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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor"

 

D-05 Tineo - Pola de Allande

Fue, con diferencia, la etapa más dura, en la larga bajada a Pola de Allande los 9 kilos de mochila se clavaban sin piedad sobre mis hombros, pero esta dureza quedará asociada a nombres que tardaremos mucho en olvidar, Obona y Jovino ocuparan un lugar muy especial en nuestra memoria peregrina, aunque el pergrinaje nos depararía númerosas sorpresas a la altura, a aunque no todos positivos, de los parajes por los cuales hemos transitado.

 

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* Fecha: 18/09/2010

* Dist. día: 27,00 kms
* Duración: 8h 30'

* Desnivel Ac.: + 600 mts

* Tiempo: Soleado

* Velocidad: 3,2 kms/h
* Dist. Ac.: 111,60 kms

* Restan: 212 Kms

Recorrido: Tineo - Alto de Piedratecha - Obona - Villaluz - Vega del Rey - Berrugoso - Las Tiendas - Campiello - Espín - Borres - Samblismo - La Mortera - Colinas - Alto de Porciles - Boto de Porciles - Alto de Lavadoira - Ferroy - Pola Allande.


Para el inicio de la dura etapa Tineo - Pola de Allande nos levantamos un poco tarde, a las 7:10 h., diez minutos por encima del horario normal del toque de diana tácito, se ve que la gente estába comodamente en sus catres y no debía tener muchas ganas de levantarse, ¡no me extraña!, ¡menuda etapa nos esperaba!, además esperábamos que seguiría el mal tiempo de la etapa anterior, así que estiramos las sábanas diez minutejos más.

Al amanecer, a las 8:00 h., salimos en busca de la cafetería para desayunar, se llamama el "Ambra" y está al lado del albergue, en frente del hotel donde habíamos comido el día anterior. El local ya lo habíamos indagado la tarde anterior, estos pequeños detalles siempre se tienen que tener en cuenta, ya que sino uno puede perder mucho tiempo buscando que bar madrugador y además no suele haber mucha gente para preguntar.

(Villa de Tineo, K 0,0 / 08:20 h., 680 m.a., en un amanecer nublado)

(Hotel-Palacio de los Merás y casa Consistorial)

En 20 minutejos depachamos el desayuno y nos ponemos en marcha en dirección al centro de la villa de Tineo, pasamos por el medio de la plaza del ayuntamiento, dejando a nuestra izquierda el palacio hotel de Merás, seguimos las conchas y continuamos callejeando hasta que vemos un callejón que sube en fuerte pendiente, unos curiosos azulejos con motivos peregrinos nos ayudan a encontrarlo.

(Detalle y callejón que nos sacará de la villa)

Las chicas (Eva, Rosa y Mary) van delante, Jesús y J. F. detrás, seguimos el mismo grupo que comenzamos a caminar juntos en el albergue de Bodenaya. Tras subir "los cinco" por el pindio callejón alcanzamos una cómoda senda que nos adentra en "El Camino", la guapa fuente de San Juan nos dá la bienvenida, ya nos lo había advertido el hospitalero, así que cargamos nuestras cantimploras ya que, aunque el día aún está triste, seguro que abrirá.

(Fuente de San Juan, iniciamos un tramo con excelentes vistas sobre...)

El camino comienza con muchas distraciones, la ancha senda tiene unas vistas inmejorables de la villa que estamos abandonando, además la niebla le dá un toque muy especial y nos hace ir girando la cabeza cada dos o tres pasos. Por si las vistas del pueblo fueran pocas nos encontramos con una simpática cabaña-mirador que está llena de letreros con motivos peregrinos tales como: "El turista exige, el peregrino agradece" o "Peregrino, cuanto más largo es el camino más corto te parece" de los cuales dudamos un poco que sean cierto del todo, supongo que habrá opiniones varias e incluso encontradas.

(... la villa que abandonamos, Tineo)

El discurrir por la cómoda senda es ascendente, ya que la villa de Tineo está a 675 metros de altitud y el alto de la cumbrera, por la cual tenemos que pasar, está por encima de los 900 m.a., cerca de 250 mts. de desnivel de ascenso pero al ser un trayecto de casi seis kilómetros el mismo se hace más tendido y suave. A medida que alcanzamos altura nuestras cabecinas casi rozan la niebla y llevamos como compañeros laterales a los molinos de viento que pueblan la sierra de Tineo, los mismos serán nuestros zumbantes compañeros de viaje en un gran número de etapas, ya los teníamos que haber visto en Salas pero el día no era el más apropiado para visionarlos.

(Siguiendo las conchas y las repetidas flechas)

(Alcanzamos la cumbrera de molinos ocultos por la niebla, K 5,8 / 10:00 h. / 910 m.a.)

Jesús que, en previsión de mal tiempo, había salido ya con las polainas puestas se para para quitarlas, la subida nos calentó el motor un poco y ahora sobran prendas de abrigo. Tras alcanzar la citada cumbera descendemos fuertemente en dirección al puerto de Piedratecha, a 796 m.a., seguimos transitando por ancha pista que al final está hormigonada y alcanzamos el cruce del puerto citado y donde vemos claramente el mojón peregrino.

(Dejamos atrás Tineo y los ocultos molinos)

El entronque de carreteras de la AS-350 a Barcena del Monasterio y la TI-3 a Campiello es bastante peligroso, ya que está en curva ciega para nosotros y creo que tambien para los coches que vienen de Tineo, por lo que pasamos prestando toda la atención, por nuestra parte, y giramos a la derecha para discurrir durante cerca de 0,5 kms por una estrecha vereda del arcen izquierdo de la AS-350 la cual llega, en primera instancia, al pueblo de Obona.

(K 3 de la AS-350 a Barcena del Monasterio y la TI-3 a Campiello, ¡ojo!)

(Estamos a la altura del Pueto de Piedratecha, a 796 m.a. e iniciamos una larga bajada)

La entrada en el bosque que baja al Monasterio de Obona se observa claramente, un cartel nos indica la dirección a seguir y nos da la entrada a uno de los trayectos más bonitos de todo el Camino de Santiado por "El Primitivo", ya en fuerte bajada, 190 mts. de desnivel de descenso en apenas 1,5 kms, cruzamos un precioso bosque de viejos pinos, robles, abedules y jovenes castaños, Mary va indicandonos la diversidad de árboles que nos vamos encontrando, en función de sus hojas y cortezas, todo un lujo.

(En la larga bajada por el bosque de Obona había lugar para muchas guapas fotos)

(Todos quisimos tener un guapo recuerdo)

Nos sorprendió muy gratamente, ya que no nos lo esperábamos, al igual que escuchar cantar un Urugallo, esto último pensamos que igual lo habíamos soñado pero los cinco coincidimos en que habíamos escuchamos su singular taketeo, así que... ¡lo escuchamos!, y... ¡somos unos afortunado!. Así, con la satisfación subida de tono y con la sensación de estar caminando por un parajes más bellos que la madre naturaleza nos podría ofrecer, llegamos al cruce de caminos donde debemos desviarnos momentaneamente para visitar Santa Maria de Obona, uno de los monasterios más importantes de la España Medieval.

(Indicadores del desvio al Monasterio de Obona)

En este punto de cunfluencia de caminos tuvimos el gran fallo de día, no desviarnos a visitar el monasterio y continuar la marcha en dirección a Villaluz. Los motivos fueron dos y de desigual peso:

* El primero, que según la información que teníamos en la cabeza, era que había que desviarse dos kilómetros, después resultó que no era tanto y con un ramal de 0,8 kms. (ida y vuelta) hubiera sido suficiente, una pequeña indicación en el atado cartel hubiera sido determinante para decidirnos.

* El segundo, el más importante, era que nosotros, los más interesados, por razones sentimentales e históricas, no queríamos perder, aunque solo fuera momentaneamente, la unidad del bonito grupo con el cual caminábamos. Residíamos a 90 kms., por carretera y tendríamos otras oportunidades de visitar el Monasterio de Obona.

Así que tras sopesarlo unos segundos giramos bruscamente a la izquierda y seguimos caminando por la preciosa pista boscosa que nos llevaría hasta Villaluz.

(Camino de Villaluz, con unos árboles muy pintureros)

(Villaluz, K 10,7 / 11:40 h. / 630 m.a.)

Son cerca de las doce del medio día, hemos caminado once kilómetros, desde que salimos del albergue, y llegamos al pueblo de Villaluz dónde nos está esperando Jovino, - ¿quién?, - J O V I N O, un singular ganadero el cual salió a nuestro encuentro ofreciendonos manzanas y un poco de charla. Aceptamos las dos cosas, la primera la solventamos rápido pero la segunda fue un poco más difícil, si nosotros charramos él...¡más!, así que allí estuvimos un buen rato hablando de lo divino y de lo humano, de que fueramos por la zona de Hospitales en lugar de ir a Pola de Allande, que allí hay unos bares con...., nos dejó ver una revista con la información necesaria pero no nos convenció, a pesar de que la oferta era muy interesante pero ya lo habíamos decidido, vamos a subir el mítico puerto del Palo.

Jovino se despidió de nosotros pidiendonos que, cuando llegaramos a Santiago, le hicieramos una petición al Apostol, prometía hacerla muy feliz, ¡ah!, también nos recomendó que fueramos al restaurante "La culpa fue de María" en Berducedo, antes de llegar a La Mesa, la verdad que con ese nombre dudamos un poco pero de lo que podía estar seguro era que no nos íbamos a olvidar núnca del nombre del restaurante. Tras más de 30 minutos de cariñosa charla lo dejamos con la seguridad de que aquel señor iba a ocupar un lugar destacado en nuestros recuerdos de "El Primitivo".

(Del lavadero de Villaluz a la carretera a Campiello)

Tras dejar atrás el remozado lavadero y ermita de Villaluz alcanzamos la carretera TI-3 que viene del puerto de Piedratecha, donde estába el cruce peligroso que nos daba la entrada al bosque de Obona, pero nosotros seguimos bajando, por la carretera en dirección al pueblo de Campiello, pero antes deberíamos dejar de lado las aldeas de Vega del Rey, Berrugoso y Las Tiendas, un llano y verde transitar de 2,5 kms. entre muros de lajas y maizales.

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(Los maizales y unas grandes lajas nos flanquean)

(Al fondo de la foto, a la derecha, podemos observar la cumbrera de donde hemos venido, ¡uff!)

(Campiello, K 13,3 / 12:20 h. / 600 m.a.)

Son las 12:20 h. hemos recorrido unos 13,3 kilómetros de los 27,0 kms. previstos para el día que nos ocupa, justo casi la mitad, entramos en Campiello y desde un comódo cobertizo nos hace señales un peregrino...¡es Tedo!. Efectivamente allí estába en un momento de relax reponiendo fuerzas, parece que no tenía el día y se quedaría en el albergue de Borres y además van a ir por "Hospitales", al igual que "Las niñas", que están aún en fase de recuperación de la etapa del día anterior.

Era una buena hora para tormar el café y comer algo, hoy no pararíamos a comer de restaurante, este es el pueblo mejor pertrechado, de tal manera que los que se van a quedar en Borres tienen hacerlo aqui ya que en citado pueblo no hay nada de nada. Visto lo visto y especialmente las viandas que nos ofrecia el bar-tienda "Casa Ricardo" nos decidimos por comer unos trozos de "bollu preñau" y tomarnoslo como el descanso de la comida.

(¡Hola, chicas!)

 

Mientras degustamos nuestros bollos y algún que otro bocadillo, llega José Luis y nos comenta sus planes, al igual que Tedo, se quedará en Borres y al día siguiente seguirá la etapa por la zona de "Hospitales".

La citada variante parece que es el itenerario primitivo, te evita bajar a Pola de Allande y después subir el puerto del Palo, apareces en el alto de éste, pero, al ser de gran altitud (1.200 m.a.) en invierno, las dificultades aumentaban, así que iban por donde habitualmente vamos ahora, por Pola de Allande, dejando esta solitaria variante, de 16 kms., para las épocas estivales y para los amantes de la aventura y la soledad.

Hay gente que dentro de estos dos últimos calificativos incluye la belleza, pero la misma está igual de bien de asegurada subiendo por la preciosa ladera del puerto del Palo.

Después de dejar despachado el tema de Hospitales si o no, se me acerca José Luis me pregunta que si nos habíamos desviado y le dije que no, "no se lo esperaba" fue su contestación, era broma pero un servidor tenía remordimientos por ello, así que en la primera ocasión otoñal... ¡allí nos fuimos!. Al final de la narración de esta etapa y para no restarle la importancia que en sí tiene, os dejamos un precioso reportaje sobre todo lo mucho guapo que guarda el entorno de Obona, un paraje con un toque muy especial y al cual recomendamos encarecidamente que vayaís, no cometáis el mismo error que nosotros.

Tras una hora de pitanza, charrar y relax nos despedimos de los compañeros que se van a quedar en Borres, ellos no tienen prisa pues solo les quedan 3 kms, para llegar a su destino. Vamos por la carretera que va a Espín, pasamos al lado de un restaurante y del albergue privado de Campiello.

(Albergue privado de Campiello, pueblo estratégico de aprovisionamiento)

(Espín, K 14,3 / 13:35 h. / 570 m.a.)

Este tramo por la carretera de Espín, es solo de un kilómetro, un poco más allá de la salida del pueblo entramos en un nuevo y guapo camíno que nos llevará, pasando por varías caserías, hasta el pueblo de Borres, al cual entramos por debajo de él, quedando el albergue público a la entrada por encima de donde pasamos.

(Borres, K 16,3 / 14:05 h. / 660 m.a.)

Continuamos la marcha por la parte alta del pueblo, donde cogemos agua y continuamos, en suave subida, en busca del punto que nos indica que tenenos que tomar el desvio para iniciar el recorrido de "Hospitales", aunque antes nos distraeremos un buen rato al ver un par de corzos pastando placidamente, no nos estraño mucho ya que el paraje se prestaba a ello.

(La niebla y las nubes las vamos dejando en el olvido)

A las 14:45 horas, después de caminar 17 kms desde Tineo, llegamos al punto donde está el mojón peregrino que indica el inicio y desvio para el tramo de "Hospitales, además existe un gran panel indicador que nos muestra el recorrido, sobre él contamos hasta cuatro ruinas de hospitales, lo cual nos saca de dudas de dos temas: de donde viene el nombre y de la dureza de la misma. Meneamos la cabeza y continuamos la marcha camino de la siguiente población pensando que... ¡para otra vez será!, además estábamos a unos 720 m.a. y la zona alta está a 1.200 m.a., ¡un tanto fuerte!, ¿no?

(Desvio para la variante de "Hospitales", K 17,3 / 14:40 h. / 720 m.a.)

(Los montes del fondo de la foto son nuestro objetivo, ¡ufff!!!.)

Descendemos hasta Samblismo y entramos por una zona de obras, esta ya no son de la autovía, están con la carretera local la cual debía ser de las de órdago, entramos en el pueblo y al no haber letrero le preguntamos a unos niños, los cuales respondieron con cierto orgullo, en este momento Rosa les pregunta que porque no están en la escuela, ellos responde.... ¡es sábado!, risas generalizadas, pero no es para tanto ya que nos pasa a todos, ya perdemos la noción de los días de la semana, el tiempo lo medimos en función del dígito de la etapa, solo los que tienen el billete de vuelta cerrado y un poco ajustado, caso de Rosa y Jesús, llevan un poco más en cuenta el tema del dígito del día, ahora que si es lunes o viernes no nos preocupa mucho.

(Samblismo, K 17,8 / 14:47 h. / 660 m.a.)

(Rosa con el pueblo de Samblismo tras ella, después de su "entrada triunfal" con los guajes)

Cuando bajábamos camino de Sambliso miramos al horizonte y contemplamos, al fondo, un alto, con unos cuantos valles intermedios, mucho nos temíamos que por todos ellos teníamos que pasar nosotros, lo que no nos esperábamos era que tendríamos que bajar hasta el cauce del riachuelo y después volver a subir, estábamos haciendo el "llano asturiano" que tan bien bautizó el amigo Paco, así que iniciamos un tramo de seis largos kilómetros de bajadas y subidas que nos llevaría hasta el alto de Lavadoria y desde él vislumbrar Pola de Allande.

(¡Mirad!...)

(...¡Menuda arañaza!)

(Dejamos atrás el pueblo de La Mortera, K 19,0 / 15:05 / 685 m.a.)

Pasamos por el pueblo de La Mortera, nos topamos guapos texos, con casas tapadas por la hiedra e incluso con una araña gigante, íbamos caminando, en ligera subida, en paralelo a la construción de la nueva carretera e incluso, en algunos momento, sobre ella. En algunos momentos las señales nos costaban seguirlas, teníamos que estar muy atentos, de echo, cuando llegamos al poblado de Colinas casi nos despistamos, las señales estában muy confusas, menos mal que entre todos solucionamos el tema sin mucha perdida de tiempo y sin tener que sacar el GPS.

(El conflicitivo paso por el pueblo de Colinas, K 20,0 / 15:40, 760 m.a.)

Tras deshacer el entuerto y superar las dificultades, que esperamos que sean temporales, las chicas ayudaron a unos peregrinos ciclistas a no desviarse de la ruta, después abandonamos el pueblo de Colinas e iniciamos la bajada hasta el curso de un arroyo, asunto que no nos gustaba nada de nada porque ya sabíamos como acabaría.... ¡volviendo a subir!, en esta ocasión llegaríamos al alto de Porciles, a 770 m.a.

(Bajamos a lo fondero de un arrollo hasta los 720 m.a.)

(Y volvemos a subir hasta el alto de Porciles, K 21,7 / 16:08 / 770 m.a.)

Después del alto de Porciles tocaba bajar hasta Boto de Porciles pero en este caso por la carretera, llegamos al citado poblado y encontramos un local cerrado que ofrece muchas información y cosas pero... ¡cerrado por vacaciones!, uno de los letreros dice que quendan 4,9 kms. hasta Pola de Allande, muy desencaminados no andábamos ya que coincidia con nuestros cálculos, pero teníamos que.... ¡volver a bajar!

(Boto de Porciles, K 22,5 / 16:20 / 750 m.a.)

(Otra vez, ¡volvemos a bajar! hasta .....)

Efectivamente teníamos que bajar hasta el río y cruzarlo por un bonito puente de madera, muy típico para fotografía de naturaleza. En este caso la bajada fue un poco más pronunciada, unos 70 mts. de desnivel y para después lanzamos cuesta arriba, unos 110 metros de desnivel de ascenso, por un camino húmedo y frondoso, donde el calor y la humedad hacía mella, así que de esta guisa llegamos al alto de Lavadoria, situado a 815 m.a. y donde las obras de la carretera continuaba. En el alto de Lavadoria contabilizamos casi 24 kilómetros, son casi las cinco de la tarde, las mochilas ya se hacen notar sobre nuestras espaldas y además ya tenemos ganas de llegar, tanto sube-baja y vuelve a subir nos estaban minando un poco, aunque lo más difícil estaba por venir.

(... lo fondero del río, 705 m.a.)

(Para volver subir al alto de Lavadoira, K 23,8 / 16:50 / 815 m.a.)

Menos mal que las amenas conversaciones, de todo tipo, entre los miembros del grupo ayudan a soportarlo un poco mejor, aunque a veces las mismas no son muy gratificantes, como cuando salen a la luz los lamentos por un tema reincidente durante este día, hablamos del descuido o la desidia por parte de ciertos ciudadanos con respecto a los "plásticos ganaderos", es una pena que el fin de la "vara de hierba" provocara, en algunos casos, el enfeamiento de nuestro pequeño paraiso natural. Hacemos votos para que esto, poco a poco, vaya desapareciendo y que las nuevas técnicas de producción agrícolas y ganaderas no vayan en contra del ecosistema natural de nuestra querida tierra, sabemos que algunos ayuntamientos están trabajando en ello y nos alegramos.

(Atrás dejamos los feos plásticos y comenzamos a bajar y bajar)

Atras dejamos el alto y algún plástico que otro y tras pasar por un pequeño bosque nos enfrentamos ante la dura bajada hasta la Pola de Allande, son casi 300 metros de desnivel que debemos recorrer en poco menos de tres largos kilometrucos, porque la verdad a todos se nos hicieron eternos, ya que las pesadas mochilas se recalcaban sin piedad, menos mal que sabíamos que el objetivo estaba cerca.

(Pola de Allande a la vista)

(Ferroy, K 26,0 / 17:30 / 620 m.a.)

Al llegar a la aldea de Ferroy le preguntamos a un lugareño que cuanto quedaba para llegar a La Pola, nos dijo una burrada de kilómentros, se nos cayó el alma al suelo, menos mal que rápidamente se desfizo el entuerto y él nos había indicado lo que quedaba para Grandas de Salime, fue un mal entendio, ¡menos mal!, para llegar a Grandas aún nos quedaban dos etapas.

(Volvemos a bajar hasta el río, será el último del día)

Tras cruzar la carretera general en el desvio que va para el pueblo del mal entendio, Ferroy, cogemos de nuevo el camín y bajamos, de nuevo al río, ¿cuantos llevamos hoy?, no los contamos pero hubiera sido una buena idea estadística, pero por hoy sería el último estábamos entrando en Pola de Allande. La entrada al pueblo nos la dió el coqueto palacio de "Villa Rosario" y muy cerca, a poco metros nos encontramos con el albergue público, justo al lado del cuartel de la Guardia Civil, donde José, Paco, Angel y Michael nos esperanban con una amplia sonrisa, el resto se había quedado en Borres.

(Pola de Allande, K 27,0 / 17:50 / 525 m.a.)

Eran las cerca de las seis de la tarde, ¡al fin!, habíamos acabado esta dura etapa, 27 kms, más de 8 ocho horas caminando, un verdadero rompepiernas, creo que la ducha nos la merecíamos sobradamente, así que tras hacer una primera inspección del albergue y darnos las primeras novedades no metemos bajo el agua calentita.

El local, suponemos que serían las antiguas escuelas, estaba curiosin, tenía 24 plazas, de las cuales se ocuparon 12, aparte de los ya conocidos había 2 chicos más y un extranjero, tenía cuatro duchas y una novedad con respecto a los anteriores, tenía taquillas, no era un elemento que echaramos de menos pero sí novedoso, en cuanto al tema monerario era igual que los anteriores, donativo de 3 €. En el mismo había una cosilla que no nos gustaba mucho, bueno, más bien, "no había", era que el hospitalero pasaba a las 9 de la noche para hacer la ficha y sellar, lo cual nos parecía un poco justo, estaríamos casi seguro cenando.

Con las premuras de si nos daría tiempo de cenar y sellar nos fuimos hasta el centro del pueblo para comprobar que posibilades gastronómicas tenía el pueblo, hoy no habíamos comido de plato al medio día y se dejaba notar. Nos habían recomendado el restaurante de la "Nueva Allandesa", pero antes tomaríamos un poco de sidra en "Casa Iván", la señora que atendía el local no escanciaba sidra por el método tradiccional, ¡nos lo advirtió!, pero sí con el "pitorru" puesto, que la verdad no se le daba más aunque fuera un poco raro, tomamos nuestros "culines" y apuntamos que abría el local a primera hora de la mañana, justo para el desayuno, ¡bien!, tras lo cual cruzamos el río y nos acercamos a la "Nueva Allandesa".

(La gran familia peregrina: Jesus, Michael, José, Mary, Rosa, Eva y J. Félix, hoy faltan algunos)

La entrada en el afamado local no fue muy buena, no abrían el comedor hasta las nueve de la noche, justo cuando el hospitalero fichaba, Michael, el "extranjero" del grupo ponía caras, ellos con su madrugadores horarios de comidas, no lo entendía. Además nos gastó una broma con respecto al tema de los sellos que no supimos encajar, el cansancio y el cabrero por estar cerrado aún el comedor, eran los 20:20 h, nos hacía estar cortos de reflejos, pero aclarada la misma decidimos que un par de nosotros fuera hasta el albergue a llevar todas nuestras credenciales y el dinero para dejarselo a Angel, que seguro que estaría leyendo tranquilamente su gran libro, el resto se quedaría tomando algo.

A las nueve pasamos al comedor, eramos los primeros, y...¡siguió el desencuentro!, no nos entendíamos, el quería ofrecernos un menú degustación formado por Pote con compango,repollo relleno de carne, pastel de verdura, postre y bebida..., bastante fuerte para la noche, ¿no? y nosotros que queríamos una cena más suave, él insitía y nosotros igual, así que a última hora marchamos bien comidos pero enfadados, ¡una pena!, pues el curriculun que llevábamos se había estropeado un poco.

Lo mejor de la cena, como no podía ser de otra manera, fue el buen rollo, además Michael, tenía un nuevo interprete, era Jesús, un hombre muy viajado, que por motivos personales y profesionales hablaba fluidamente el inglés, así que el austriaco contento y... ¡Rosa más!, tenía ganas de dejar el testigo de traductora a otro peregrino. Aunque el picaruelo de Michael algo de español debía saber pero se hacía el loco. En la mesa de al lado había cuatro señores "mayores", elegantemente vestidos, que hablaban en francés, no tenían pinta de peregrinos, los zapatos finos parece que no son muy apropiados para el camino pero... ¡quién sabe!, ya dice el refrán "que el habito no hace al monje", mañana igual salimos de dudas.

A la salida del local nos encontramos con Matilde y Andrés, están alojados en el pueblo, ella está tocada de las rodillas, la bajada le había echo mella, esperaba que la etapa de mañana pudiera aguantar, aunque todos teníamos dudas ya que era la temible subida al puerto del Palo, pero seguro que el descanso de la noche la ayudaría, al igual que a todos nosotros.

Cuando entramos en el albergue todos los que allí había, cinco, estaban dormiendo, Paco y el que escribe nos fuimos a la sala de lectura, para seguir rellenando las páginas en blanco de nuestro cuaderno de viaje y el resto a dormir, mañana sería otro día glorioso.

Estamos llegando al fín de la narración de esta importante y dura etapa, con seguridad algo se ha quedado sin transcribir del negro cuaderno de notas, al igual que no se habrán cargado las tintas sobre ciertos aspectos que aquí se han reflejado, pero la vida... ¡ye así!, lo que no nos vamos a tragar es el plasmar las últimas líneas escritas en él, que, en este día, fueron para expresar un deseo:

"Tenemos que volver un finde par ir a Obona y hacer la etapa de Hospitales"

Pretensión que en su primera parte ya hemos cumplido y a continuación os dejamos un pequeño reportaje con el fin de mostrar a todos la fabulosa belleza e historia que guarda el paraje de Obona, del cual no hemos cambiado de opinión al volver a él dos meses depués, ¡todo lo contrario!

Dentro de la dulce resaca por nuestro peregrinage por "El Primitivo", decidimos incluir en nuestras andanzas otoñales la vuelta al entorno de Obona , en Tineo, por la tierras del Rey Silo y su hijo Adelgaster, allá por el siglo VIII, y así subsanar el "error" de hace casi dos meses antes. Queríamos conocer “las ruinas” de uno de los monasterios más antiguos de la España Medieval, pero para llegar a él volveríamos atravesando su precioso bosque, aún más lleno de fuerza y vida, combinando Naturaleza e Historia en un perfecto paseo otoñal.

Si continuamos la excursión en el cruce de caminos que va a Villaluz y seguimos la marcha "de frente", olvidándonos de Santiago de Compostela, tras escasos 500 metros llegamos a la lugar donde está ubicada la iglesia de Santa María la Real de Obona, conjunto arquitectónico que nos habían dicho que estaba muy deteriorado, pero a nosotros nos pareció que no lo estaba tanto o esperábamos más abandono, "en peores plazas hemos toreado" dirían algunos.

Os dejamos cuatro fotos, "a primera vista" del estado actual del Monastario de Obona y una amplia presentación fotográfica, con más de cien fotos, donde podeis contemplar toda la excursión que hicimos desde el puerto de Piedratecha, bosque de acceso al monasterio, bosque de camino a casa de Jovino, Villaluz y carretera arriba, entre la niebla, en busca de nuevo, del puerto de Piedratecha, en resumen un precioso paseo otoñal por el bosque y la historia.

La presentación que viene acontinuación está comentada por Mª Jesús, la guia peregrina que nos iba diciendo que árbol era este o aquel, aquí os queda:

 

 

034 - Obona, un paseo por el bosque y la historia
Si tienes algún problema al ver la presentación de fotos inicial, puedes verla pinchando el cuadro que tienes a tu lado o sobre esta linea de texto la cual te llevará al álbum de fotos relacionado con la actividad que nos ocupa.

 

 

 

 

 

Esperamos que hayais disfrutado con toda la información recogida en todo este documento web, es mucha y a nosotros aún nos cuesta trabajo digerirla, fueron muchas las sensaciones y experiencias vividas, seguro que la dulce resaca peregrina tardará largo tiempo en pasar.

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.