Viajes y Rincones

Francia 2012 : Normandia Día D

JFCamina, 2012

Francia 2012: Normandia Día D

(2500 kilómetros sin montañas)

Ubicación Google-Maps: Asturias - Francia

En el capitulo anterior, Francia 2012: La Bretaña, hemos expuesto nuestro rápido “turisteo” por una pequeña parte de La Bretaña, sin lugar a dudas lo más conocido. Aunque nos hubiera gustado quedarnos por más tiempo, algún día pensamos hacerlo, debíamos seguir el itinerario marcado desde casa y explorar un nuevo territorio, el de Normandía. Ya habíamos tenido un pic-nic nocturno, ahora tocaba “profundizar” en ello y seguir Norte arriba, hasta las playas del Desembarco, las del Día D, y el romántico río Sena.

Creative Commons License


El reportaje que en este documento toca desarrollar abarca los tres días que pasamos por la Baja Normandía, en el que básicamente solo hemos tocado dos temas: el primero de la historia más antigua, Mont St-Michel y Bayeux, y el segundo, el de acontecimientos más reciente, la Segunda Guerra Mundial, con la visita a los escenarios del Desembarco de Normandía. Bueno, se me olvida referenciar el último día de este trío Normando que aquí desarrollamos, la guinda, estábamos advertidos pero realmente no esperábamos tal sorpresa. No voy a seguir anticipando las buenas sensaciones vividas y rápidamente pasamos a desarrollar un breve resumen de estos tres días por la Baja Normandía.


 

* D05/2012 – “Normandía: Mont Saint Michel”.


Itinerario: Sant Maló – Cancale – Mont Saint Michel (día) – Avranches - Granville – CoutancesSaint Lô - Bayeux.

Los nombres en color azul indican poblaciones de referencia de paso, sin parada realizada.

Recorrido en coche: 220 Kms. día / 1085 Kms. acumulados.

Siendo sinceros diremos que en el hotel de Sant Maló paramos muy poco, apenas unas escasas siete horas, de dormir muy poco, así que no hubiera merecido la pena pagar los diez euros adicionales por un habitación con vistas al mar, no la hubiéramos disfrutado en absoluto. Así, con cara de sueño, abandonamos la villa corsaria y ponemos rumbo Este costero a Cancale que nos vamos, donde pensábamos desayunar.

(Cancale: Menuda mañanita desapacible, menos mal que no llovía fuerte)


Llegamos a la villa de las ostras con un día muy desapacible, aunque no llovía mucho, así que nada más apearnos del coche buscamos un sitio para meter algo caliente al cuerpo. No fue nada fácil encontrar un establecimiento que se adaptara a nuestras necesidades, nos adentramos por el pueblo arriba, ya que aparcamos en la zona del puerto, y cuando encontramos uno este no resultó tan interesante como el de los días anteriores, eso sí, muy fino sí que era, a la altura de la persona que “estiradamente” lo atendía.

(Cancale: Debimos madrugar en exceso porque las ostras estaban en su mayoría aún sin exponer)


No paramos mucho en Cancale, la mañana no estaba para muchas alharacas, además, suponemos que al ser aún un tanto temprano, incluso para Francia, las ostras (huîtres) estaban aún tapadas y a medio poner en los puntos de venta. Así que, después del desayuno y visto lo visto, abandonamos la villa poniendo rumbo Mont Saint Michel, aunque antes pararíamos en un criadero de “huîtres” a pie de carretera, pues el viaje hacia el Este era bordeando la rasa costera.

(Cancale: Por las carreterinas que llevan de Cancale a Mont St-Michel nos paramos para cotillear)

Sin probar las famosas ostras Bretonas, he de reconocer que el único que realmente tenía interés en ello era un servidor, entramos en tierras Normandas, teníamos que hacer la visita de día en el especial paraje natural y monumental de Mont Saint Michael, a cual llegamos bajo una intensa cortina de agua, menos mal al llegar la misma menguó y se nos quedó en un simple “orbayu” Astur, aunque no nos eximió de blandir nuestros paraguas.

(Mont Saint Michael: Con el paraguas abierto tuvimos que entrar)


Entramos a “tiro fijo”, ya éramos unos expertos, esto no nos eximió de pagar otros 8,5 €, así que rápidamente aparcamos y corremos a coger el autobús eléctrico de dos cabezas, "Le Passeur", el cual nos llevaría “gratuitamente” hasta la entrada de la abadía, existe también un medio lanzadera con tracción animal, "La Maringote", pero según un folleto informativo, cada viaje cuesta unos 4 €, así que.... Cruzamos la muralla y a pesar de la lluvia, estaba cargada de gente, esto dice mucho del tirón turístico que este monumento tiene en el mundo, según leímos, dos millones y medio de visitas anuales.

(Mont Saint Michael: A pesar de la fina lluvia no renunciamos a callejear, ¡Buenos somos nosotros!)


Volvimos a callejear, ahora la visita es mucho más amplia, las tiendas de souvenirs estaban a derecha e izquierda, otro tanto los restaurantes. Nos asomamos a sus murallas y oteamos el gris horizonte y la marea, no en vano nos encontramos en uno de los parajes donde las mismas son las mas fuertes de Europa. Mientras realizamos nuestro húmedo callejeo, las numerosas gaviotas nos amenizaban el paseo con sus chillones graznidos. También caímos en la tentación de llevarnos un recuerdo, un servidor entró en la guapa estafeta de correos y mandó unas postales a sus seres queridos, además con un sello muy del lugar. Así, con tanto entretenimiento, cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de comer.

(Mont Saint Michael: Las grises nubes lo cubrían todo, apenas veíamos las gaviotas sobrevolarnos)


La oferta culinaria es muy grande dentro de las murallas, además con cartas en diversos idiomas, incluso el español, asunto que, a pesar de la cercanía, no se prodiga mucho. Realizamos nuestro aporte nutritivo del medio día, casi a esa misma hora, en el que mejor nos encajaba en todos los aspectos, donde degustamos una serie de pates y la “Marmita Normanda”, lo que me parece ser unos “callos” al cambio hispano.

(Mont Saint Michael: Hora de comer, hoy toca... ¡Marmita Normanda!)

Abandonamos el restaurante bastante satisfechos, tanto en lo nutritivo como en lo económico, este último aspecto no deja de sorprendernos, ya que el mismo no existe tanta diferencia como creíamos, salvo en el tema de las bebidas, aquí es donde la cuenta se dispara.


Al salir de restaurante la cara se nos iluminó, mientras estábamos dentro el sol se había hecho paso entre las nubes. ¡Bien!, teníamos una guapa despedida, así que pudimos sacar unas fotos de día más o menos aceptables, ya me temia que no iba a ser así, aunque después de las nocturnas la pena era mucho menor.

(Mont Saint Michael: ¡Bien!, al fín sacamos una foto con un poco de cielo azul)

Antes de partir el compañero Alf no quiso dejar de que sacáramos una foto al singular medio de transporte eléctrico, especialmente porque el mismo tenía dos cabinas, una por delante y otra por detrás, así se ahorraba la acción de maniobrar para dar la vuelta en un trayecto totalmente en línea recta, con el consiguiente ahorro de costes y tiempo. Realmente ingenioso, y aunque parece que está todo inventado, estos pequeños detalles nos gustan mucho.

(Mont Saint Michael: Dos "lanzaderas", el de caballos - La Maringote o el eléctrico - Le Passeur)

Con el cielo despejando dejamos tras nuestro el impresionante paraje y monumento, este último aspecto, el producto de unos sueños del Obispo de Avranches, San Aubet, allá por el año 708, a principios del año 1000 ya estaba construida la iglesia prerrománica y de ahí todo lo que ahora vamos perdiendo de vista. La última foto de tan especial paraje sería el Mont Saint Michel y sus campos de grano todos verdes y bien erguido, otro detalle que sería una constante en nuestro viaje, allí observamos todas sus llanuras totalmente cultivadas, nada de terreno baldío, lo que llamó gratamente nuestras atención.

(Mont Saint Michael: Una guapa despedida con sus verdes campos de grano bien erguidos)

Abandonamos la zona con un buen cargamento de fotos, no en vano es uno de los sitios más fotografiado del mundo, nosotros no íbamos a ser diferentes, alguien podrá pensar que las fotos aquí expuestas son escasas pero sería eterno dejar una amplia representación de las mismas, para muestra un par de botones y… ¡carretera y manta camino de las playas del día D!

(Olvidandonos de la punta de Cherbourgo realizamos una larga transición hacia las playas del Día D)

Con un día muy mejorado volvemos a la carretera para, olvidandonos de la punta de Cherbourgo, realizar un largo viaje de transición, por cómodas carreteras nacionales, vía Avranches, Grandville, Coutances y St-Lô alcanzamos la villa de Beyeux, la cual estaba muy próxima a las playas de la operación “Overlord”, la del desembarco.

(Grandville: Una fugaz parada de relax y poco más, teníamos prisa por "pillar" hotel en Bayeux)

Solamente realizaríamos una pequeña parada en Grandville, pero nos parecía que había mucho follón y no le dedicamos mucho tiempo, seguro que nos acabaríamos liando más de la cuenta y no llegaríamos a tiempo a coger hotel en el lugar elegido, aunque este miedo parecía toda una premonición.

(Bayeux: En el “Reine Mathilde” volvimos a constatar la amabilidad francesa)

Efectivamente, para ver “toda” la zona del Desembarco habíamos pensado que podíamos hacer tres noches en Bayeux, nos parecía una villa muy bien ubicada para movernos rápidamente en su estratégico radio de acción pero el “Gran Week-End” se interpuso en nuestros planes, la ocupación hotelera estaba en máximos, solo “nos” encontraron disponibilidad para dos noches y todo gracias a la amabilidad Francesa que nos tocó en suerte. Llevábamos varios hoteles apuntados, el primero no había plazas libres, solo una noche, y nos puso en antecedentes, pero el segundo, el “Reine Mathilde”, en el que no había ninguna disponibilidad, descolgó el teléfono y comenzó a llamar a otros establecimientos hoteleros, así hasta encontrarnos una estancia para dos pernoctas, no eran los tres deseados pero…. ¡CHAPEAU!

(Bayeux: Nada más llegar sus altas torres y verde cupula captó nuestra atención)

Solucionada la estancia para dos noches, la tercera ya veríamos como resolverla, en cuanto salimos a la calle bien relajaditos, lo primero que captó nuestra atención fueron las torres y la cúpula verdosa de la catedral de Bayeux, además, con las cálidas luces de la tarde tenía un toque especial. Verdaderamente nos sorprendió y encantó la villa, su impresionante catedral, sus centenarios edificios y, además, ¡había fiesta y en la calle!, esto se notaba mucho, aunque a las diez de la noche ya estaba casi todo recogido.

La catedral era impresionante, sus calles y casas, además de los bares-restaurantes del casco antiguo, todo nos parecía muy guapo, una verdadera cocada. Todos conveníamos que era una verdadera mala suerte esto de “Gran Week-End” , el no tener otra noche más de pernocta, aunque verdaderamente esto nunca se sabe cómo puede repercutir, ahora desde la experiencia ya vivida podemos decir que no nos vino tan mal, si hubiéramos completado la estancia en Bayeux igual nos hubiéramos perdido una pequeña delicatesen Francesa, tal cual podéis comprobar al final de este documento.

(Bayeux: Entre numerosa gente y casas centenarias)

(Bayeux: Con coquetos y bohemios rincones)

Tras callejear, escuchar música en directo, visitar y fotografiar ampliamente la catedral, tocaba acercarse al restaurante del “Reine Mathilde”, ¡faltaría más!, era nuestra humilde manera de agradecerle el interés puesto por encontrarnos alojamiento en la villa.

(Bayeux: Ante la atenta mirada de Alfonso, Mary lo intentó pero....)

(Bayeux: ... es muy dificil conseguir sacar en su totalidad la fachada de la catedral)

La catedral de Bayeux sin lugar a dudas es una joya arquitectónica, la cual fue consagrada en Julio de 1077 por el Obispo Odón de Cotenville en presencia de su ilustre hermano Guillermo el Conquistador, duque de Normandía y rey de Inglaterra, del cual veremos su impronta a lo largo de estos días por la zona.

(Bayeux: Magestuoso detalle interior de la nave central de la catedral)

(Bayeux: Detalle interior de alguna de sus interesantes vidrieras)

Ponerse a hora reflejar las numerosísimas reseñas históricas de la villa sería muy largo, así que, nos limitamos a dejar unas cuantas fotos que reflejan bien a las claras lo que allí nos encontramos, además de otras a las que no llegamos a contemplar, como el Gran Tapiz de Bayeux, pero entonces nos pasaría como con La Bretaña, le tendríamos que dedicar muchísimo más tiempo.

Tras una buena cena y ya que la noche anterior nos habíamos acostado muy tarde, nos fuimos “pronto” para el hotel, al día siguiente tocaba una jornada muy intensa, había que estar en plena forma. Antes de meternos en la cama comprobamos la previsión meteorológica, pronosticaban buen tiempo, ¡menos mal!, mañana las visitas previstas serían totalmente andariegas y muy de cara al mar, no sería muy gratificante que el mal tiempo nos acompañara, así que con cierta esperanza nos dormimos plácidamente, sin lugar a dudas estábamos rendidos.


 

* D06/2012 – “Normandía: Desembarco Día D”.


Itinerario: : Bayeux - Puerto artificial de Arromanches - Batería de Longues-Sur-Mer – Colleville (Omaha Beach - Cementerio militar americano) - La Punta de Hoc - GrandCamp Maisy - Sainte-Mère-Église - La Cambe (Cementerio alemán) – Bayeux (Cementerio Británico) – Bayeux.

Recorrido en coche: 150 Kms. día / 1235 Kms. acumulados.

De todos es sabido los negros acontecimientos que acaecieron en los años treinta y cuarenta del siglo XX, es decir la II Guerra Mundial. Centrándonos un poco en el espacio que ahora estamos turisteando, el 6 de Junio de 1944 se desató la operación “Overlod”, el desembarco en las playas de Normandía, el día D. Así los Aliados desembarcaron en cinco playas diferentes repartidas por la costa de Normanda. De Oeste a Este sería: Utah y Omaha para las tropas Americanas, Arromanches (Gold Beach), Juno y Sword para el resto de aliados. Sobre ochenta kilómetros de playa, bajo un fuego infernal desembarcaron unos 20.000 vehículos y más de 150.000 soldados. La villa de Bayeux, en el medio, unos poco kilómetros detrás, así que podéis entender mejor el porqué aquí nos instalamos y lo que íbamos a visitar, tanto los escenarios de acción como donde descansan los cuerpos de los numerosos soldados que fallecieron.

Así, en otra guapa mañana soleada, ponemos rumbo a las famosas playas del Desembarco, las del Día D, las del 6 de Septiembre de 1944. De todos es conocido lo que allí pasó así que no vamos a explayarnos mucho, tampoco nosotros lo haríamos con la visita, solo lo justo para comprobar in-situ algunos de los escenarios más famosos y relevantes, sin intención de pararnos en los numerosos museos que sobre el tema existe. Comenzaríamos por Arromanches y de allí siguiendo la línea de costa Este – Oeste visitaríamos lo más posible hasta el pueblo de Sainte-Mère-Église.

(Arromanches: Gold Beach, donde se montó el puerto artificial Mulberry B o "Port Winston")

Con el fin de no quedarse atascados por falta de provisiones después del desembarco, los Aliados idearon la construcción de dos puertos artificiales, el de los Americanos, sobre la playa de Omaha, resultó fallido debido la bravura del mar, sin embargo el que se preparó en Arromanches tuvo mejor suerte y aquí estábamos para ver su historia y restos.

(Arromanches: Pisamos la arena de Gold Beach, una de las del Día D)

Construido en el más absoluto secreto 1943 al otro lado del canal, en Londres. El puerto destinado al desembarco y mantenimiento de las tropas y todo el material bélico, se instaló frente a la playa de Arromanches, en fondeadero de más de 12 kms de longitud y el mismo se realizó en una semana. Este puerto artificial debía recibir los miles de toneladas de mercancías y demás material, aguantando la fuerza de las mareas. Los restos de este puerto sobre la propia playa y una maqueta del mismo, en el museo, sería lo que visitaríamos en la primera parada mañanera. Pisamos la playa del desembarco y tocamos con nuestras propias manos los restos de las piezas del super-puerto artificial.

(Arromanches: 8 Km de cajas y otros elementos que posibilitaban tener un puerto de 500 Ha)

(Arromanches: Detalle de alguno de los elementos que aún perduran sobre la arena del Gold Beach)

(Arromanches: Detalle de la magnitud de la cajas flotantes)

Después pagaríamos la correspondiente entrada al museo y nos recrearíamos con la numerosa información que recibimos de lo que allí pasó el Día D: muchas fotografías, un par de videos, en nuestro idioma, el primero en sesión exclusiva para nosotros cuatro y el último, mucho más populoso, con unos aparatos auditivos que nos ofrecían la versión en Español, a pesar de que estaba la sala llena solo éramos nosotros cuatro.

(Arromanches: Toca entrar en el museo 6 Juin 1944 D Day)

(Arromanches: Una maqueta, con el efecto del oleaje, nos facilita la labor de comprensión)

Creo que nos marchamos con una idea muy clara del esfuerzo realizado para que aquello saliera tal como los Aliados querían y cambiaran el curso de la guerra. Ciertamente pusimos rumbo al siguiente objetivo militar un tanto impresionados, lo cual dice mucho de lo bien que estaba el museo que acabamos de visitar.

(Arromanches: Sin lugar a dudas nos vamos con la idea de que el esfuerzo realizado fue ingente)

Cogemos el coche y tal como teníamos apuntado, ponemos rumbo Occidental, introducir el nombre del pueblo más cercano en el “Tomtom” ayuda mucho, así que sin ningún problema nos plantamos ante las impresionantes baterías de Longues-Sur-Mer, y según leímos, parece que las únicas de Normandía que conservan sus fieros cañones de 150 mm y cerca de 20 kilómetros de alcance.

(Baterías de Longues-Sur-Mer: Mucha gente realizando la visita)

(Baterías de Longues-Sur-Mer: Sin lugar a dudas impresionaba un poco)

Sin lugar a dudas impresionaba un poco ponerse a lado de aquellas gigantescas moles de hormigón y sus potentes cañones. Al igual que en el museo el lugar anterior, no estábamos solos, había bastante gente, así que en ocasiones resultaba complicado sacarse un foto sin que nadie pasara por detrás o de lado.

(Baterías de Longues-Sur-Mer: 150 mm, 120º de dirección de tiro y un alcance de casi 20 km)

Sin lugar a dudas estas gigantescas obras pensadas para repeler el ataque por mar de las Fuerzas Aliadas, te dejaban un poco…, especialmente porque, ahora, contrastaba de manera muy fuerte dentro del campo verde de grano y sus rojas amapolas, aunque no imaginamos que en la época que se construyeron el paraje no debía parecer tan interesante y los ejecutores de la obra y acción estaban más preocupados de otros menesteres.

(Baterías de Longues-Sur-Mer: Tras ver las potentes baterías realizamos un paseo)

(Baterías de Longues-Sur-Mer: Fuerte contraste entre el entorno y los elemento bélicos )

Con el fin de visitar el Bunker de Dirección de Tiro, realizamos un guapo paseo hasta alcanzar el borde del acantilado, aunque el lugar era un tanto “negro”, el paseo, en la guapa mañana que nos había tocado en suerte, se prestaba a ello, dejándonos unos guapos momentos.

(Baterías de Longues-Sur-Mer: Bunker de Dirección de tiro, el más próximo al mar)

Finalizada la visita a las baterias, volvemos a poner rumbo Occidental, pegaditos a la costa, pasando por varios pueblos que nos ofrecen museos sobre temas del Desembarco, nosotros no paramos y seguimos el guión previamente establecido, ahora toca el lugar más mediático, ese que vemos en numerosas ocasiones y tanto nos impresiona, hablamos del Cementerio Militar Americano de Colleville. El comienzo de la película "Salvando al Soldado Ryan", un veterano, acompañado de su familia camina por el lugar que ahora vamos a pisar, dicho inicio no es fruto de la casualidad.

(Colleville: Omaha Beach, a pocos metros sobre ella Cementerio Militar Americano)

Aparcamos sin muchos problemas y entramos paseando sobre la playa de Omaha, desde este paseo entramos en el cementerio, el cual fue inaugurado en 1956, el mismo ocupa unas 70 hectáreas sobre la zona del desembarco Omaha Beach y según leímos aquí reposan más de nueve mil soldados americanos.

(Colleville: Cementerio Militar Americano)

Las tumbas están colocadas hacia el Oeste, mirando a Estados Unidos. Francia garantizó a Estados Unidos una concesión de territorio a perpetuidad para que fuera ocupado por el cementerio. La bandera estadounidense ondea en estos terrenos de manera permanente.

(Colleville: Cementerio Militar Americano, más de nueve mil tumbas alineadas)

Sin lugar a dudas el contraste de la verde praderia, el blanco de las cruces o estrellas de David con el cielo azul y la ondeante bandera Norteamericana impacta un poco, resulta imposible ser indiferente.

(Cementerio militar americano de Colleville: La bandera Norteamericana ondea con fuerza)

Aún no recuperados de la visita al Cementerio llegamos a otro lugar importante para los Norteamericanos, casi acompañados de las mismas personas que visitaban la playa de Omaha, alcanzamos el escenario donde se vivió uno de los episodios fuertes y heroicos de los días del desembarco, hablamos de la Punta de Hoc.

(Punta de Hoc: Los socavones de las bombas aún perduran a pesar del paso del tiempo)

La toma de un acantilado por 225 Rangers del Coronel James E. Rudder, estos consiguieron escalarlo con cuerdas impulsadas con proyectiles. El duro combate duró dos días, al final solo sobrevivieron 90 Rangers. Parece que el bélico paraje de la Punta de Hoc se conserva tal como quedó, los socavones que lateralmente nos acompañan en nuestro paseo dan muestra de ello.

(Punta de Hoc: Una cuña que fue tomada desde el mar, escalando el acantilado)

Recorrimos casi todos los bunkers hasta llegar al dirección Dirección de tiro, el que cae sobre la propia punta y sobre el que se erige un monumento en honor a los Rangers que tan sacrificadamente allí lucharon.

(Punta de Hoc: Emplazamientos destruidos casi tal como quedaron tras el combate)

Con independencia de los socavones de los bombazos, uno de los aspectos que más nos impactó fue la marcas de las balas sobre la entrada a los búnkeres y el color negro de sus techos quemados, realmente impactaba, sobre todo cuando visionas una película bélica y compruebas que lo ha causado.

(Punta de Hoc: Puesto de tiro en la punta, sobre él un monumento en honor a los Rangers )

(Punta de Hoc: Dentro de los bunkers)

Cuando llegamos Pointe du Hoc Ranger Memorial, el Centro de Visitas ya estaba cerrado, esto significaba que ya era la hora de comer, ahora, después de la visita…. ¡ya estábamos pasados! Así que nos lo tomamos con cierta calma, ya no había remedio, ahora solo quedaba esperar que aquí, zona mucho más turística que La Bretaña, el horario fuera más permisivo, por lo que seguimos carretera adelante en dirección al siguiente punto de visita programada (Sainte-Mère-Église), aunque antes de alcanzarlo encontramos la villa marinera de Grand Camp Maisy donde nos pareció que sería un buen lugar para reponer fuerzas y realmente así fue.

(Grand Camp Maisy: Llegamos aún a tiempo para comer algo)

(Grand Camp Maisy: Ensalada quesos con cosas que no conocíamos pero que estaban muy buenas)

(Grand Camp Maisy: Algo de Pate)

(Grand Camp Maisy: Y los famosos mejillones - moules con diversas salsas)

Tras el relax de la comida tocaba llegar al mítico pueblo de Sainte-Mère-Église una plaza importante que une Utah Beach con Cherburgo. El mismo fue tomado por los paracaidistas de la 82ª División Americana, parece que el salto fue un tanto desviado cayendo sobre el propio pueblo y las tropas alemanas. Aquí tuvo lugar el hecho del paracaidista John Steele, inmortalizado en la película "El día más largo" (The Longest Day).

(Sainte-Mère-Église: Después de comer toca realizar la vista a la torre de la iglesia del pueblo)

El soldado quedó colgado del paracaídas, que se había enganchado en la punta del campanario, para salvarse simuló su muerte hasta que pudo ser liberado, a pesar de lo que bajo él estaba pasando. En recuerdo de aquella acción, sobre el tejado de la torre de la iglesia figura colgado un muñeco que emula a un paracaidista.

(Sainte-Mère-Église: Un recuerdo para el paracaidista John Steele)

Los hechos acontecidos en Sainte-Mère-Église están presentes a lo largo de todo el pueblo, en los restaurantes te encuentras un soldado con el menú, existen varias tiendas con souvenirs de la II Guerra Mundial, incluso armamento viejo y oxidado, también carteles de la película "El día más largo" (The Longest Day). Decir que en cuanto llegamos a nuestra casa la volvimos a visionar, realmente no era lo mismo, después de la jornada andariega por los escenarios reales… nada volverá a ser igual. También existe otro museo, ¡cómo no!, Le Musée Airborne, aunque a nosotros, con la visita a los escenarios… teniamos bastante.

(Sainte-Mère-Église: Los hechos acontecidos están presentes a lo largo de todo el pueblo)

Ya estábamos casi a media tarde, podíamos haber seguido rumbo Nor-Oeste hacia las playas de Utah y Cherburgo, aunque a nosotros, con la visita a los escenarios visto hasta ahora… ¡nos conformamos!, no queríamos más sobre el tema que hasta allí nos había llevado, aunque, aprovechando el viaje de vuelta a Beyeux, aún nos quedaban dos lugares donde realizaríamos una parada, sería los cementerios Alemán y el Británico.

(Cementerio Alemán de La Cambe: Nada más entrar te quedas un tanto descolocado)

Por nuestra parte ya conocíamos un cementerio Alemán en España, el de Cuacos de Yuste, realmente quedamos muy impresionados, otro tanto nos pasaría con el que en La Cambe veríamos, ya nos lo habían advertido Luis y Chary, la verdad que te quedas un poco….

(Cementerio Alemán de La Cambe: Formación de grupos de cruces goticas, con hileras de placas)

En el Cementerio alemán de La Cambe descansan los restos de más de veinte mil soldados alemanes caídos durante la Batalla de Normandía, y al igual que en España visitamos, la mayoría de gente muy joven, entre 18 y 21 años.

(Cementerio Alemán de La Cambe: A diferencia de otros, no vemos un cruz por placa)

Si en el cementerio Americano el blanco contrastaba con fuerza sobre el verde, aquí serán las negras cruces las que destaquen sobre él. También vemos que el número de cruces no es igual que al de placas, sin lugar a dudas es muy diferente al que anteriormente habíamos visitado, realmente sales un tanto impresionado, te quedas un tanto mudo, a penas surgen las palabras.

(Cementerio Alemán de La Cambe: Al fondo, una gran cruz gótica domina el paraje)

En el más absoluto silencio abandonamos La Cambe, vamos por la vía más rápida a Bayeux, por lo que no iríamos por las carreteras de la mañana, sino por una más amplia, la cual nos dejaría a la entrada de la villa, justo al lado del Museo Memorial de La Batalla de Normandía y el Cementerio Británico. Para visitar el primero ya era un poco tarde y además no estaba previsto hacerlo, así que pasamos directamente al cementerio.

(Beyeux: Museo Memorial de La Batalla de Normandía y el Cementerio Británico)

En él hay sepultados 4648 cuerpos de soldados y combatientes de la Segunda Guerra Mundial. Las nacionalidades más presentes son los británicos y los canadienses. Y en el Monumento Conmemorativo situado frente al cementerio aparecen los nombres de casi dos mil militares desaparecidos, de las fuerzas terrestres de la Commonwealth.

(Beyeux - Cementerio Británico: Sería el tercer Cementerio Militar del día)

Este era el tercer cementerio visitado y resultaba totalmente diferente a los otros dos anteriormente visitados, especialmente por las numerosas flores, a pie de lápida, que existían en todas las tumbas.

(Beyeux - Cementerio Británico: Sería un tanto diferente a los otros dos anteriores)

Dejamos atrás el último cementerio del día y entramos en Bayeux, realmente estábamos un poco cansados, aunque la tarde soleada invitaba a dar un paseo por la guapa villa, así que nos inclinamos por callejear un poco más, además de cenar un poco.

(Beyeux: La preciosa tarde soleada invitaba a seguir la jornada)

Mientras volvíamos a visitar la hermosa catedral de Beyeux y deambulábamos por sus coquetas calles, dejándonos unas guapas postales, íbamos pensando en cómo había sufrido los días de la guerra y del desembarco, ella que estaba tan cerca de las playas.

(Beyeux: El callejeo por la coqueta villa nos deparó preciosas estampas)

Por lo que nos informamos, nos enteramos que Bayeux fue ocupada en junio de 1940 por los nazis, los mismos estuvieron allí hasta un día después de día D, hasta el 7 de junio de 1944, fecha en que las tropas recién desembarcadas la liberaron, así que pudo salvarse, quedando prácticamente intacta, a diferencia de otras ciudades que sufrieron la destrucción total.

(Beyeux: Obteniendo unas guapas fotografías para el recuerdo)

Otro día más, nos fuimos para el hotel rendidos, ¡menudo trajín!, menos mal que el ambiente desciende después de las ocho y nos retiramos no más allá de las nueve, esto nos da cierto margen para el descanso. Cuando nos metimos en la cama ya estábamos sobradamente convencidos del acierto de haber elegido esta coquetona villa francesa para pasar dos noches, aunque una tercera nos hubiera venido de perlas, aunque esto lo pensamos esa noche porque a la siguiente ya opinábamos de otra manera, pero no adelantemos acontecimientos, nos vamos a la cama, mañana toca visitar Caen, seguro que será un largo día.


 

* D07/2012 – “Normandía: Caen - Honfleur”.


Itinerario: : Caen – Benouville (Puente Pagasus) – Tourgeville – Honfleur.

Recorrido en coche: 104 Kms. día / 1339 Kms. acumulados.

Habían finalizado las dos noche conseguidas en Bayeux, desayunamos tranquilamente en el hotel, desde la tardanza de encontrar un café rápido en Cancale optamos por contratar el mismo con el alojamiento, nos perdíamos algo de calidad pero ganábamos en premura, no “perderíamos” una hora. Así, con el cuerpo bien nutrido y algo de pena en el alma abandonamos la villa y ponemos rumbo oriental al siguiente punto marcado en el mapa que lleva mi copiloto Alf, hablamos de la mítica Caen.

Los objetivo estaban claros, íbamos bien orientados, esto me trae a la mente cuando el teniente Winters y su Compañía Airbone Easy realizó el gran saltó en el entorno Sainte-Mère-Église, el día D, y dijo aquello:

“Soldado, no estamos perdidos, estamos en Normandía” y después… ¡todo lo demás!

Hablamos la espectacular nini-serie “Hermanos de Sangre” (Band of Brothers), HBO 2001, coproducida por Steven Spielberg y Tom Hanks, basada en el libro de mismo título del historiador y biógrafo Stephen E. Ambrose, para mi gusto muy racomendable para acercarse, de una manera cinematofráfica, al gran sacrificio humano padecido por los soldados que llegaron, por mar y aíre, a Normandía y con él cambiaron el signo del curso de la guerra.

Bien temprano llegamos a Caen y aparcamos, ¡cómo no!, en zona de “Payant”, ya sabes: entre más al centro de la ciudad menos tiempo para permanecer en ella, así que dejamos el coche en la zona cercana a la Iglesia de Saint Jean.

(Caen - Iglesia de Saint Pierre: Con sus singular "tela de araña")

La primera impresión al entrar en la ciudad (capital cultural y económica de la Baja Normandía) fue muy buena. Lo primero que hicimos fue acercarnos hasta la iglesia de Saint Pierre y el castillo de Guillermo el Conquistador, que están frente con frente, aunque nos sorprende la “tela de araña” que rodea el recién restaurado, creo que aún sin finalizar, edificio eclesiástico, un tranvía tenía la culpa de ello.

(Caen - Iglesia de Saint Pierre: Pronto se resolvió el misterio)

Entramos en la iglesia, no nos entretenemos mucho, ya llevábamos muchas visitas de este tipo y no quería cansar a mis compañeros, pero sí que pudimos observar la grandeza de la misma, especialmente la zona del ábside, justo lo que primero vimos desde fuera.

(Caen - Iglesia de Saint Pierre: Sin lugar a duda, el interior tan impresionante como el exterior)

Salimos de Saint Pierre y cruzamos el paso de peatones para adentrarnos en Le Chateau Ducal de Caen, el cual fue construido por Guillermo de Normandía hacia el año 1060, pasando a ser la residencia favorita de los Duques de Normandía e Inglaterra. Ya dentro de él vemos que la zona es muy amplia, nos asomamos a sus murallas y contemplamos la iglesia anteriormente visitada y el resto del casco histórico, las altas torres de la Abadía de los Hombres y otras llamaban nuestra atención, así que pronto nos apeamos de ellas y hacia el centro de la ciudad que nos fuimos.

(Caen - Le Chateau Ducal de Caen: El de Guillermo del Conquistador)

(Caen - Le Chateau Ducal de Caen: Vista desde las murallas de la iglesia de Saint Pierre)

(Caen - Le Chateau Ducal de Caen: Vista desde las murallas, ¡cuanta torre!)

(Caen - Le Chateau Ducal de Caen: "Vamos que tenemos mucho que visitar")

Nosotros, como casi todo el mundo, nos gusta ver las tiendas de la ciudad que visitamos, creo que dice mucho de ella, así que mientras íbamos camino hacia la Abadía de los Hombres aprovechamos la ocasión y… ¡acabamos comprando!. Un servidor un guapa boina tejana, la cual lucí durante todo el viaje, Alf sustituyó a su pérdida navaja y compró unos “argadiellos” para regar plantas, los cuales parece ser que no le sirvieron para nada, ¡mala suerte compañero! Aunque pueda resultar extraña esta última adquisición, hemos de decir que el asunto de la jardinería en Francia está muy presente y existen numerosas tiendas al respecto, así que era muy justificada la compra.

(Caen: Callejeando y... ¡comprando!)

Un servidor mientras realizaban una de las compras anteriormente mencionadas, aprovecho la ocasión para realizar una visita fugaz a una iglesia que teníamos en una misteriosa calle lateral, Rue Froide, la de Notre-Dame de Froiderue, cuya construcción actual data del Siglo XIV tiene sus antecedentes en otra del siglo VII.

(Caen - Iglesia de Notre-Dame de Froiderue: Esta para un servidor, el resto... ¡aún de compras!)

Guiados por una mapa que habíamos solicitado en la Oficina de Turismo de Caen, que pillamos de paso en nuestra andanza urbana, vamos callejeando hasta el objetivo prioritario del día, la famosa Abadía de los Hombres, en el trascurso del paseo íbamos hablando de como había sufrió los acontecimientos de la guerra esta ciudad, las cual, ocupada por las tropas alemanas, soportó los bombardeos aliados durante dos meses. Miles de habitantes encontraron la muerte y tres cuartas partes de la ciudad quedaron arrasadas, muestra fotográfica de ellos veriamos en alguna iglesia que visitamos. Fue un verdadero milagro que su patrimonio monumental y artístico saliera prácticamente ileso.

(Caen: Con el mapa en la mano vamos directos a la Abadía de los Hombres)

Llegamos a la Abadía de los hombres, la historia fue que Guillermo el Conquistador a mediados del Siglo XI se casa con Matilde de Flandes, con la oposición de la iglesia, ya que la novia era pariente (prima lejana), al final la Iglesia dio por válido el matrimonio a cambio de que cada uno construyera una abadía y su iglesia correspondiente, el resultado es la actual Abadía de los Hombres junto con su iglesia Saint-Etienne mandada construir en 1063 por Guillermo y la Abadía de las Damas junto con su iglesia de la Trinidad mandada construir también en 1063 por Matilde. Los restos de Guillermo y Matilde reposan en sus respectivas iglesias.

(Caen - Abadía de los Hombres: No nos prodigamos mucho en las fotos de grupo pero aqui...)

(Caen - Abadía de los Hombres: Desde 1965 alberga el Ayuntamiento)

(Caen - Abadía de los Hombres: Detalles del templo)

(Caen - Abadía de los Hombres: "Tombe de Guillarmeu Le Conquérant")

(Caen - Abadía de los Hombres: Muestra fotográfica de las consecuencias de la Batalla de Caen)

Tras la visita por el amplio recinto de la Abadía, la consabidas fotos para el recuerdo, incluida la de grupo, la cual tiene su ciencia sacarla y sin el respeto de los viandantes no sería posible optenerla, era hora de volver a cruzar otro paso de peatones y observar más de cerca la Iglesia de Saint-Etienen le Vieux (S-XI) tras lo cual seguimos callejeando el día estaba para ello.

(Caen - Saint-Etienen le Vieux: Sigue nuestro callejeo)

Sin darnos cuenta nos da la hora de comer francesa, aunque para nosotros sea la hora del pincho, por lo que en una de las varias tiendas tipo “La Mie Câline” (Sandwichs, Salades, Pains et Viennoiseries) nos compramos un picnic y un poco más allá, unos postres, porque antes de comer teníamos otro objetivo al lado del río y seguro que encontraríamos un buen paraje para aprovechar el precioso día soleado normando.

(Caen - Saint Jean: "La inclinada")

Nuestra última visita en Caén sería para la primera iglesia que vimos aquí, cerca de la cual habíamos aparcado y llamó mucho nuestra atención por su ligera inclinación, hablamos de Saint Jean (S-XI ) y no entramos nada más llegar por ver mucha gente delante de ella y pensamos que habría culto, por lo que decidimos hacerlo a la vuelta, acertada decisión que nos permitió conocerla con cierta tranquilidad.

(Caen - Saint Jean: Un amplio detalle de su guapo interior)

La iglesia Saint Jean durante la Batalla de Caen en 1944 sufrió graves daños, pero se mantuvo en pie en medio de las ruinas, así lo pudimos comprobar en las fotos que sobre el tema había dentro.

(Caen - Saint Jean: Seguimos con la muestra fotográfica de las consecuencias de la Batalla de Caen)

Lo de la inclinación comprobamos que no era una cuestión óptica, sino una realidad ya que la torre de la facha se inclinó al estar construida en terreno pantanoso, causa por la cual la torre intermedia quedo a medio hacer, lo que le da un aire un tanto especial.

(Caen - Saint Jean: Nos despedimos dejando mucho por ver pero... )

Con la visita a “La Pisa” de Caen damos por finalizada la visita a esta guapa ciudad normanda. No hace falta decir que nos hemos dejado atrás un buen número de cosas por visitar, como la Abadía de las Damas o el Memorial de Caen, pero desde la programación del viaje a Francia teníamos muy claro que esto sería así, ya que en caso contrario hubiéramos optado por una zona muy concreta: La Bretaña o Normandía Día D, porque estaba muy claro que no había tiempo para visitar en profundidad a las dos, además tampoco era nuestra intención para esta primer visita por tierras Galas.

Damos la espalda a Caen y ponemos rumbo río Orne abajo, aunque vayamos hacia el Norte, hacia el canal de Caen, nuestra próxima parada será Bénouville y el Puente Pegasus, el cual se ubica sobre sobre el Canal de Caen y el mismo es de tipo balanceador resultando una posición estratégica dentro de la invasión de Normandía.

(Bénouville - Puente Pegasus: Parada obligaroria dentro del recorrido Día D)

La noche del 5 al 6 de Junio de 1944, los días del desembarco, cerca del puente cayeron los tres planeadores (Horsa) de donde salieron los comandos Británicos e impidieron que los alemanes lo volasen. Estos paracaidistas fueron los primeros en poner pie en Normandía, así comenzaba la operación “Overlord”, siendo el Café Gondree, en extremo Occidental del puente (Bénouville), la primera casa liberada en Francia.

(Bénouville - Puente Pegasus: Café Gondree, un establecimiento con mucha historia)

La captura de este puente se ve reflejada en la película anteriormente referenciada, la de “El Día Más Largo” y recibió el nombre de Pegasus por el emblema de la 6ª División Aerotransportada del Ejército Británico. En el citado films también podéis observar la llega de los refuerzos con el gaitero Hill Millin, de la 1st Special Services Brigade, al frente, un panel da cuenta de tal acontecimiento.

(Bénouville - Puente Pegasus: Al otro lado del canal tenemos Ranville y el Mémorial)

(Bénouville - Puente Pegasus: Había mucho motivos fotográficos para el recuerdo)

(Bénouville - Puente Pegasus: Vease donde lleva la tienda de campaña el coche de época)

Primero cruzamos el puente andando, pasamos a la vereda Oriental del Canal de Caén, la de Ranville, y observamos dos cosas: la primera que allí había una guapa zona de pradería con bancos y la segunda, que se encontraba otro museo, el Mémorial Pegasus.

(Ranville - Puente Pegasus: En la vera Oriental del Canal de Caen)

El viejo puente construido en 1934 fue sustituido en 1993, el cual fue comprado por un precio simbólico (una libra) y fue emplazado en el museo del Mémorial, donde también contemplamos un planeador.

(Ranville - Mémorial Pegasus: Fue construido en 1934, y, origen, nombrado puente de Bénouville)

(Ranville - Mémorial Pegasus: Detalle de una de las planeadoras de la oscura noche)

Tras relajarnos un buen rato tomando un cafe en una de las terrazas, cruzamos de nuevo el mítico puente y desenvolvemos el pic-nic comprado en Caen. Allí rodeados de patitos sobre el canal y la verde pradería daba gusto estar, además teníamos un postre un tanto especial.

(Ranville - Puente Pegasus: Una guapa estampa que invita al relajo)

¿Qué será lo que estábamos mirando con tanta atención?, ¿Qué colores nos comeríamos?, hablamos de los famosos “macarons”, realmente una delicia comprada en la calle Saint Pierre de Caen por la cual tan gustosamente paseamos unas horas antes, sin lugar a dudas, el colorido postre fue un bonito broche a tan excelente mañana.

(Ranville - Puente Pegasus: ¿Qué estarán mirando con tanta atención esos tres?)

(Ranville - Puente Pegasus: “Macarons”, realmente una delicia)

Con la sensación de haber pasado una mañana inolvidable paseando por la reconstruida Caen y a las orillas del río Orne dejamos atrás nuestro personal recorrido por la zona de la Batalla de Normandía, por nuestra parte, ya no visitaríamos más escenarios bélicos, aunque difícil sería no encontrarse con alguno a nuestro paso camino hacia la Alta Normandía. Ahora nuestro objetivo estaba puesto en Honfleur, a la vera de otro río, el Sena, ¡casi nada!, pero antes tendríamos que observar un par de guapos detalle, veamos:

Llevábamos unos 1300 kilómetros de viaje terrestre por tierra Galas y habíamos visto todos los campos cultivados, caballos y ocas, pero no habíamos apreciado la presencia de vacas, nosotros que estamos tan acostumbrados a su presencia, la verdad que la echábamos en falta. Fue camino de Honfleur, por las guapas carreteras, nada de autopista de peaje, cuando divisamos una rebaño de blancas vacas pastando tranquilamente, rápidamente Mary sacó la cámara de fotos y, desde el propio coche, sacó una foto para el recuerdo.

(Detalle vacuno de “Pegasus Bridge” a Honfleur)

La transición de Bénouville-Ranville hasta el objetivo marcado de amarillo sobre el mapa del copiloto era un tanto larga, teníamos pensado hacerlo sin paradas pero al entrar al pueblo de Tourgeville no hubo más remedio que hacer un alto en el camino para contemplar una de las típicas construcciones normandas, las cuales nos recordaban mucho a nuestros teitos (Somiedo) o pallozas (Ancares).

(Tourgeville: Con estos guapos detalles Normandos no hubo más remedio que realizar una parada)

Tras la parada contemplativa entramos en Honfleur, la primera impresión de esta villa marinera ubicada en la parte sur del esturario del río Sena, fue muy buena, aunque, en principio, no pudimos recrearnos mucho, era sábado a media tarde, veíamos mucha gente y temiamos por no encontrar alojamiento, así que sin mucha relajación nos fuimos directos a un Etap Hotel Centre Ville donde con toda la suerte del mundo cogimos las dos últimas habitaciones. Esta sería nuestro primera visita a este tipo de establecimientos hoteleros, edificios sin lujos, funcionales y sin muchas florituras, eso sí, todo muy limpio, al menos lo que a nosotros nos toco, además las habitaciones tiene una tercera cama-litera, ideal para cuando viajábamos con nuestro hijo. También fue el primer encuentro con una recepción totalmente automatizada, como si fuera un cajero bancario, aunque a nosotros, por ser una hora diurna, nos atendió una chica.

(Honfleur: La vieja Normandía entorno aun pequeño muelle marítimo)

Con el relajo de tener el cobijo de la noche asegurada nos lanzamos a la calle, estábamos casi en el centro del muelle viejo, así que no nos costó mucho llegar y contemplar la espectacular imagen de aquel "puertín" en forma de cuadrilátero totalmente rodeado de preciosas edificaciones normandas, realmente fue muy impactante, a todos se nos alumbró la cara al verlo, para muestra una foto de las chicas.

(Honfleur: Todos estábamos encantos, la cara de las chicas era un ejemplo de ello)

A decir verdad callejeamos sin ningún sentido, un poco alocados, estábamos un tanto “atontados” del cuadro que se nos había presentado. Así que recorrimos los cuatro lados del viejo muelle, si en el “Pegasus Bridge” no tuvimos la suerte de llegar a tiempo para que el puente se elevara, pero aquí sí, por lo que no quedó más remedio, que gustosamente, sacarse una fotuca de compañeros de viaje, además la foto quedó muy guapa ya que entraban los esbeltos veleros, era hora de recogerse.

(Honfleur: El precioso día soleado invitaba a callejear y relajarse en las terrazas)

(Honfleur: Una foto para el recuerdo a la entra de viejo muelle)

(Honfleur: No vimos subir el “Pegasus Bridge” pero si éste)

Ni que decir tiene que, aparte de la guapas edificaciones y su estratégica ubicación, la guapa luz de la soleada tarde ayudaba mucho, no es de extrañar que pintores de la talla como G. Courbet, C. Monet Jongkind o Boudin escogieran esta preciosa y singular villa para plasmarla en sus cuadros, replicas de ellos vimos a lo largo de nuestro callejeo, el último de ellos con más razón que el resto al ser natural del lugar.

(Honfleur: Un par de imágenes del bello "cuadrilatero", sobran más comentarios)

El tema del arte está muy visible en nuestro recorrido francés, aunque en Honfleur lo palpamos mucho más, había infinidad de galerías de arte, incluso con obras en medio de la calle, así que las mismas resultaba verdaderas exposiciones, aunque en algún escaparate que otro visionamos carteles de que no se podían hacer fotografías, se ve que estaban un poco sensible con el tema.

(Honfleur: El Arte está muy presente en las calles, incluso puedes tropezar con él)

Entramos por una calle, salimos por otra, pillamos un callejón, así hasta recorrer las arterias principales que rodean al viejo puerto de Honfleur. Íbamos cotillenado todo, las tiendas de chocolatiers, pâtissiers, los escaparates de los diversos Ateliers, etc… realmente no paramos ni un momento, parecíamos “nenos con zapatos nuevos”, estábamos encantados.

(Honfleur: Los escaparates son de lo más atrayentes, imposible pasar de largo)

(Honfleur: Las preciosas callejuelas están llenas de colorido y numerosos Ateliers)

Así, en desordenada visita, llegamos un lugar de obligada visita en Honfleur, es decir a la Iglesia de Santa Catalina. Construida en el siglo XV después de la Guerra de los Cien Años, a través de la utilización de elementos de construcción naval, dando la apariencia de un casco de barco invertido. Resulta la iglesia más grande de Francia construida en madera con un campanario separado. Fue una verdadera pena no poder verla por dentro, Luis y Chary nos lo habían recomendado pero… ¡llegamos tarde!

(Honfleur: Poco a poco llegamos a la zona más espectacular)

(Honfleur: La iglesia de Santa Catalina, construida en madera en el Siglo XV)

A lo largo de nuestro paseo nos encontramos varios paneles informativos, especialmente uno relacionado, ¡cómo no!, con la pintura, donde se referenciaba dos cuadros de C. Monet y Boudin donde los trazos de la singular iglesia de Santa Catalina y su bello entorno estaban muy presente.

(Honfleur: Se acerca la hora de cenar, aunque el sol aún brilla)

Con tan pintoresca belleza se nos olvida que estamos en Francia y que aquí los horarios son otros muy diferentes a los de nuestra querida Asturias, así que mientras continuamos paseando vamos ojeando las diversas entradas de los restaurantes, dudamos mucho, pues la oferta era grande, encontramos uno que nos parecía interesante, casi en la plaza de Santa Catalina. Fue allí donde Mary provocó la sonrisa de todos los comensales del local, veamos: hacía días que estábamos intrigados de que serían los “bulots”, la señora muy amable se fue a la cocina y le trajo uno en un plato, sorpresa, expresión desagradable y risas generalizadas, eras unas caracolas, los "escargot du mer".

(Honfleur: Los “bulots”, los "escargot du mer")

Tras la nutritiva y temprana cena, además de simpática, volvimos al entorno del viejo muelle, era hora de relajarse un poco más contemplando el suave atardecer. Realmente estábamos rendidos, aunque después de cómo los últimos rayos de sol acariciaban la pizarra de los tejados y los mástiles de los barcos, además del precioso reflejo sobre el agua, pensamos que sería guapo sacar unas fotos nocturnas, así que en cuanto oscureciera nos arrimaríamos hasta el hotel y cogeríamos el trípode para tratar de hacerlas un poco curiosas, realmente esta vieja villa marinera se merecía un pequeño esfuerzo.

(Honfleur: Tras la cena, toca descansar un poco contemplado el precioso atardecer)

(Honfleur: Un par de horas después, otro par de imágenes, creo que sobran más comentarios)

En animada conversación sobre lo bien que lo estábamos pasando y la suerte tenida con la benigna climatología nos llegó la noche, desde el viaje nocturno a Mont Saint Michel que no la habíamos visto, pues nos recogíamos temprano a reponer fuerzas y madrugar al día siguiente, era hora de cumplir nuestro pequeño capricho, otra bella excursión nocturna, realmente mereció la pena, además de aprovechar la ocasión para tomar unas cervezas en un Jazz Club que habíamos ojeado anteriormente, el cual tenía música en directo, así que… ¡mejor imposible!

(Honfleur: Otra excursión nocturna por tierras Galas, aunque sea urbana)

(Honfleur: Tal como intuíamos el "cuadrilatero" del viejo muelle brilla con fuerza)

(Honfleur: Santa Catalina en un precioso entorno nocturno, una guapa despedida)

Nos fuimos para la cama un poco tarde, seguro que nos resentiríamos al día siguiente, pero mereció la pena, ¡menuda tarde guapa que nos pegamos en Honfluer!, creemos que para los cuatro será inolvidable. Mañana, en una acción que se repite una y otra vez, con cierto pesar, la dejaríamos atrás, ¡eso sí!, con un gratísimo recuerdo, con ganas de volver. Llevábamos nuestro itinerario preestablecido al día, sin retrasos, así con el despertar de otro día comenzaba otra nueva etapa, cruzaríamos el próximo Puente de Normandía y a la Alta Normadía que nos vamos, pero eso será tema de otro reportaje aparte, no conviene meterlo todo en un mismo cajón, podría ser muy voluminoso, que realmente este ya lo es, resultando, quizás, un tanto cansino.


Aquí hemos finalizado nuestro amplio reportaje de tres jornadas por la Normandía del Desembarco, un intenso e impresionante viaje de cerca quinientos kilómentros de recorrido, que va desde Mont St-Michael, las Playas del desembarco y escenarios de la Batalla de Normandía hasta el estuario del río Sena. Sin desmerecer en nada a lo contemplado en La Bretaña, ni retractarme de lo dicho anteriormente, fueron tres días inolvidables, aunque si somos sinceros, de volver, solo lo haría para ver la gran obra finalizada de rehabilitación del entorno de Saint Michel y a pasar unos días paseando por Honfleur, esperemos que tengamos esa suerte.

No queremos terminar este reportaje por tierras de la Baja Normandía sin realizar un pequeño recordatorio: Si hasta este documento has llegado de forma casual o aislada, tienes que saber que el mismo forma parde de otro mucho más amplio y ambicioso, el cual hemos titulado como Francia 2012 , solo tienes que "cliclear" sobre la referencia ahora propuesta para ir directamente hacia él.

 

Francia 2012

Desarrollo al completo de nuestro personal viaje por tierras Galas, el cual esperamos que sea de vuestro agrado.

 

 

 

JFCamina

 

* Nota General: Observaréis que a lo largo de los documentos presentados apenas se hace mención a temas económicos, tal ausencia no es fortuita, ya que a pesar que pensamos que el coste de la actividad, en contra de nuestras estimaciones, nos ha salido muy bien económicamente, no todo el mundo tiene las mismas preferencias de alojamientos, restaurantes o gastos varios, por lo cual siempre entraña que el coste total tenga un componente muy personal, así que preferimos contar lo que, más o menos, realizamos y después cada cual que se adapte a sus necesidades, razón por la que hemos omitido dar referencias económicas.

 

 


Deja tus comentarios


* Para cualquier otro comentario o pregunta os dejo mi emilio: info@jfcamina.es.

* Para volver a ver otra ruta cliclea aqui: www.jfcamina.es

* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.