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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor"

 

D-08 Grandas Salime (Castro) - Fonsagrada (Padrón)

Con un precioso amanecer, dejamos atrás Asturias y nos adentramos en Galicia, era un hito importante en el camino, lo teníamos que celebrar, "a lo grande", en Fonsagrada, ante unas magníficas raciones de pulpo y un mejor vino Ribeiro, blanco o tinto, ¡a gusto!, una celebración muy al estilo del "camarote de los hermanos Marx", resultó un día y una noche .... ¡inolvidable!.

Pero no todo iban a ser celebraciones y alegrías, llevábamos unos días con negros nubarrones sobre el cielo azul del grupo, tendríamos que despedir a un compañero, hoy sería su última etapa con nosotros.

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* Fecha: 21/09/2010

* Dist. día: 21,00 kms
* Duración: 6h 20'

* Desnivel Ac.: + 500 mts

* Tiempo: Soleado

* Velocidad: 3,3 kms/h
* Dist. Ac.: 176,40 kms

* Restan: 147 Kms

Recorrido: Castro (Grandas de Salime) - Penafonte - Bustelo del Camino - Pto. del Acebo - Venta O'Acebo - Fonfria -Venta Cuatro Ventos - Silvela - Paradanova - Fonsagrada - Padrón.


La noche en las blancas sábanas del albergue de Castro nos vino muy bien para recuperarnos un poco del cansacio acumulado después de siete etapas por "El Primitivo", por la mañana todos teníamos cara sonriente, salvo Paco, algo le había pasado, tenía un "torticulis" de cuidado, se debió dormir tan pronfundamente que pilló una mala postura que le dejó tocado durante media mañana.

No nos levantamos temprano, habíamos quedado con Juan a una hora prudencial para el desayuno, a las ocho, no queríamos hacerle madrugar innecesariamente. Cuando bajamos al comedor "los franceses" ya estaban terminando su desayuno y pronto se pusieron en marcha, nosotros seguíamos comentando lo bien que habíamos dormido, aunque Paco seguida poniendo mala cara.

(Albergue e iglesia de Castro, K 0,0 / 09:00 / ± 565 m.a.)

Tras abonar la cuenta y despedirnos de Juan abandonamos el albergue a las nueve en punto, una buena hora, sólo con media hora de restraso sobre otros días, pero la placidez del hogar nos relentizaba la partida. Pasamos al lado del Chao de San Martín y mientras lo contemplábamos desde la lejanía, nos alcanzan Michael y Ángel, este último no para para no enfriarse y sigue la marcha, Michael nos pone al día de como va el pelotón peregrino: en el albergue solo han dormido "Las Niñas", él no dormió en toda la noche por culpa de las campanas de la colegiata, aunque esto no le hace perder la sonrisa.

( La preciosa luz mañanera sobre las caras de "El Grupo")

( Una bella estampa de Paco y José, Madrid y Málaga en El Camino)

(Un día tenemos que contar la historia del palo adiccional de Paco)

Al bajar al comedor ya nos habíamos dado cuenta del guapo amanecer que teníamos, ¡otro más!, la niebla estaba sobre el valle y nos brindaba unas esplendidas postales, las mismas que nos acompañaría durante las dos primeras horas de marcha. En este tramo ocurrió lo mismo que la etapa anterior, todos sacaron su cámara e inmortalizaron el guapo amanecer sobre los últimos tramos de "El Primitivo" por Asturias, realmente era una guapa despedida de esta tierra que tan buenos momentos nos había aportado, seguro que pasaran unos cuantos años hasta que se borren de nuestras retinas tan excelentes estampas.

(Todos sacamos la cámara para inmortalizar tan bellas postales)

(Ermita de San Lazáro de Padraira, reconstruida en 1689)

Para llegar al pueblo de Penafonte tenemos que caminar un poco por la carretera, por la AS-28, subir una pequeña cuesta y como compensación tendríamos un hermoso chorro de agua que brotaba de la fuente-lavadero situado al lado de la Iglesia de Santa María Magdalena de Penafonte, construida en el año 1.605. Como buenos peregrinos dimos utilidad a la concha y bebimos el agua utilizandola, para después reponer nuestras cantimploras. Desde esta iglesia se tiene unas amplias panorámicas sobre todo el valle, fue entonces cuando Michael sacó su pequeña cámara. se subió sobre la tapia del cementerio adjunto a la iglesia y sacó su foto para el recuerdo.

(Penafonte, K 4,3 / 10:00 / ± 900 m.a.)

(En Penafonte un buen momento para repostar agua)

(Michael, con su singular trípode, obtiene su "ultima" postal de Asturias)

Seguimos nuestra tranquila marcha por una amplia senda que nos llevará al alto del puerto del Acebo, en la divisoria de Asturias con Galicia, vamos flanqueados, por la izquierda, de las bellas postales que anteriormente hemos descrito y, de frente y a la derecha, por los pinos y los molinos de viento. Es un verdadero placer caminar en las circunstancias actuales, una mañana fresca pero soleada, lo que nos permite superar la ascensión, de 500 metros de desnivel, hasta el alto del puerto cómodamente, sin ningún tipo de sofoco, además a estas alturas del camino ya estamos en plena forma, atrás van quedando los momentos de crisis de las rodillas de José y Paco, parece que hoy no dan guerra.

(Poco a poco nos vamos despidiendo de Asturias)

(Entre pinos y molinos de viento)

(Volvemos la cabeza y vemos las "últimas" postales de nuestra querida Asturias)

Parece que hemos llegado al punto de inflexión de la cumbrera, ya que vamos a voltiar sobre la vertiente gallega, vemos el último mojón con una manera determinada de la vieira peregrina, seguramente que la próxima que encontremos cambiará de postura, por si no lo tenemos muy claro aún, nos encontramos con un rústico y singular letrero indicador, donde la concha pintada en lugar de un crustaceo parece un sol radiante.

(Último mojón peregrino Asturiano)

(Letrero de transición hacia territorio Gallego)

Al fín llegamos al punto frontera, una placa de pizarra así lo indica, una pena que estuviera rota, no nos extrañó mucho, pero parece que ya estamos acostumbrados a estos destrozos y nos lo tomamos con paciencia peregrina. También nos encontramos con un mapa pegado sobre un tablero, este estaba también estropeado, aunque las inclemencias del tiempo tenían algo más que ver en el asunto.

(Punto frontera, K 8,0 / 11:00 / ± 1.150 m.a.)

Desde el punto frontera tenemos las primeras vistas de las tierras Gallegas y el pueblo final de etapa que hoy nos ocupa, Fonsagrada, en el cual no dormiremos pero al cual tenemos que pasar, ahora, con seguridad, por un terreno más favorable, de momento vamos cuesta abajo, en dirección a la venta que está al lado de la carretera, nuestra compañera lateral del día y que siempre nos viene bien tenerla como referencia, nos permitirá tener una evacuación rápida en caso de que surga algún problema o lesión.

(¡Ya estamos en Galicia!)

(Michael lanzado en dirección a la venta O'Acebo)

Michael nos va abriendo el camino, el va a su ritmo, siempre superior al nuestro, y cuando llega nos busca, en este caso no tardaremos en volver a toparnos con él, la venta de O'Acebo está muy cerca. En torno al bar de la venta hubo un reagrupamiento de todo el gran grupo que íbamos caminado más o menos juntos, en esta ocasión solo faltaban, Tedo, "Las Niñas" y Ángel, el resto estaban allí: los cuatro franceses, Matilde y Andres, José Luis, Michael y nosotros. La gente que pidió un café le pusieron un pastina, pero a los que pedieron un quinto de cerveza les puso unas rajas de chorizo que estaba muy bueno pero que picaba una barbaridad, así que tuvieron que pedir otro quinto.

(Regrupamiento en la primera tasca gallega, O'Acebo, K 8,6 / 11:20 / ± 1.050 m.a. )

(Había que reponer fuerzas después de despedir "el llano asturiano")

(En estos lugares siempre te encuentras muchas curiosidades e información práctica)

Tras 30 minutos de parada de charla, avituallamiento y otros menesteres, afrontamos el tramo por un terreno muy diferente al anterior, por una ancha y cómoda pista, en sinuoso recorrido en el que, con seguridad, las cuestas no serán tan largas como las que atrás hemos dejando, aunque seguro que nos encontraremos con alguna.

(En Galicia encontramos un cambio, los pavimentos y los trazados)

No solo el trazado es un poco diferente, ya que tras reiniciar la marcha nos vamos a encontrar con un par de cambios de señalización muy importantes, vemos:

El primero está en el azulejo azul y amarillo de los mojones, en la parte Asturiana las estrias del dibujo de la concha indicaba de donde vienes y en Galicia estas estrías indican el sentido hacia donde vas, ¡a quíen se le habrá ocurrido este cambio?, ¡que ganas de liarla tenemos!, no nos extraña que nos fiemos más de una simple flecha amarílla que de la simbólica concha.

El segundo cambio lo encontramos, también, en los mojones, en la presencia de una placa de metal que indica la distancia que nos queda para llegar a Santiago de Compostela, muy guapo pero en la mayoría de ellos se lo habían llevado, alguien quiso un recuerdo de "El Camino" gratis pero a costa de los compeñeros que venían detrás.

(En Galicia, también encontramos cambios importantes de los mojones)

Ahora transitamos paralelos a la carretera, apenas unos metros nos separa de ella, vamos en bajada con una entretenida conversación sobre la gran trasformación paisajistica que hemos sufrido y de los cambios sustanciales en los mojones peregrinos. En la venta de O'Cebo, nos encontramos con publicidad de una venta que ofrecía buena comida, el "Catro Ventos", a cinco kilómetros, al poco de iniciar la marcha continúa la publicidad, pero no le hacemos mucho caso ya que pensamos ir de un tirón a Fonsagrada, tenemos tiempo suficiente, así que pasamos de ella, ¡de momento!

Estábamos a la altura del pueblo de Fonfria, las chicas van delante con Jose y Paco, detrás cerrando el grupo a cierta distancia Jesús, Tedo y J.Félix ("el que suscribe"), el pelotón de cola íbamos tan metidos en conversación que cuando nos adelantó la primera bicicleta no llevamos un buen susto, - ¡jo! - ¡son de tu tierra!, dijo Jesús, -¡efectivamente!, pasa otra bici y... -¡del "Poco a poco"!, - ¡De Mieres!, así pasan hasta seis, los saludamos con un "puxa Asturias" y... ¡de repente!, paran dos delante de Mary en brusca frenada, ¡que me la atropellaron!, pensamos, la polvoreda así lo parecía, pero pronto vemos que se estaban abrazando, aligeramos el paso y pudimos comprobar que eran Pacín y Urbano, nuestros compañeros de clases y vecinos de Mieres del Camín, ¡el mundo ye un pañuelu!

(El "Poco a poco" en "El Primitivo", ¡el mundo ye un pañuelu!)

¿Qué facéis por aquí?, nos preguntamos mutuamente, ¡qué presto!, ellos habían salido hacia tres días desde Mieres, habían realizado noches en el albergue de Tineo, donde había mucho follón, y en Hotel "Las Grandas" y hoy pensaban en llegar hasta la ciudad de Lugo, tenían siete días y querían ir hasta el mar, hasta Fisterra, estaban encantados, nada que ver con otros caminos que habían realizado, ¡esto era otra cosa!, nosotros contrastamos todas sus buenas vibraciones y tras sacar unas fotos para el recuerdo nos deseamos... ¡Buen Camino, Peregrino! y... ¡Nos vemos en Mieres!

(J.Félix, Pacin, Urbano y Mary, en Fonfria)

Pacín y Urbano se lanzaron en busca de sus compañeros del "Poco a poco" y nosotros seguimos su estela, los carteles de la venta "Catro Ventos" nos seguian seduciendo, así que cuando llegamos al cruce de carreteras donde se encontraba ubicada la venta las chicas decidieron que era un buen lugar para atender necesidades básicas y tomar una cervezuca fría, así que allí paramos.

Tras llegar al local y entrar, a la vista del buen olor de la parrilla, los chicos pensamos que sería un buen lugar para comer, era un poco tempramo pero... el olor era más seductor que cualquier colorido cartel, así que tomamos unas frías cervezas y negociamos con el encargado o dueño del local la oferta del menú del día, lo que ofrecía sonaba muy bien y debía estar mucho mejor: arroz con botillo, costillas, requexón y cafe por 9 €, ¡no está nada mal!, ¿no?, era temprando, la una de la tarde pero tras un poco de relax pasamos al comedor, allí estábamos casi todos, Nosotros, Michael y Tedo en un mesa, "Las Niñas! en otra y "los franceses" en otro rincón de la sala, seguro que todos marcharon igual de satisfechos y contentos como nosotros.

(Venta "Catro Ventos", K 13,8 / 13:05)

La parada en "Catro Ventos" se alargó más de la cuenta, ya que eran cerca de las cuatro de la tarde cuando reanudamos la marcha, transitamos por un terreno mixto de pista y cruces de carretera, atras dejamos al pueblo de Silvela superado éste, nos encontramos con una pequeña ermita y con un letrero que nos anuncia que, más adelante quieren hacer una montaña de piedras, al estilo a la que existe en Foncebadón en el "Camino Francés", así que pillamos una para sumarla a la del resto que habrían dejado nuestros compañeros peregrinos que nos antecedieron, seguro que entre todos formaremos otra turística montaña de piedras.

(¿Hacemos una montaña de piedras?)

(¡Coger una!)

Al final de una cuestuca nos encontramos con unos guapos bancos para el descanso y un gran cajón donde se nos indicaba que allí tiráramos la piedra, no había muchas pero, poco a poco, seguro que estorbaran en el camín, ya que no era muy amplio el paraje donde estaba.

(Imortalizamos fotográficamente la piedra de Mary)

Después de superar la subida que había hasta el cajón nos tocaba bajar hasta cerca de Fonsagrada, el tiempo era excelente, creemos que fue por aquí, no lo tenemos registrado en nuestro block de notas, cuando Michael dijo aquello de... ¡IN SPAIN NO RAIN!, razones no le faltaba para decirlo, él venía desde Irun haciendo "El Camino" y el agua apenas le había mojado. Además teníamos a la Hermana de Paco, nuestra especial informadora de la previsiones metereológicas para el día siguiente, - mañana el 65% de probabilidad de lluvia, - mañana el 75%, y por suerte, al día siguiente teníamos un precioso día soleado, era toda una garantía.

(¡Vamos!, tenemos cerca el pueblo de Fonsagrada)

Para llegar a Fonsagrada tenemos que subir una pequeña cuesta, a la entrada de la misma nos encontramos a un todo terreno del 112 haciendo la ronda, pregunta por nuestro estado físico y nos indica donde está albergue de Padrón, es su base de operaciones, él es uno de los encargados del mismo, Victor, que así se llama, se despidió de nostros con un - ¡Ya nos vemos!

(Fonsagrada, K 19,5 / 17:05)

Un poco más allá de las cinco de la tarde entramos en Fonsagrada, dejamos de lado el hostal donde se alojarían Matilde y Andrés, ya los veríamos más tarde, nosotros vamos directamente hasta la Iglesia y la Oficina del Peregrino, donde nos atendieron excelentemente y nos dió un folleto de "El Camino en Galicia" y unos buenos consejos para la etapa del día siguiente, así mismo, nos recomendó que fueramos reservando alojamiento con vistas a la estancia en la ciudad de Santiago de Compostela, la verdad que pensábamos que aún nos quedaban días, aunque ella no pensaba igual que nosotros.

Mientras unos estábamos en la Oficina del Peregrinos otros habían ido hasta la cercana farmacia para comprar anti-inflamatorios para sus delicadas rodillas y ya esperaban fuera, fue cuando un paisano se acercó a este último grupo y les comentó que si queríamos comer el pulpo, en el local que nos facilitaba la tarjeta el dueño nos facilitaría el trasporte desde Padrón a Fonsagrada y vuelta, ¡pensarlo!, así que se guardaron la tarjeta y... ¡ya veríamos!, teníamos claro que comeríamos el famoso pulpo de Fonsagrada, pero aún no habíamos hablado en que establecimiento.

(Dejamos Fonsagrada y entramos Padrón, dos kilómetros los separan)

Como teníamos claro que, de una manera u otra, en coche o caminando, volveríamos al pueblo para la cena lo dejamos nada más acabar nuestras gestiones informativas y compras en la botica. La conversación hasta el cercano pueblo de Padrón fue sobre cómo lo haríamos para cenar, teníamos claro que hoy era un día especial, por partida doble:

Primero, que no más importante, habíamos finalizado una gran trayecto del camino, 176 kilómetros por tierras de Asturias y afrontábamos otro gran trayecto por Galicia, creíamos que esto sería un motivo suficiente, pero no el único.

El segundo, es el más importante, era más personal e intimo, Jesús, el gentleman alicantino que se había unido al grupo en Salas, nos abandonaba, sus vacaciones se acaban el día 26 y quería obtener "La Compostelana", con lo cual no tenía días para acabar todo "El Primitivo", y para obtenerla tenia que hacer los últimos cien kilómetros y esto se conseguia comenzando a caminar en la ciudad de Lugo, la cual dista a 104 kilómetros de Santiago. Por todo ello, mañana tomaría el autobus y se saltaría dos etapas, reanudará la marcha, sin nuestra compañía, en Lugo.

(Albergue de Padrón, K 21,0 /18:00 h.)

A las seis de la tarde y tras recorres 21 kilómetros (8 en Asturias y 13 en Galicia), llegamos al albergue de Padrón, un caserón de dos plantas con finca y con una distribución muy familiar, abajo la sala, cocina más tres baños (pero uno estaba estropeado) y en la planta de arriba las habitaciones, donde estaban las literas, creo que unas 40 de las cuales ocupamos unas 21. El local estaba atendido por Victor, que ya conocímos a la entrada de Fonsagrada, y por una chica de origen brasileño, que hablaba portugues con mucha soltura y debía pensar que era nuestro lenguaje materno, lo único que le entendimos fueron las flores que se tiraron, ya que decía que era unos de los mejores albergue de "El Camino", creemos que se le fue un poco la mano a la hora de decorar el florero con tanta flor.

(El albergue estaba decorado por cuadros de Victor Lombardía, ¿sería el hospitalero?)

Tras registrarnos nos distribuimos por las habitaciónes que quedaban libres, las cuales se habrían por riguroso orden, nada de coger la que más nos gustara, nos acomodamos casi como la noche anterior. En el transito por los distintos habitáculos vimos que todos eramos conocidos, incluso una pareja de rubia y rubio, sí, eran Lisa y Toby, dos alemanes que portaban grandes mochilas y que habíamos visto una única vez, en La Pipera, el lavadero tradicional de Lloriana, en la ya lejana etapa de Oviedo - Grado. También estaban las dos compatriotas de Michael pero los que faltaban eran los cuatros ciudadanos franceses, seguro quese habían quedado hospeados en Fonsagrada como Matilde y Andrés. Sólo había una cara nueva por allí, pero no tuvimos tiempo de conocerla, tendríamos que esperar a la jornada siguiente.

(Volvimos a tener otro precioso atardecer, en esta ocasión en companía de las espigadas berzas)

Tras el correspondiente aseo personal, lavado de ropa y poner la botas a ventilar nos relajamos un poco charrando con Victor, nos llamaban mucho la atención las grandes picachas de la Sierra de Los Ancares, la cual teníamos muy cerca, le preguntamos y nos contó su gran afición por la montaña y nos hizo una pequeña descripción de los que teníamos a la vista, los más importantes eran El Miravalles y el Tres Obispos o Mustayal, este último el más escarpado de todos y el que más llamaba nuestra atención.

Ya era hora de pensar en la cena y de tomar unos chupitos a la salud de compañero peregino que se nos marchaba, así que llamamos al número de telefono que nos facilitaron en Fonsagrada y a los quince minutos nos vinieron a buscar, podíamos haber ido caminando pero....

("Fons Sacrata" con Mary, Eva, Rosa y Paco)

De nuevo en el pueblo de Fonsagrada lo primero que hicimos fue comprar un boligrafo, el inicial se había agotado de tanto escribir en el block de notas, y buscar la fuente que da nombre al pueblo, "Fons Sacrata", parece que la leyenda dice que cierto día manó leche para alimentar a una mujer y sus tres hijos, así que por esta pequeña historia merecía que nos retratármos ante ella, aunque no todos ya que otros tenían que hacer gestiones bancarias, no todos los días se encuentra un cajero en el camino, había que aprovechar y rellenar la cartera.

("Fons Sacrata" con Mary, Eva, Rosa y J. Félix)

Para la cena de despedida llamamos a Matilde y Andrés, todo resultó muy entrañable y donde las fluidas conversaciones entrelazada y las risas eran el principal ingrediente, aunque la viandas no estaban nada mal: pulpo, mejillones, almejas, vino ribeiro blano y tinto, postres, cafés y chupitos de orujo gallego, todo a la altura de la fama que tiene esta localidad y a un precio bastante ajustado, 13€/persona, sin incluir las invitaciones del homenajeado. Al final cantamos lo de "es un muchacho excelente, es un muchacho excelente" y todos nos pusimos muy tiernos, eran momentos muy emotivos y creo que nadie pensaba que estas cosas nos íban a pasar cuando cerramos la puerta de nuestra casa para iniciar la marcha peregrina. ¡Magnifica velada!.

(El Grupo con Jesús, presidiendo la mesa)

La vuelta al albergue fue de traca, nos lo pasamos "pipa", nos recordaba mucho a una pelicula de los Hermanos Marx, todo eran rísas y chanzas, de tal menera cuando llegamos tuvimos que respirar varías veces para contener la elegría y guardar silencio, no se podía molestar al resto de compañeros peregrinos, aunque no nos resistimos a tomar las últimas instantaneas con el compañero que se nos marchaba, ¡qué poco dura lo bueno!

(Silencio, ¡están durmiendo!)

(Mary sobre la litera del albergue de Padrón)

Nos acostamos rápidamente ya que a la mañana seguiente teníamos que levantarnos unos minutos antes para despedir al compañero, su autobus pasaba por el albuergue a las ocho menos cuarto y no se podía distraer mucho, ya que lo tenía que coger para reiniciar el camino a la puertas de la murallas de la ya cercana ciudad Lugo.

En el block de notas el último parrafo escrito rezaba así: "Fue otro maravilloso día, en el que no te acuerdas de nada de lo que has dejando atras al marchar de casa, "El Camino" te absorve totalmente y no te deja tiempo para otros menesteres, además...¡lo pasamos pipa!"

¡Se nos olvidaba!, también tenemos apuntado que hemos cambiado la memoria de la cámara, la cual guarda cuatro gigas llenos de recuerdos, de mucho afecto, de risas y de alegrías que el tramo Asturiano de "El Primitivo" nos ha deparado, ahora tenemos que poner otros cuatro gigas limpios pero que seguro llenaremos con otro tanto de los mismo pero por tierras de Galicia.

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.