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Galicia

Muíños...

O'Rosal, 08/2017

JFCamina, 08/2019

 

Muíños de Folón y Picón

(Excursión veraniega por los 69 Muiños do Folón e do Picón)

Inicio y fin: A Ponte das Penas - O Rosal - Pontevedra

Objetivo: Muiños do Folón e do Picón

Recorrido: A Ponte das Penas (100 m.a.) - 36 Muíños do Folón - 5 Muíños de la División de aguas (230 m.a.) - 28 Muiños do Picón en descenso - A Ponte das Penas (100 m.a.).

Mapas ING: 288 La Guardia y 289 Tomiño

Distancia: ± 8 kms. (4 Do Folón e 4 Do Picón)

Tiempos: ± 2,5 horas (1,5 Do Folón y 1 Do Picón)

Desnivel: ± 250 mts. de ascenso más su correspondiente descenso.

Terreno: Caminos terreros.

Señalizacion: Si, PR-G 94 "Muiños do Folón e do Picón"

 

Creative Commons License


Llevábamos unos cuantos años pasando unos días estivales por las Rías Baixas y siempre dábamos prioridad al relax playero que al realizar nuestra actividad preferida, la andariega. Así, un año tras otro, nos quedaban atrás, sin conocer personalmente, la agrupación más grande de molinos (muiños en lengua gallega) que podíamos conocer. Cerca de setenta, una “machada” diríamos. Si somos sinceros el abandono no era por desconocimiento, pues ya lo teníamos desde hace mucho tiempo, confesamos que era pereza veraniega, íbamos de playa y poco más. Pero esta “deuda” había que saldarla y así lo hicimos el verano del año 2017, nuestra última aventura playera por las Rías Baixas. Así fue y un pena no haber ido ido antes, pues nos encantó, pese a no estar el curso del agua en su mejor momento, normal siendo visitados en pleno verano. De los que vimos y disfrutamos entorno a las grandes “carreiras” de molinos de las riegas del Folón y Picón tratará este gráfico reportaje, pues habrá muchas más fotografías que texto, pues he prometido a Mary no enrollarme (mucho).

Con el fin propuesto, nos desplazamos casi hasta la propia desembocadura del río Miño, hasta el Concello do Rosal (Galicia, Pontevedra). Martín - A Ponte das Penas será el inicio y fin de nuestro recorrido circular molinero, el sendero señalizado PR-G 94 “Ruta Os Muiños do Folón e do Picón” nos espera. También un buen aparcamiento y equipamiento de recepción de visitantes, lo que nunca está nada mal, se agradece.

(Martín, A Ponte as Penas, O Rosal, Pontevedra - Galicia, ± 0,0 K / 100 m.a. / Inicio Ruta)

(Croquis de la ruta gentileza de la señalización del PR-G 94)

Un buen rato de literatura tanto andariega como molinera. Como he prometido no enrollarme, no voy a explayarme sobre la importancia de los molinos en la actividad rural, ni de las partes de que consta un molino de agua, de todo ello tenéis información suficiente en el inicio de ruta. Además, al poco de empezar por la vertiente de la riega de Os Muiños do Folón un pequeño molino tenéis a vuestra disposición, bueno si llegáis en horario de apertura. Para hacer un poco resumen vamos a transcribir un pequeño texto de unos de los paneles que nos da una idea general del recorrido a inicia, leamos:

“Esta ruta recorre los molinos declarados de Bien de Interés Cultural que llenan las laderas de Campo do Couto, entre los lugares de Martín y Picón, en la parroquia de O Rosal”.

Ya en plan nos vamos por la derecha para comenzar a ver los diversos molinos, los de la riega de Picón, así que empezamos a contar, tenemos mucho interés de saber exactamente cuantos molinos vamos a visitar, aunque seguro que nos equivocaremos, disculpas pedimos anticipadamente. Atrás una pequeña charla con la persona que atiende el molino inicial y empezamos a subir. La ruta se promete corta, habíamos leído que tres kilómetros y poco, tema que nos extraña un poco pues no se si entraría tanto molino en tan poco espacio. Al final a nuestros números fueron otros y se duplicaron, tema más cabal.

(De inicio tenemos un molino de vista donde nos atiende su amable personal)

(Mecanismo molinero muy visible y restaurado, de las parte no voy a decir mucho, allí existe buena información)

(Menos literatura y charleta y a tirar para arriba, los muíños y los eucaliptos nos esperan)

(Una mirada hacia atrás donde podemos ver el parking de A Ponte das Penas)

Avanzamos y pronto empezamos a contar, entre la vegetación más abundante de la zona, los eucaliptos. Así vemos los Muíños das Laxes y después los de Padín, siempre siguiendo las franjas blancas y amarillas del PR-G-94. En los primeros se observa cierta actividad comercial. Alguna florina interesante, como unas con unos afilados colmillos, parece que se trata de una Tibouchina urvilleana (Planta de la gloria), muy llamativa ella. Tras una remontada inicial llegamos a una zona muy guapa donde delante del molín tenemos un remansada de agua y un puente sobre ella. Para la foto tuvimos que esperar un poco pues había gente con la misma idea. Está bien que la gente visite estos lugares y en algún lugar de su cerebro valore el esfuerzo de nuestros ancestros por mejorar sus vidas y las nuestras, no siempre ocurre.

(Ya contando y fotografiando, seguro que alguno nos perdemos, ya veremos)

(Bonita verja de forga para proteger el infierno del muíño)

(En principio por ancho camino, después se va haciendo un poco más estrecho)

(Tibouchina urvilleana - Planta de la gloria, muy llamativa ella)

(La actividad comercial al inicio del recorrido hace acto de presencia)

(Otro infierno protegido, que no siempre es así, y a por otro más)

(Precioso rincón, hubo que esperar un poco para sacarse la foto)

(Nos interesa visitar todas las partes del molín, así que vamos al encuentro de la canal)

(Entre altos eucaliptos)

(De la canal al cubo, de ahí al infierno, hora de mover el rodete del molino)

Inicialmente los primeros muíños son como los que nosotros conocemos: canal, cubo y agua al infierno para mover el rodete y las piedras que muelen. Ninguna novedad, más arriba veremos que esto cambia considerablemente. Así que a seguir la señalización y cruzar el río de Folón para seguir el curso de la visita, aunque mucho agua no lleva, el verano causa estragos. Cruzamos un puente apropiado para la ruta y otros molinos “clasicos” y pronto llegaremos a las novedades, a los muíños de Carreiras Aunque antes, tras cruzar un puente de madera, casi a sus pies, nos encontraremos una zona muy chula donde una cascada nos recibe, aunque como no hay mucho agua la misma pierde intensidad, una pena.

(A seguir visualizando y contando muíños siguiendo las franjas blancas y amarillas del PR-G 94)

(Un puentín para pasar al otro lado del río Folón y a seguir para arriba, aún quedan muchos...)

(-¿Qué número hace este Mary?)

(De la canal al molín, con o sin cubo)

(Estos dos "enfileraos", un anticipo de la "Carreira de Martín")

(Todo claro en el infierno, parte inferior del molín: Rodete o Rodezno, eje o árbol, boquilla)

Al fin tenenos ante nosotros la imagen que llevábamos tiempo conservada en nuestras retinas, se trata de la enfilada de molinos. Se trata de la Carreira de Martín, una preciosa agrupación de molinos uno por encima de otro, aprovechando la caida de agua uno de otro. Según pudimos traducir del gallego (perdonad algún posible error) sobre este tema: “ Las pendientes pronunciadas permitieron organizar los molinos de manera encadenada, formando grupos llamados “carreiras”. Estos molinos pueden operar al mismo tiempo, ya que el agua de un infierno fluye directamente al siguiente canal”.

Unas cuantas fotos para nuestra personal colección y a tirar para arriba había que pasar uno por unos para no perderse nada. Así fuimos pasando, entre algún panel informativo (unos cuantos hay en todo el recorrido, especialmente en los de la parte del Folón), también entre los restos de antiguas piedras de molienda e inscripciones en los propios muíños.

(Momento clave del recorrido, hace tiempo que tenemos en la retina grabada esta imagen)

(Carreira de Martín)

(Hora de esforzase un poco ascendiendo por toda la "carreira" de muíños)

(Observando todos los detalles relacionados con la parte externa de los molinos)

(Aunque el día está un poco nublado, hace cierto "chorno" asi que una pequeña sombra se agradece)

(Un poco más de literatura molinera y para arriba)

(Hora de dar el "do" de pecho entre la carreira de muíños)

Una mirada hacia la “carreira” que dejamos atrás y, por la canal que suministra el agua a todos los muíños, al encuentro con el reguero de Folón vamos, en el cual debemos cruzar para afrontar una última enfilada, aunque esta con un característica muy especial, pues según comprobaremos el aporte de agua no viene ya del Folón sino de un desvío de aguas del río da Cal. No adelantemos acontecimientos y a seguir la señalización del PR-G 94 y también a continuar lamentándonos de que no estuviéramos en primavera o en temporada de lluvias, pues en esta zona veríamos unas preciosas cascadas (fervenza) que tanto nos gustan.

(Para nosotros, la ríega de Folón toca a su fin, ahora a pasar a la otra ladera)

(Al otro lado de la carreira de Martín arranca otra alimentada por el agua canalizada del río da Cal)

(Por los últimos metros de la canal del río do Folón)

(Preciosa estampa esta de las carreiras de muíños)

Es hora de olvidarnos del río Folón y cruzar a la otra ladera donde otra “carreira” de muíños nos espera aunque alimentados por un ramal artificial del río da Cal que también alimentará a la otra vertiente de molinos del Picón. Uno a uno para arriba, con sus números y, en algunos, el nombre de la propiedad. Molinos que algunos datan del siglo XVIII, otros más jóvenes. En sus paredes vamos encontrando numerosos signos grabados en la piedra, como las clásicas marcas de los canteros que los costruyeron. Así llegamos al final del recorrido de los Muíños do Folón y alcanzamos una zona de pinos que nos viene de perlas para comer un pequeño bocata que portábamos, sin él no hay excursión que valga.

(Cruzamos el menguado cauce do Folón y para arriba otra vez)

(Por naturales escaleras vamos a ir contando los últimos muíños do Folón)

(No deja de sorprendernos este sistema de "carreiras")

(Parece que el recuento que llevamos no está nada mal, pues coincidimos en el conteo)

(Con la altura que hemos cogido en poco tiempo, tenemos una buena prespectiva de la Carreira de Martín)

(-¡A por los últimos do Folón!)

(Ya vamos descontando los últimos do Folón)

(Ya arriba del todo, ahora a buscar la bifurcación de aguas)

(Las carrieras de los muíños de Folón tocan a su fin, ahora a por otra vertiente molinera)

Atrás Folón nos vamos a la zona de divisoria de aguas del ramal de río da Cal, justo donde se inicia la bajada hacia la otra vertiente molinera, la Do Picón. Nosotros aún no bajaremos, tenemos que indagar un poco más y subir hasta la zona del Chan de Cereixeira para pillar una buenas panorámicas sobre el bajo Miño. Desde l a desembocadura del río Miño, entre España y Portugal, el valle donde nos encontramos, el de O Rosal, más el carcano monte de Santa Trega (Tecla). Muy bien no lo vimos, pues ya comentamos que el día estaba muy bochornoso, a la vez que brumoso, más la intuición de conocer la zona por razones turísticas. Por el camino encontramos cinco molinos más, dos iniciales en muy buen estado, más otros tres, más arriba, ya en estado “desastre total” La canalización se observa muy bien.

(En la balanza del agua, ahora de afrontar la bajada por los Muíños do Picón)

(Se nota que hemos subido un poco, ya tenemos vistas, aunque la bruma nos impide ver mucho)

(En la balanza del agua, un poco para Folón y otro para Picón)

(Chan de Cereixeira,± 4,0 K / 230 m.a. / En el fiel de la balanza)

(En la división de aguas nos encontramos con cinco muíños por encima de la división de aguas)

(Los dos iniciales en muy buen estado y...)

(... y el resto destrozados)

(Lo que si se observa muy bien es la canal que viene desde el río da Cal)

(Nos aupamos a una guapa piedra pero las vistas sobre el bajo Miño son un poco grises, no hubo suerte)

Mencionar, que al dejar atrás los muíños de Folón dejamos trambién un ramal que va hasta blanca ermita de San Martiño donde, al igual que el pueblo de donde somos naturales, todos los 11 de noviembre se celebra una romería. Con el “chorno” reinante no nos apeteció nada el ir hasta la ermita, pese a que, según habíamos leido existia un camino muy curioso donde se observaban grabadas las rodadas de los carros molineros. Como alternativa pillamos una sombra para cobijarnos y comer un pequeño bocata que portábamos, sin él no hay excursión que valga.

(Ermita de San Martiño, romería el 11 de Noviembre)

(Sin un buen bocata, a poder ser a la sombra, no hay excursión que valga)

Hora de apearse de lo alto y descender contemplando las 24 edificaciones molineras de la riega del Picón. Al igual que las de Folón, a poco que se inclina la ladera comenzamos a contar molinos, aunque estos no tan apegados unos a los otros, se notan como más “independientes”, unos arbolinos al lado de ellos marcan la diferencia. También, a diferencia de los anteriores, algunos del Picón estaban abiertos y pudimos cotillear algo. Así poco a poco vamos apeandonos de la chan donde nos habíamos aupado. Además muy entretenidos con los diversos árboles que nos íbamos tropezando en la bajada, que si robles, madroños con sus llamativos frutos, etc... No nos entretuvimos mucho, pues tanto molino llega un momento que te parecen todos iguales. ¡Seremos desagradecidos!!!! Tener este precioso conjunto etnográfico y cansarnos. Bromas a parte, vamos sorteando el canal del agua que discurre entre la separación de molinos hasta llegar a las primeras viviendas de una aldea de la cual no llegamos a saber el nombre (perdonen Uds).

(En la balanza del agua, ahora de afrontar la bajada por los Muíños do Picón)

(Los muíños do Picón no descienden tan apretados como los de Folón)

(Entre ellos existe una zona de separación donde los árboles aderezan la construcción)

(En rápida caida vamos contando los muíños do Picón, serán unos 24)

(El agua se va pasando de un muiño a otro)

(Por el medio algún arbol interesante, como este madroño con sus llamativos frutos maduros)

(Abajo ya vemos las edificaciones más urbanas, ya no deben quedar muchos)

(Ahora unos robles y sus bellotas)

(Singular detalle de una escalera)

(-¿Cuántos van Mary?)

(Alguna florina llamativa en el camino y a seguir para abajo)

(Cotilleando otro infierno molinero más)

(Encontramos algún molín abierto, así que aprovechamos)

(Cotilleando el interior de unos de los abiertos, muy estropeado)

Al final llegamos a una zona de empedrado urbano, a una zona habitada, aunque solo coches vimos. Una gran construcción que parece un complejo turístico rural nos encontramos, el mismo tiene pinta de haber sido un antiguo molino, todo muy arreglado. Lo rodeamos siguiendo una canal de agua y pronto salimos a un ancho camino que nos planta en una traza de asfalto, la seguimos y empezamos a virar a la culminación del circuito molinero que empezamos unas horas antes.

(Ya estamos en zona urbana, este debe ser el último molino)

(¿Y este? ¿Será otro muíño? Creemos que si pero reconvertido en alojamiento)

(Bordeamos la finca siguiendo una canal de agua y...)

(...Otro muíño más)

(Creo que ya no tenemos más molinos que cotillear)

(Hora de virar al Norte en busca del parking de Ponte das Penas)

Entre las parras cargadas de uvas, con las que se hace el afamado vino O Rosal, y siguiendo la traza asfáltica, que lleva rumbo Norte, en poco tiempo nos plantamos ante el parking del Ponte das Penas y finiquitamos este recorrido cargado de numerosos molinos. En nuestra vida habíamos visto tantos molinos, y mucho menos tan juntos. Un privilegio el haber disfrutado de ellos. Pena que la estación veraniega en la que estamos no nos permitiera disfrutar del recorrido en todo su esplendor, con el agua bullendo con fuerza canales abajo. Ah!!! Y también las cascadas que nos ofrece el río Folón. Un verdadera pena pero hay que tomarlo como nos tocó en suerte, si estuviéramos en otra estación mucho más húmeda seguro que la historia sería otra.

(Tras casi tres horas visitando molinos de agua... ¡tocamos asfalto)

(-¡Mira que racimos de uvas más ricos!)

(-Sí, con las que se hacen ese vino tan rico de O Rosal)

(Martín, A Ponte as Penas, O Rosal, Pontevedra - Galicia, ± 8,0 K / 100 m.a. / Inicio y Fin de Ruta)

Fin de nuestro recorrido molinero, esperamos que no os sintáis agobiados con tantos, la verdad que son tantos que… Un reportaje que teníamos ganas de publicar pues nos parece muy interesante que forme parte de nuestra especial colección de “Cascadas y Molinos”, nunca habíamos vistos tantos y no podíamos dejar de contarlo. Ya sabéis, si queréis conocerlos… ¡en Galicia, O Rosal, Baixo Miño! Seguro que os encantara.

Por nuestra parte, terminar contanto que al final el día abrió plenamente y nos fuimos a la playa, sí pudimos culminar un día muy completo y rematar la jornada con una bonita puesta de sol sobre el frontal de océano Atlántico donde nos encontramos, además de una buena cena. Ya lo decíamos... ¡Muy completo el día!!!

(Precioso final de fiesta)

Un verdadera maravilla, así que es muy normal que nos despedimos con un fuerte …

¡Hasta pronto Galicia!

 

JFCamina

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.