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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor"

 

D-09 Fonsagrada (Padrón) - O'Cádabo Baleira

Una vez dejado atrás los bellos parajes asturianos, el recorrido natural baja un poco de intesidad, ya no es lo mismo, pero para suplir estas pequeñas carencias están, dos constantes del camino, los preciosos amaneceres y la buena compañía, hace tiempo que formamos una pequeña-gran familia ambulante, se nos incorporan nuevas unidades pero vamos perdiendo alguna imposible de reemplazar.

La etapa de este día, tal como nos habían anticipado, era de transición, nada especial, pero los desniveles de ascenso y descenso, que tuvimos que superar, la hicieron más dura de lo previsto.

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* Fecha: 22/09/2010

* Dist. día: 22,00 kms
* Duración: 6h 20'

* Desnivel Ac.: + 520 mts

* Tiempo: Soleado

* Velocidad: 3,5 kms/h
* Dist. Ac.: 198,40 kms

* Restan: 125 Kms

Recorrido: Padrón (Fonsagrada) - Villardongo - Piedrafitela - Alto de Montouto - Paradavela - Degolada - Lastra - Fontaneria - O'Cádabo Baleria.


Nos levantamos a la hora habitual, a las siete en punto de la mañana, nos preparamos rápidamente y nos arremolinamos todos en torno a la máquina del café y de Jesús, le estábamos despidiendo ya que tenía que adelantar dos etapas, justo las que necesita para llegar a tiempo a Santiago y no perder "La Compostela" para al día siguiente incorporarse al trabajo. Todos estamos tiernos y tristes, muy apenados por la marcha del compañero, pero nos deja un gratis recuerdo, fueron cinco días vividos muy intensamente y con una excelente convivencia.

(¡Hasta luego Jesús!, ¡Nos vemos pero no en el...!)

Tras la despedida, todos comenzábamos a comprender que la experiencia que estábamos compartiendo nos iba a pasar factura en el aspecto personal, tras esta pequeña reflexión nos subimos silenciosamente a las "habitaciones", cogemos las mochilas e iniciamos la marcha. Aún estaba de noche cuando dejamos atrás el albergue, ya no teníamos nada más que hacer allí y no merecía la pena esperar a que amaneciera, lo cual hizo al poco, a las ocho en punto de la mañana, casi cuando estábamos recargando nuestras cantimploras de agua en la fuente que hay delante de la iglesia de Padrón, desde donde retomamos el camino en dirección al final de la etapa del día, O'Cádabo Baleira.

(Amanecer en Padrón, K 0,0 / 8:00 h)

Dejamos tras nuestro la buena mesa, las risas y las despedidas para afrontar un nuevo recorrido, ya totalmente por tierras gallegas. A la salida del pueblo cruzamos la carretera y nos topamos con el cementerio, la gente se alegra de que ya no sea de noche, además nos encontramos con un gran perro, estaba un poco despistado, el encuentro no ayudaba a que la situación fuera más optimista, menos mal que pronto nos adentramos por una guapa senda, que va entre la carretera y un bosque de pinos, así que rápidamente nos olvidamos de lo que acabamos de dejar atrás.

(El cementerio y el perro despistado)

(Los pinos serán nuestros mudos compañeros de viaje en este día)

¡Comenzamos a subir!, ¿no nos habían dicho que ya no había cuestas?, efectivamente estábamos subiendo, no era mucho pero así era, unos cien metros de desnivel, pero en compensación teníamos unas preciosas panorámicas con la niebla matinal sobre los valles que dejábamos atrás y lateralmente.

(Los guapos amaneceres continúan por tierras gallegas)

Dejamos de lado alguna población que solo rozamos, como Villardongo y Piedrafitela, tampoco podemos confirmarlo fehacientemente, ya que creo que no llegamos a ver un letrero indicador que nos lo confirmara, nos fiamos de las distintas guías que cada uno lleva, todos una diferente, está bien porque esto nos permite contrastar información. Bajamos un poco y volvemos a comenzar a subir, esto se sigue pareciendo al "llano Asturiano", decía Paco.

(Ahora sube)

(Ahora baja)

(Para... ¡volver a subir!)

En última subida, antes de voltear sobre el otro valle, vemos los molinos de viento y esto nos hace pensar que estamos cerca del alto de Montoto, los generadores eólicos suenan fuerte, aunque alguno más que otros, parece que hay uno que necesita unas horas de mantenimiento, mete un ruido que no nos gusta nada, bromeamos sobre la posibilidad de que pierda una pala, con estas bromas y risas llegamos al alto donde se encuentran las ruinas de un antiguo hospital de Peregrinos, una pequeña ermita y un dolmen.

(Ermita de Montoto, K 6, 9 / 9:50 h.)

(Ruinas de un antiguo hospital de Peregrinos de Montoto)

(Dolmen de Montoto)

Al llegar al alto comprobamos que en la antojana de la ermita están desayunando la pareja germana, hablamos de Lisa y Toby, los cuales debieron de salir un buen rato antes que nosotros, pues no nos adelantaron en este primer tramo del día. Visitamos las ruinas y nos encontramos con curiosos detalles, por ejemplo una hoja de papel sujeta por cuatro piedras que decía: "Voto para recuperar esta maravilla. 11-05-2010. José Mª El Peregrino", lo curioso y sorprendente no era el mensaje, sino el soporte y el tiempo que allí llevaba, ¿no había llovido?, la hoja estaba casi intacta.

(¿No había llovido desde mayo?, la hoja está intacta)

(Lisa y Toby terminaron de desayunar)

Tras la cultural visita a las ruinas de Montoto reanudamos la marcha, ahora cuesta abajo, la próxima parada estaría en el pueblo de Paradavela y este quedaba 300 metros de desnivel más abajo, apenas faltaban 3 kilómetros así que teníamos que descender por un camín bastante pronunciado, aunque la amplia floresta y alguna guapa construcción, la cual pensamos que era un bar abierto, hacían que el recorrido fuera bastante ameno, aunque nada de otro mundo.

(¡Menudo pedazo de mochilón que portea Lisa!)

(La verde floresta nos da cobijo en esta pronunciada bajada)

(¡Está cerrado!)

Casi a las once de la mañana llegamos al pueblo donde teníamos pensado desayunar decentemente, las máquinas nunca pueden sustituir a un buen café realizado por un persona con un poco de esmero, estábamos en Paradavela, aún concejo de Fonsagrada, y nada más llegar nos damos de bruces con "Casa Villar", donde cumplimos holgadamente nuestros deseos, tal es así que alguno llegó a desayunar dos veces. En torno a una deliciosa taza de café y unos bollos nos reagrupamos casi todos los peregrinos, unos ya estaban, otros llegaban y algunos marchaban.

(Paradavela, K 10,6 / 10:55 h.)

(Hermosa y sabrosa taza de café más sello de "Casa Villar" en Paradavela)

Casa Villar era un tienda de ultramarinos, bar y "punto de información", esto último era muy importante, ya que incidieron en lo que nos había dicho la chica de la Oficina del Peregrinos en Fonsagrada, "cuando llegueis a Paradavela seguir por la carretera hasta Lastra, no hagais caso de las señales que os mete por El Camino, ya que os introducen por un monte bastante intransitable", más o menos esto es lo que nos dijeron en Fonsagrada y nos volvió a repetir la señora del bar, así que no nos quedó más remedio que hacerle caso y continuar la marcha por el duro asfalto, pero antes nos llevaríamos dos guapos recuerdos, una guapa foto del decorado café y el sello del establecimiento.

(¿Arrancamos?, ¡son las 11:30h!)

(Paco marcando el paso en la subida hasta Lastra, Eva y José detrás)

Después de unos treinta minutos de parada de cafés reanudamos todos la marcha por la carretera, bueno, ¡todos no!, Tedo tenía ganas de ver ese tramo feo, que no nos recomendaron, y se fue a explorarlo, así que al final del día nos contaría como le había ido y si en realidad era tan fiero como lo pintaban.

Al poco de salir del pueblo vimos la señalización peregrina y no le hicimos caso, la dejamos de lado y continuamos la marcha carretera arriba, entrando al poco en el concejo de Baleira, la carretera va ascendiendo poco a poco y discurre entre una zona de bosque de pinos y por encima nuestro vemos por donde va el camino desaconsejado, la verdad tenían pinta de estar feo y además había una cosa que no nos gustaba nada, era que parecía que volvía a entroncar por donde nosotros caminábamos.

(El Texu y sus tóxicos frutos)

A las doce del medio día llegamos a las afueras del pueblo de Lastra, al poco nos encontramos con una casería con un gran texu totalmente cargado de rojos frutos, los cuales son venenosos, además de un horreo de dos aguas con un techo un tanto especial, charramos un ratin con la pareja de señores que allí residían y debatíamos sobre la toxicidad del fruto del texu, tras lo cual entramos en el pueblo.

(Lastra, K 14,3 / 12:20 h.)

En el pueblo de Lastra contabilizamos el kilómetro 14 del día que nos ocupa, hemos ascendido un poco para llegar, pero ahora estamos bajando, antes de la salida del pueblo giramos a la izquierda y nos adentramos por una zona de casas y cuadras, vamos en pronunciada subida, un caballo asoma la cabeza por la venta y nos tienta pillarle para seguir el camino hasta Santiago, especialmente para llevar las mochilas del grupo. Nos molestan estas cuestas, de las que no pensábamos encontrar muchas más, así que a veces tienes que parar un poco para coger fuerzas.

(¡Otra cuesta!)

(¿Nos llevas las mochilas?)

(José toma aire para seguir, ¿esto de las cuestas no finiquitaba en Asturias?)

Vamos perdiendo de vista el pueblo y nos adentramos por un guapo bosque, ahora ya no transitamos por asfalto o por el igual de duro hormigón, aunque seguimos ascendiendo, casi hasta los 1.000 m.a., justo hasta enlazar con la carretera LU-530, a la altura del Alto Da Fontaneria, a 936 m.a. Tras estas duras cuestas nos preocupa un poco el estado de las rodillas de José y Paco, esperamos encontrar un bar abierto en el pueblo de Fontaneria para relajarnos un poco y no forzar la máquina.

(Un poco de llano no nos viene nada mal, era lo que esperábamos)

(Estos güajes son impresionantes, yo en su situación no hubiera iniciado esta aventura peregrina)

Tras entroncar con la carretera iniciamos el descenso por ella hasta el pueblo más cercano, cuando comenzamos a divisar las primeras casas del pueblo nos damos de bruces con el mojón que nos indica que aún nos quedan 139,001 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela, aunque parecen muchos nos consuela que cada vez vamos descontando metros, como así lo indica el Mojón Peregrino.

(En el Alto Da Fontaneira aún nos quedan 130,001 kms para llegar a Santiago)

(Tanta exactitud nos abruma un poco, ¿o serán los kilómetros que faltan?)

Justo al final de la bajada del alto y a la entrada del pueblo de Fontaneira nos encontramos con un guapo bar, el cual estaba abierto y tenía una preciosa y soleada terraza, allí estaba sentado Tedo, nos puso al día de las dificultades del recorrido no recomendado, nos comentó que estaba muy malo, que se encontró con Lisa y Toby, a los cuales ayudó a pasar las mochilas en un paso complicado, esto último no es de extrañar ya que la mochila de Lisa era muy voluminosa.

(Fontaneira, K 17,0 / 13:15 h.)

(Bar Bortalón, ¡cómo se agradece las cervezuquis!, aunque Paco parece que no está muy convencido)

Nos acomodamos en la soleada terraza del bar Bortalón, aunque escogemos una zona con sombra, esto creo que generó un pequeño mal entendido con Tedo, el cual debió pensar que no queríamos sentarnos con él, sensación no ajustada a la realidad, nuestra intención era solo descansar a la sombra, nada de malos rollos, ¡faltaría más!

Al poco de estar instalados y tomando las cervezuquis llegaron "Las Niñas", que ante tanta tentación tomaron asiento al lado de Tedo. Al poco pasó la pareja germana, pasan de largo, así que les echamos el alto y les invitamos a que tomen asiento, a lo que no se resisten mucho, fue un buen momento para sopesar la voluminosa mochila de Lisa, la vista no nos engañaba ya que... ¡cómo pesaba!

(Lisa llevaba una mochila que abultaba por 2 ó 3 de las nuestras, ¡una burrada!)

Cuando estamos a punto de reanudar la marcha, vemos bajar un gran camión a toda marcha, pensábamos que no iba a dar la curva, ¡menuda marcha!, ¡nos embiste!!!, al final díó la curva pero ya nos poníamos en lo peor. Tras este susto retomamos el camino y afrontamos los últimos cinco kilómetros del día, eran las 13:45 h. y queríamos llegar a comer de plato en algún bar de O'Cádabo Baleria.

(Hoy va de hórreos gallegos)

Saliendo de Fontaneira nos saludan tres peregrinos que van en bici, charramos sobre la marcha, son de Granada, aunque no llegamos a establecer el punto de partida. Este brevisimo encuentro nos da ánimos para afrontar la última parte del día, la cual transita entre pinos y en una tendida bajada hasta O'Cádabo, el albergue está justo a la entrada del pueblo lo que nos resulta más fácil llegar a tiempo para sentarnos a la mesa, pues llegábamos un poco justos y pensábamos que no tendríamos oportunidad de conseguirlo, eran las 14:50 h.

(Otra vez entre pinos afrontamos el último tramo del día)

(Todo bajada hasta O'Cádabo)

Al final, tras superar 22 kilómetros de marcha y más de 500 metros de desnivel de ascenso y otros tantos de descenso, nos encontramos con la sonrisa de José Luis, el cual no había comido aún, así que posamos rápidamente nuestras mochilas, estiramos nuestros sacos sobre las literas y escapamos corriendo en busca del bar donde Ángel acababa de comer, perece que estaba bien.

¡Otra vez comiendo todos juntos!, los que habíamos caminado en grupo, los que van haciendo la goma, ya hace unos días que esto es una gran Familia y nos reunimos todos a la hora de comer o cenar, nos damos la novedades y cambiamos impresiones, también hablamos de nuestras cosas, cada uno de lo que quiera, sin presiones. Hoy tenemos una nueva peregrina, hablamos de Pili, una madrileña que se había incorporado al Camino en Fonsagrada, donde había dejado el coche aparcado.

(Albergue de O' Cádabo Baleria, K 22,0 / 14:50 h.)

(Un albergue moderno y limpio, aunque podría estar mejor aprovechado)

Tras una larga sobremesa volvemos al albergue, allí ya estaba Tedo, además había unos peregrinos ciclistas que esperaban por la hospitalera, ellos no podían ocupar plaza hasta la siete de la tarde, son los últimos en ocupar las literas libres, primero los que vienen a pie, esto a veces genera ciertas tensiones. Tras los saludos respectivos iniciamos nuestras rutinarias acciones de aseo personal, ya se sabe, ducha, afeitado, lavado de ropa, etc.. todo esto entre conversaciones y charlas varias, nada de ponerse serios y concienzudos.

(La iglesia de O'Cádabo está al lado del albergue y como él es de toque modernista)

Con respecto al tema de los albergues, al entrar en Galicia, lo primero que llama la atención, son dos asuntos importantes:

El primero es que el pago, este ya no es un donativo voluntario, ahora hablamos de una tasa de 5 €, y como justificante del mismo nos dan un tiket con sello del lugar y holograma incluido.

La segunda es que, a cambio de lo anterior, recibes una juego de sábanas desechables, un aspecto muy interesante e higiénico.

El albergue era de reciente construcción y de estilo moderno, aunque se podría haber aprovechado mejor los espacios. El mismo tenía un total de 24 plazas con tres duchas para chicas y otras tres para chicos, además tenía sala de estar, cocina y garaje para las bicis.

(Dos recuerdos de Baleira, el tiket y el soso sello, el mismo denominador común de los albergues gallegos.)

Después del asunto de la limpieza y charla nos vamos a comprar algo de comida para la cena, así que nos adentramos en el pueblo, aprovechamos la ocasión para comprobar por donde sigue "El Camino", por la mañana resulta un poco complicado encontrar la salida, sobre todos si aún no ha amanecido. Así mismo, hacemos lo propio con el tema del desayuno, no es muy práctico andar buscando un bar abierto a las ocho de la mañana.

Lo solucionamos todo muy rápido y cerca del albergue, así que nos sobró tiempo para tomar algo y tertuliar un buen rato, Matilde y Andrés, como viene siendo habitual, se incorporaron al grupo. También buscamos un poco de tiempo para acercarnos hasta la farmacia y comprar unos tapones, el albergue estaba lleno y la noche aberruntaba que sería bastante sonora.

(Foto "adelantada", Pacin, Jesús y Urbano, dos etapas por delante, pasado Lugo)

Cuando estábamos todos juntos recibimos noticias de Jesús, tal como estaba previsto, estaba en Guntín, había realizado la etapa Lugo - San Román de Retorta y en el camino se había encontrado con Pacín y Urbano, nuestros vecinos del Mieres del Camín, los que habíamos encontrado el día anterior en Fonfria, ¡cosas de la vida!, tres minutos en "El Camino" y... ¡tres sonrisas!

El día terminaba con una fría tarde de septiembre, cenamos en la pradería anexa al albergue y nos fuimos pronto para la cama, había que recargar la pilas para las etapas venideras, aunque los que llevamos el libro de ruta tardamos un poco más.

La etapa de este día, tal como nos habían anticipado, era de transición, nada especial, pero los desniveles de ascenso y descenso, que tuvimos que superar, la hicieron más dura de lo previsto.

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.