Asturias

El Fariñentu

Las Ubiñas, 09/2008

JFCamina, 09/2009

 

El Fariñentu

Asturias - Lena - Macizo de Las Ubiñas

Mapa de Miguel Angel Adrados: "Las Ubiñas"

Inicio y fin : Tuiza de Arriba - Concejo de Lena, Asturias.

Objetivo: Picu Fariñentu (2.174 m.a.)

Recorrido: Tuiza de Arriba (1.230 m.a.) – El Bocarón (1.886 m.a.) – Huerto Los Pioyos (1.930 m.a.) – Picu Fariñentu (2.174 m.a.) – Tuiza de Arriba (1.230 m.a.)

Desnivel: 950 mts. de ascenso y su correspondiente desceso

Distancia: 12 Kms (ida + vuelta).

Tiempo de ascenso: 3 h / Tiempo de descenso: 3 h. ¡A nuestru pasu!

Terreno: Vereda de pradería y caliza

Señalización: No.

 

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A pesar de vivir al lado, siempre hemos vivido de espaldas a ellas, esa aureola de mazacote impresionante realmente había creado una barrera sicológica entre ellas y nosotros, vulgares senderistas de pacotilla. Así que pocas veces nos habíamos acercado a sus dominios y la teníamos olvidada en aras de otras zonas de mucho menor valor que la nuestra vecinita. Sin embargo en el año 2008 saltamos un poco esa barrera y comenzamos el año subiendo a sus territorios para después acercamos en varias ocasiones más, pero cuando realmente tiramos totalmente la valla fue cuando subimos al Fariñentu, ese si que fue nuestro bautizo en el impresionante paraje de Las Ubiñas.


La idea no era subir al Fariñentu, aunque en mi subconsciente estaba latente, había visionado varias fotos de su ascensión y creía que estaba al alcance de mis limitadas prestaciones montañeras, pero, cono solemos hacer en muchas ocasiones, primero rondamos a la peña y después, si lo vemos favorable, la subimos. ¡Y así ocurrió!


Para ello vamos a dar un paseo desde Tuiza de Arriba a El Bocarón, subiríamos por la gran ladera que custodia al Siegalavá y una vez arriba, vemos lo que hay, ¡que nos gusta y es posible!, pues, ¡lo intentamos!, en caso contrario, ¡damos la vuelta!, la estrategia que realizamos habitualmente y la cual siempre nos ha resultado muy bien.

Teníamos un excelente día de principios de otoño, ¡ideal!, ya que meterse por una zona desconocida con tiempo variable siempre puede resultar peligroso. Lo primero que hacemos al apearnos del coche es mirar hacia arriba y mirar de frente al Siegalavá, ¡menudo peñascón!, - ¿Ahí vamos a subir?, pregunta Mary, - Sí, ahí, pero no al picu, tate tranquila, subiremos al collau que hay al lado de él, ¿vale?


Así sin muchos más preámbulos, nos lazamos a subir iniciando la marcha por el camino que va hasta Jomezana, a escasos metros, cuando nos encontramos con el regueru de agua, giramos a la izquierda y no paramos en subir en todo el tiempo. Nos sabíamos exactamente cual era la senda a tomar, pues no está señalizada claramente, pero teníamos claro la orientación que teníamos que tomar, ascender y repegar por la empinada ladera verdosa que baja del Huerto Los Pioyos. Corregimos varias veces el camino a tomar, empezamos por la parte derecha del arroyo para, antes de llegar a la fuente de La Plana, pasar a la izquierda y a partir de aquí no perder la senda clara hasta arriba.

(La Ubiña Grande y Peña Cerreos no giñaban el ojo)

Había mucho ganado, vacuno y caballar, lo que hacía, la lenta y larga, subida más amena, foto por aquí, foto por allá, traguín de agua, ¡que impresionante es el paredón del Siegalava!, ¡que guapa está La Ubiña Grande!, ¿que picu es aquél?, - Peña Cerreos, Mary, ¡tenemos que subirla! Y así durante la primera hora de subida la cual nos llevó hasta la fuente La Plana situada entorno a los 1585 metros de altitud (m.a.), más de 350 metros de desnivel, menos mal que tenemos afición a la fotografía y esto nos viene muy bien, para tomar aire y descansar un poco, a quien no le guste le tiene que resultar duro.

(Constantemente vamos mirando hacia arriba...)

(--- era una manera de mitigar la lenta ascensión)

Una vez superada la fuente La Plana la situación se pone aún más cuesta, para salvar el desnivel ascenderemos mediante un cansino zig-zag que nos permitirá ir alcanzando altitud “comodamente”, solo las excelentes panorámicas que vas obteniendo nos alivian un poco del sufrimiento de subir un desnivel de 300 metros en un recorrido pequeño.

(El numeros ganao vacuno y caballar nos hacía compañia)

El Siegalavá será el mudo testigo de nuestro voluntario sufrimiento y el pueblo de Tuiza de Arriba la referencia que nos va indicando lo mucho que estamos ascendiendo, cada vez nos quedará mas pequeño el pueblo.

 

(Los pueblos de Tuiza nos quedaban muy muy abajo)

(Aunque aún nos quedaba un último tramo)

¡Al fín!, tras dos horas, llegamos al Bocarón, paraje que nos dará paso a la otra vertiente y el cual es nuestro objetivo inicial, estamos a 1886 m.a., hemos superado un desnivel de 650 metros en escasos cuatro kilómetros. Miramos hacia abajo con cara de satisfación, ¡uff!, ¡creí que no llegaba!

Las panorámicas, al sur y al oeste, son casi las mismas que durante toda la subida, solo que ahora parece que las tratamos de tú a tú, el Siegalavá lo tenemos al lado, los peñascos que oculta los puertos de La Bachota (La Almagrera, La Mesa y La Tesa) los vemos casi insignificantes.

(Toda la jornada gozamos de excelentes vistas sobre las calizas de La Bachota, incluso de Pajares)

(La cara de fantasma de La Mesa se observa claramente)

Desde el Bocarón se nos abre otra vertiente de impresionantes panorámicas, Peña Llana, el valle de Retertorio, la majestuosa pirámide de Peña Rueda y, esperamos que el objetivo del día, el Fariñentu. Una zona desconocida para nosotros y que nos abre un nuevo mundo para futuras excursiones.

La laguna que tenemos a nuestros pies está casi seca, llena de caballos, más abajo quedaría el Llagu, pero eso será para otro día, ahora tenemos que decidir si tenemos ganas o lo vemos fácil para subir hasta el picu del día.

(Durante un buen rato seguimos la estela de unos montañeros que estaba ascendiendo al Siegalavá.)

También, de frente, un poco a nuestra izquierda tenemos la gran ladera que sube hasta la cumbre del Fariñentu, un camino, bastante trillado y suave, se dirige, paralelo y por debajo de Huerto Los Pioyos y flanqueado, por la izquierda, por el valle de Retertorio, a hacia una llaná donde se ve que se inicia la ascensión al Picu Fariñentu.

-¡Que!, Mary, ¿subimos?

- Vamos hasta Pie Ferreru (la llaná que decia) y después decidimos, responde ella.

- Me parece muy bien, poco a poco.

Fue una conversación clave para el devenir del día.

 

El trayecto no nos lleva mucho, estamos hablando de ±700 metros de suave subida, cuando allí llegamos, a unos 1970 m.a., lo teníamos claro, ¡subimos al picu!, pero antes tenemos que relajarnos un poco sacando unas cuantas fotos y comiendo el bocata, creo que nos lo merecíamos sobradamente aunque diéramos por finalizado el trayecto de ida.

Mirando al Fariñentu, refugiados un poco del aire que en aquella collá tiraba, degustamos nuestro bocata, que hoy más que nunca nos sabe a gloria, bueno, todos los bocatas en la montaña nos saben a eso, ¡a gloria!, ¿no pensáis igual?

También teníamos cerca, pero salvando por el valle de Corrales, otro impresionante picacho, Prau del Albo de 2.128 m.a., otra posible dura ascensión para un futuro.

(Nos subimos sobre un picachucu sobre el que se contemplaba la totalidad del valle, tanto a derecha e izquierda)

(Sacamos unas fotos de Familia ante la montaña que vamos ascender, el Fariñentu)

(Y otras con el Siegalavá detrás nuestro, creo que este no lo vamos a intentar)

Después de este obligado y deseado descanso afrontamos la subida al objetivo final, tomamos el camino que creíamos más marcado y creo que no nos equivocamos, el mismo atraviesa ascendiendo, en tendencia diagonal, toda la ladera del Fariñéntu, en casi paralelo al camino que hicimos desde El Bocarón, pero en dirección contraria, para alcanzar la cumbrera que nos llevará a la cima.

Hicimos la trayectoria más intuitiva que podidos realizar, sin complicarnos la vida, y mirando, en todo momento hacia abajo, casi más que hacia arriba, pues las vistas eran muy gratificantes, estábamos a dos mil metros y eso se dejaba notar en todos los sentidos.

(Durante la lenta subida la vista está casi siempre puesta en el Siegalavá.)

(El mirar para arriba desanimaba un poco)

(En algún descanso surgia la oportunidad de sacar un buen panorámica de la zona)

Al llegar a la parte alta de la cumbrera observamos que lo que había al otro lado metía miedo, ¡menudo desnivel!, ¡Mary, ten cuidado!, - Traquilu, repetia ella una y otra vez. Era lo único que acertaba a decir, nun me atrevía a mirar, ¡que diferencias de vertientes, por la que subíamos, dura pero accesible, la del otro lado, ¡pura verticalidad!, caída a plomo sobre los Puertos de Agueria, ¡Mary, ten cuidado!, volvía a repetir, pero es que estos temas ella siempre es la mas fuerte y atrevida.

(El día estaba muy claro y la luz estaba ideal para sacar unas fotos bonitas)

Cuando alcanzamos la cumbre del Fariñentu, hacía tres horas que habíamos salido del aparcamiento del pueblo de Tuiza de Arriba, una larga marcha para superar los 944 metros de desnivel que hay en seis kilómetros.

(Las primeras vistas hacia el otro lado fueron impresionantes)

(¡Metían miedo!)

Ya en la cima, los mismos “miedos” de siempre, ¡normal!, la caída al vacío imponía un poco, así que no nos entretuvimos mucho, un recuento obligado de cumbres nuevas: La Ubiña Grande, Huertos del Diablo, Peña Rueda, ¡que conozcamos!, el resto lo dejamos para cuando nuestro saber nos permita identificarlas con certeza.

A pesar de la satisfacción que tenía de estar allí arriba, Yo tenía ganas de bajarme de la cruz, la cima, sentía un cosquilleo especial, sería los nervios o la emoción, pero ello no me impidió sacar unas cuantas fotos de grupo con la Ubiñona detrás, en las cuales me siento muy orgulloso.

No pude apreciar muy bien lo que había al otro lado, ¡cualquiera miraba!, Mary, ¡seguro que sí!, pero me quedó muy claro que aquello era un paraje muy especial, el cual conocíamos, pero desde abajo, desde los Puertos de Agueria, un paraje exuberante y radical de la Asturias Natural.

Mas tarde que pronto, bajamos de la cumbre, a Mary no había manera de apearla de la burra (El Fariñentu), ya que estaba allí quería aprovechar la ocasión, pero a las tres y media de la tarde iniciamos el camino de regreso al punto de partida, camino de vuelta que realizamos sobre nuestros pies, o sea, el mismo recorrido que al subir.

(El descenso fue una repetición de la subida, las mismas postales)

(De vez en cuanto mirábamos hacia arriba para ver la ascensión realizada)

El atardecer sobre La Mesa y sus colegas, fue una visión muy guapa, la luz del recién entrado otoño de daba un toque especial.

A mitad del camino nos encontramos con un paisano que subía en burro a ver el ganado, allí charramos un rato sobre la zona y el discurrir de la vida en ella, ¡cuanta sabidura guardan nuestras queridas montañas!

(La bajada nos encontramos de nuevo con Las Tuizas y sus paisanos)

(El Siegalavá y sus paisanos)

(Foto de Tuiza de Abajo, la capilla en la parte alta)

Al llegar a la fuente La Plana nos fijamos un poco y buscamos el camino bueno, el que nos marcaba el mapa que portábamos, ¡siempre hay que llevarlo!, en la bajada la cosa estaba más clara, así que sin problemas tómanos el “buen” camino y pronto aparecemos por detrás del pueblo, a confluir con el camino que viene del refugio.

(Deshaciendo el camino de la mañana con la luz calida de la tarde)

Esto nos vino muy bien, pues caímos justo sobre el bar de Isabel, aunque ahora, con la nueva equipación del aparcamiento, el camino ya no es tan próximo al mítico bar, lugar donde han parado casi todo el mundo que ha subido al macizo de Las Ubiñas alguna vez, fe de ello son los dos tableros llenos de tarjetas montañeras que allí expone con orgullo, evidentemente nosotros dejamos la nuestra, ¡faltaría más!, allí tomamos un merecidos cafetines y charramos con ella un buen rato, contándonos el período de apertura del bar, etc…

(Las sombras del atardecer marcan las siluetas de lo mejor de Las Ubiñas)

Después de esto solo nos queda coger el coche e irnos para casa con la satisfacción de haber pasado un excelente día de montaña en uno de los parajes más excepcionales y radicales de la Asturias Natural.

¡No ha estado nada mal!

Seis impresionantes horas de la mejor montaña que te puedas encontrar en el Mundo.

 

¡Ah!, se me olvidaba dejaros el tradiccional video, aquí os queda:

 

 

Notas del recorrido:

Mieres – Tuiza Arriba = 37 kms. = 45´

Mieres – Campomanes = 19,5 kms. / Campomanes – Tuiza Arriba = 17,5 kms.

Ascenso: 11:30 h. – 14:50 h.

* Tuiza Arriba (1.230 m.a.) – Fuente La Plana (1.585 m.a.) = 1 h. = ± 1,5 Kms.
* Fte. La Plana – La Cuenllona (1.820 m.a.) = 40´ = ± 1,6 Kms.
* La Cuenllona – El Bocarón (1.886 m.a.) = 20´ = ± 0,5 Kms.
* Tuiza Arriba (1.230 m.a.) – El Bocarón (1.886 m.a.) = 2 h. = ± 4,0 Kms
= 656 m. desnivel.
* El Bocarón – Huerto Los Pioyos (1.970 m.a.) = 20´ = ± 0,7 Kms.
* Huerto Los Pioyos – Picu Fariñentu (2.174 m.a.) = 50´ = ± 1,7 Kms.
* El Bocarón (1.886 m.a.) – Picu Fariñentu (2.174 m.a.) = 1:10 h. = ± 2,0 Kms
= 288 m. ?
* Tuiza Arriba (1.230 m.a.) – Picu Fariñentu (2.174 m.a.) = 3:10 h. = ± 6,0 Kms
= 944 m. desnivel

Descenso: 15:30 h. – 18:30 h.

* Picu Fariñentu - Huerto Los Pioyos = 25´ = Bocata: 16:00 h. – 16:40 h.
* El Bocarón (1.886 m.a.) = 17:00 h. = 8,2 kms.
* La Cuenllona (1820 m.a.) = 17:15 h. = 8,7 kms.
* Fuente La Plana (1585 m.a.) = 17:35 h. = 10,3 kms.
* Camino de Refugio del Meicín = 18:15 h. = 11,8 kms.
* Bar Isabel = 18:30 h. = 12,5 kms.
* Aparcamiento Tuiza Arriba = 19:00 h. = 12,8 Kms.
* Picu Fariñentu (2.174 m.a.) - Tuiza Arriba (1.230 m.a.)= 3:00 h. = ± 6,8 Kms
= 944 m. desnivel

Esperomos que esta excursión os gustara.

JFCamina.

Para referencias sobre la zona correspondiente en www.jfcamina.es

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.