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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor" |
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D-10 Cadavo Baleira - Lugo
Recordamos que había consenso en el grupo, está fue la etapa que menos nos gustó a todos, en especial los últimos 5 kilómetros, ¡qué etapa más fea!, fue la exclamación generalizada cuando nos concentramos todos en el albergue. Menos mal que la bella ciudad de Lugo salvó los trastes y nos dejó un buen sabor de boca, no la debemos olvidar, tendremos que volver a ella para disfrutarla sosegadamente. Una pena que alguna "conversación inadecuada" con el hostipalero Lucense nos estropeara, un poco, ese guapo recuerdo.
Fue una etapa complicada pero... ¡no precisamente por el recorrido!, realmente existen muchas piedras en "El Camino".
| * Fecha: 23/09/2010 |
* Dist. día:
28,10 kms |
* Duración: 6h 30' | * Desnivel Ac.: + 400 mts |
| * Tiempo: Soleado |
* Velocidad:
4,3 kms/h |
* Dist. Ac.: 226,50 kms | * Restan: 97 Kms |
Recorrido: O'Cádabo Baleria - Alto de Boqueriza - Ermita del Carmen - Vilabade - Castroverde - Torres - Villar de Cas - Gondar - Carballido - Aviñas-Fazai - Lugo.

Tal como habíamos previsto la noche fue muy sonora, por suerte los tapones sirvieron para algo, aunque no te aíslan totalmente amortigua bastante, aunque esto no evitó que al levantarnos hubiera malos rollos, los cuales, como era de esperar, se difuminaron a lo largo del día. Por si esto no fuera poco el "espíritu del francés" había entrado en "El Primitivo", las nuevas incorporaciones lo traían, así que a las seis de la mañana ya comenzó la gente a levantarse, había que correr para coger camastro en el siguiente albergue. Nosotros teníamos una total sintonía con respecto a este tema, pero no nos quedó otros remedio que empaquetar y largarnos, pero.... ¡a desayunar!.

(O' Cádabo Baleria, K 0,0 / 07:35 h.)
Cuando llegamos a la cafetería que habíamos estado la tarde anterior aún seguía de noche cerrada, aunque el reloj de la farmacia vecina se empeñara en marcar las 21:09 h., la coqueta cafetería tenía pinta de no haber cerrado toda la noche, aunque seguro que debía madrugar, ya que en frente de ella está la parada de autobuses. Como era previsible éramos los únicos peregrinos que estábamos desayunando, el resto ya estaban en camino, nosotros nos negamos a ello y nos abandonamos el cálido local hasta que comenzó amanecer, a las 8:05 h.

La salida del pueblo nos resultó fácil, ya nos habíamos enterado la tarde anterior de por donde discurría y esto ayudaba mucho. Salimos del pueblo en bajada y cuando llegamos al mojón que nos indicaba que aún nos faltan 133,3 kilómetros para llegar a Santiago comenzamos a subir sin piedad, "esto no me gusta nada", ¿no decían la guías que era una etapa en descenso?, Sí pero.... ¡ahora toca subir!. Era normal, estábamos ascendiendo por el alto de A Vaqueiriza, un desnivel de 150 metros en apenas 1,6 kilómetros, así que...

(Alto A Vaqueiriza, K 2,3 / 08:35 h.)
Dejamos atrás el alto y comenzamos el descenso, ¡menos mal!, es entonces donde nos encontramos con una preciosa área recreativa en la cual se encuentra ubicada una gran ermita a la Virgen del Carmen, además de una hermosa fuente que nos venía muy bien para hidratarnos un poco después de la pequeña subida. Fue en este arbolado paraje donde nos alcanzaron Matilde y Andrés, además de encontrarnos con Tedo y Pili. Todos bebimos por la concha y seguimos el camino, aunque cada uno a su ritmo, así que Andrés y Matilde delante, Tedo haciendo la goma, Nosotros atrás y Pili que se quedaba, no podía seguir el ritmo, su reciente incorporación se notaba, aún no llevaba kilómetros de rodaje suficientes.
(Área recreativa de la Ermita de la Virgen del Carmen)
Al ritmo que cada uno quería continuamos cuesta abajo hasta llegar al pueblo de Vilabade donde nos encontramos con una impresionante iglesia de estilo gótico, allí había a un voluntario que nos dio unas explicaciones sobre el lugar donde estábamos, nos selló la credencial y nos deseo un... ¡Buen Camino Peregrino!, aunque antes nos ayudó a volver a colgar las mochilas sobre nuestras espaldas, así que... ¡Gracies Compañeru!

Ya íbamos advertidos que para esta etapa el punto principal de avituallamiento era Castroverde, el cual está cerca de la la Parroquia de Santa María de Vilabade, allí teníamos posibilidad de tomar algo y comprar para la comida, ya que en el resto del camino no encontraríamos más bares o establecimientos de comestibles, solo máquinas de vendíng. Así que aprovechamos el consejo y cargamos nuestras mochilas con el pequeño peso adicional de la comida del día, no queríamos correr con la presión de tener que llegar a la milenaria ciudad de Lugo a tiempo para comer, eso ya hacía tiempo que lo teníamos muy claro todos los miembros del grupo.
Tras volver a desayunar en Castroverde y comprar pan y embutido para un bocata en el camino, dejamos atrás la torre que sobresale por encima de los tejados del pueblo, aunque antes de salir de ella nos encontramos con una simpática estatua donde nos paramos a sacar unas fotos, fue entonces cuando nos alcanzó José Luis, el cual seguía con su habitual costumbre de cerrar los albergues por donde pasaba, el último en salir y el primero en llegar, el a su ritmo, que no es precisamente el nuestro, a pesar de sacarnos unas cuantas décadas, lo primero que dijo fue: "Ya sabía que os pillaría aquí sacando vos una foto".

(Castroverde, K 8,4 / 10:00 h.)

La incorporación temporal de José Luis, duró poco, un par de kilometrucos durante los cuales nos pusimos al día, después el siguió su continua marcheta, nada de distracciones, aunque estuvo a punto de parar para quitar un cartel sobre un árbol y le paramos, ¡dejalo!, ¡es un tema peregrino!, ¡un mal menor!, el mismo nos informaba un espacio donde podíamos parar a descansar y reponer fuerzas, en Gondar, nos podría venir bien.

(En el camino te encuentras con mucha información Peregrina, la cual no viene mal tomar nota)

Son cerca de las doce del medio día, acabamos de contabilizar el kilómetro 10 del día, solo un tercio del recorrido que hoy tenemos que realizar, no nos importa mucho, así que perdemos de vista la mochila de nuestro compañero y continuamos nuestro tranquilo caminar sobre una ancha pista terrera y por una guapa zona arbórea, donde los castaños y robles, se entremezclaban con los árboles de ribera, los helechos y curiosas setas, no son los bosques de nuestra querida y ya lejana Asturias pero... ¡nos gustan!

(Hoy nos toca un recorrido muy ribereño)

El guapo camín acabada desembocando en una carreterina que nos llevará hasta el pueblo de Torres, pero un guapo crucero, de los muchos que nos vamos a encontrar en Galicia, nos da la bienvenida. La entrada en este pueblo tiene otro curioso detalle, en las modernas curvas de su lavadero, nada de rectangulares lajas, aquí sinuosas curvas. Ya nos habían dicho que las máquinas de vending serán hoy nuestras "silenciosas"compañeras y en Torres ya se empieza a dejar ver.

(Torres, K 11,9 / 11:40 h.)

(Detalle del singular lavadero de Torres)

Nos olvidamos del mojón 121,85 y seguimos nuestro camino y pasamos por pequeñas aldeas donde los únicos que nos reciben son los cariñosos perros, Mary se encarga de acariciarles y mimarlos por todos nosotros, tiene un imán especial para ellos. Así pasadas las doce del medio día llegamos al punto medio del recorrido, al kilómetro 14,2, entramos en el pueblo de Villar de Cás y al salir de él nos encontramos con un gran cantera, la segunda en todo el recorrido de "El Primitivo", la otra estaba a la entrada de la ya lejana Salas, aunque en la que ahora nos encontramos no es aparentemente tan potencialmente peligrosa, aunque sigue afeando mucho el entorno.

(Nuestros amigos los perros, ¿cuántos nos habremos encontrado en El Camino?,¡uff!)

(Villar de Cás, K 14,2 / 12:15 h.)

(Otra feo detalle de "El Camino")
Pasamos del mal rollo de la cantera y del mojón 118,087 que a su lado se encuentra y continuamos nuestro transitar por la carreterína que nos acercará hasta el pueblo o aldea de Gondar, lugar que se nos publicitaba como apropiado para hacer un alto de comida en el camino. No era el mullido camín por el cual habíamos andado unos kilómetros atrás pero como no era muy transitada se llevaba bien, no lo vamos a pedir todo en la vida, aunque estaría bonito que así fuera.

(Más tentaciones en el camino)

(Guapos y abandonados detalles)

A las 12:50 horas llegamos a Gondar, habíamos caminado 16,5 kilómetros y nos habíamos encontrado con las máquinas suministradoras de comida y de bebida, además de el mojón peregrino que nos informaba que nos quedaban menos de 116 kilómetros para llegar al final de nuestro viaje, así que era un buen lugar para comer el bocata que portábamos desde Castroverde. Nos acomodamos en una cuneta de la carretera, no recordamos porqué no nos instalamos debajo de la parra, pero seguro que había una buena razón, el caso es que allí estaba una mesa y varias sillas, faltaba una, así que, para que todos nos sentáramos, pillamos un tayuelu que parecía que estaba olvidado, al poco llegó Tedo y se acomodó sobre un viejo tronco.

(En el"restaurante de carretera" de Gondar, K 16,5 / 12:50 h.)
Gondar no solo fue el paraje elegido por nosotros para comer, allí estaban los cuatro francés, sería la última vez que los viéramos, ya que para ellos esta sería la última etapa de "El Primitivo" durante este año 2010, para el próximo volverían a Lugo y retomarían "El Camino" en dirección a Santiago de Compostela.
Tedo nos pone al día de como va el resto del grupo, el hace de correo enlace, aunque hoy no está en su mejor momento físico, el tramo experimental que quiso hacer la etapa anterior, después de Paradabela, le estaba pasando factura, su rodilla estaba totalmente oculta por una gran faja.

(Paco y su particular "antena")

(¡Otra cantera!)
Tras cincuenta minutos de parada de comida retomamos la marcha, es el momento en el que un grupo grande de peregrinos, con pequeñas mochilas nos adelantas, nos huele mal, la respuesta estaría a la salida del pueblo, allí estaba el autobús que les esperaba, ¡ya nos parecía!. Seguimos transitando, en ligero ascenso, por la misma carreterina que nos pasará al lado de otra cantera, aunque en este no vemos mucho movimiento, después nos adentramos por otro guapo camín terrero. La verdad es que después de un tramo de asfalto cualquier camín nos parece la octava maravilla.

(Después de un tramo de asfalto cualquier camín nos parece la octava maravilla)

La cómoda senda tiene su fin al desembocar con la carretera que nos llevaría directamente a la ciudad de Lugo, un indicador nos informa que está a 8 kilómetros, aunque nosotros no iríamos mucho tiempo por ella, de momento nos recreamos un rato observando como trabaja la maquinaria agrícola en un campo de maizón, para después lanzarnos, cuesta arriba, por el arcén de la carretera, donde se encontraba un panel que nos indicaba que era un desvió provisional. En este punto del recorrido, lo que más llamaba nuestra atención, era que en paralelo a la carretera discurría una ancha senda aunque de propiedad privada, ¡una pena!, a Tedo le tentó la idea de meterse por ella pero se lo desaconsejamos, ya había experimentado bastante el día anterior.

(En el mojón 112,843 observamos como trabaja la maquinaria agrícola en un campo de maizón)

(Finca Carballido, K 20,7 / 14:30 h.)

De lado dejamos la finca de Caballido y al grupo de "Las Niñas", que estaban tomándose un respiro, marchamos a buen ritmo, ya que queríamos olvidarnos lo más rápido posible del duro asfalto, íbamos en fila india, Mary marcaba y los camiones "nos" pitaban al pasar. ¡Al fin!, tras 1,5 kilómetros, nos adentramos por otra senda y la aldea de Aviñas-Fazai, nombre que no tenemos muy claro, ya que en muchas ocasiones los letreros de las poblaciones no los llegamos a ver, en el mejor de los caso a la salida de los mismos.

(Es pena que el camino no discurriese por el borde de la finca en lugar de por el arcén de la carretera.)

(A la altura del mojón 110,230 volvemos por camín en dirección a la aldea de Aviñas-Fazai)

Es en este punto del camino donde nos damos cuenta de que algunos de los rectangulitos de metal, que nos indica la distancia restante hasta Santiago, están cambiados, ya que si en un sitio nos decía que faltaba X, pasado un buen tramo aparece otros que indica X+2, cuando debería indicar X-2, pero... !no todo va ser perfecto en la vida!, ¿no? Vamos divagando sobre estos fallos y sin darnos cuenta nos encontramos pasando por un puente que cruza la A-6 "Autovía de Noroeste!, pensamos que ya estamos cerca de Lugo.

(La milenaria de Lugo está cerca pero... )

(...antes tenemos que sudar un poco)

Razón teníamos que nos quedaba ya poco pero se nos hizo largo y bastante pesado, ¡menudo calorazo!, la hermana de Paco había fallado otra vez más y... ¡no llovía!, ¡todo lo contrario!, sus comunicados de previsiones de mal tiempo era recibidos con alegría, pero a estas altura de la etapa el calor empezaba a molestar un poco. Teníamos 25 kilómetros contabilizados cuando, ¡al fin!, vemos la milenaria ciudad de Lugo, pero aún nos quedaban más de tres sudorosos y eternos kilometrucos.

(Otro guapo crucero en "El Camino", aunque casi no lo vemos )

(Barrio y puente de A Chanca )

Entramos en la ciudad de Lugo por el barrio Da Chanca, cruzando el río Fervedoria por un puente que tiene pinta de "Romano", aunque no nos entretuvimos mucho a contemplarlo, ya anteriormente habíamos pasado al lado de una iglesia con un precioso crucero y la mayoría ni miró para ella, no era de extrañar, ya íbamos con el piloto automático. Por si fuera poco la subida desde el fondo del barrio a las murallas nos tocó un montón de escaleras, como sería el tema que hasta un lugareño nos llegó a decir: - Y de final esto, ¡eh!, ¡cómo nos vería!, solamente nos tranquilizamos cuando nos plantamos en frente de las milenarias murallas, ¡qué alivo!

(Entre A Chanca y las murallas... ¡un montón de escaleras!)

¡Por fin!, ¡las murallas!, los cinco últimos kilómetros se nos hicieron eternos, pero ya estábamos en la puerta de San Pedro, donde hay una gran piedra con una inscripción referente al Camino Primitivo y Alfonso II "El Casto", todo muy relacionado con parte de la motivación que a nosotros nos había llevado a realizar este recorrido, ser el primero. Nos sacamos las fotos de rigor, aunque a Mary le costó un poco de trabajo, ya no tenía mucha gracia para poses, y cruzamos la puerta que nos llevará directamente hasta el albergue de Peregrinos, dejando atrás la murallas y el mojón Peregrino que indicaba que aún nos faltaban 103,625 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela.

(Pedrusco que refleja parte de nuestra motivación por hacer este recorrido)

(¡Cuántes escaleres!, ¡toy agotá!, diría Mary, la cual no pone muchas ganas en las fotos)

(Puerta de San Pedro, Lugo, K 28,1 / 16:15 h. / Mojón 103,625)
Eran poco más allá de las cuatro de la tarde cuando enfocamos el albergue, el cual está ubicado en la misma calle en la que vivió unos años la gran poeta Rosalía de Castro y tras observar este pequeño detalle entramos en él y casi se arma una de cuidado. El albergue es muy nuevo, tiene traza de hotel, hasta en la recepción, fue aquí donde nos encontramos con el "hospitalero" que nos pide cinco euros y nos pregunta de donde venimos:
- De Oviedo, - ¿En autobús?, dice él, ¡alarma general!!!, ¡garras fuera!!!, - El sin inmutarse nos dice: es que algunos que vienen en autobús se hacen los mártires. Pero a nosotros no nos hace gracia después de 28 kms, en el cuerpo con un calor asfixiante y llenos de polvo hasta los tuétanos, solo con mirarnos ya se había dado cuenta.
Rabia contenida y... ¿por qué no se limitará a mirar las credenciales en lugar de hacerse el simpaticu?, creemos que para eso son, el pasaporte de "El Camino", ¿no?, con gran cabreo pagamos y nos subimos a la primera planta, la segunda está cerrada hasta que se llene la anterior, Paco y Mary quedan montando la bronca con el "hospitalero" y a última hora se disculpa con que no entendemos el humor gallego, así que.... ¡vale más dejarlo!

Bueno lo de dejarlo no fue tan fácil, ya que la primera planta tenía 20 plazas y el último en entrar fue Tedo, con tan mala suerte que la última litera libre era la de arriba, la cual no era muy apta para su maltrecha rodilla. En lugar de pedir el cambio a un compañero bajó a la recepción y pidió al "hospitalero" que si se podía alojar en la planta segunda, le explicó los motivos y dijo que iba por riguroso orden, así que... ¡nada de nada!, ¡otra bronca!
La verdad que la etapa de hoy no nos había sentado nada bien, allí estábamos todos, no vamos a realizar un recuento general porque creo que ya son conocidos por todos, había alguna incorporación más pero los importantes (los que a nosotros nos afectan) allí estaban, todos un poco estresados: "Las Niñas" realizando estiramientos, Pili su tabla de yoga, Paco y Mary ("los broncas") seguían debatiento sobre la utilidad desestresante del "humor gallego" en una etapa fea como esta, los extranjeros se miraban un poco... solo Michael sonreia picaronamente, ¡y dicen que no entiende nada!
El albergue está muy bien, tiene un salón y punto de información peregrina, cocina, los baños no nos gustan mucho ya que no tiene mucha intimidad, patio interior, etc... todo con mucha luz, ya que tiene unos grandes ventanales que dan todos a la calle o al patio interior.
Este tiene, al igual que el de O'Cadabo, una habitación para minusválidos con acompañante en la planta baja, pero a diferencia de el día anterior está ocupada por un señor que viene de Granada y comienza aquí.
Al final del día la ocupación fue en 26 peregrinos frente a las 40 literas posibles, Tedo podría haber optado en subir a la planta superior pero... ¡desistió!

(Los orígenes romanos están bien visibles en la ciudad)

(Un Asturiano, dos Romanos y...¡las gruas!)
Entre "conversaciones inacabadas" con el "hospitalero" y ejercicios relajantes nos vamos aseando todos y nos disponemos a conocer un poco la ciudad en la que nos encontrábamos, así que nos ponemos nuestras mejores prendas urbanas y nos lanzamos a recorrerla. Lo primero ir hasta la catedral, el sello de los albergues gallegos es tan soso que apetece llevarte otra estampación, podrían ser un poco más originales y darle un marchamo más personal, no esa uniformidad aburrida. La chica, tan amablemente nos atendió en la gran catedral basílica, se ofreció para hacernos una visita guiada, no era nuestra intención, el tiempo disponible no era mucho, ante nuestras reticencias se ofreció a realizarnos un recorrido de 30 minutos a lo cual aceptamos.

(La pareja jfcamina.es ante la impresioante catedral de Lugo)

(Dentro nos encontraríamos con más impresioantes detalles, como El Santísimo.)

La verdad que tratar de ver, en visita guiada y con esta amable e informada chica, la impresionante catedral lucense iniciada en el siglo XII, es verdaderamente imposible, así que los 30 minutejos se convirtieron en 60 y...¡apurándola!, ¡una pena!, tenía mucho que contemplar, a nosotros nos llamó mucho la atención la sillería del coro y la Virgen de los ojos grandes, aunque el altar mayor...

(La Virgen de los ojos grandes)

(San Foilán, en una capilla un tanto oscura)
Nos despedimos de la atenta chica en la capilla de San Froilan, patrono de la ciudad de Lugo, al cual le tenemos un especial cariño, especialmente por motivos de proximidad geográfica y montañera, ya que en Valdorria (León, valle del río Curueño) tuvo su ermita, con sus 365 escalones de piedra, que realizó con la primera ayuda de un burro y después de un lobo, el cual se había comido al burro, tras lo cual le aparejó y le puso al tajo, así que todo un personaje.
Tras llevarnos la estampación del Santísimo en nuestra credencial nos aupamos sobre las murallas de la ciudad, construcción de siglo II símbolo de esta antigua ciudad gallega.

Dejamos los temas eclesiásticos de lado y recorremos un poco el casco antiguo, aunque como el viaje ya comenzaba a pasarnos factura, rápidamente buscamos una tasca para tomar unos vinos, asunto que pronto diligenciamos y, además, con buen tino, ya que el vino era excelente (un ribera sacra). El guapo local además de buen vino tenía zona wifi así que aprovechamos la ocasión para ver como iba nuestro correo electrónico.

El mundo continuaba sobreviviendo sin nosotros, lo único importante era que los amigos de foro de Asturmet (sección montaña) ya tenían claro cuando iban a realizar la quedada, el compañero Cienfuegos nos daba un toque ante nuestra muda respuesta, le ponemos al día de nuestras andanzas y poco más, nos podemos comprometer, aún nos quedaban cinco etapas para terminar e igual no estábamos en condiciones físicas para hacer el cresterío de los puertos de La Bachota, pero... ¡muchas gracias por acordaros de nosotros!

Después de saborear el excelente vino de la Ribera Sacra nos fuimos a cenar, teníamos toque de queda a las diez y no podríamos llegar tarde, para ello, siguiendo las instrucciones de una publicidad que habíamos pillado en el albergue, nos salimos del entorno amurallado y rápidamente encontramos el restaurante donde degustamos un excelente pulpo, el mejor de todo El Camino y un buen Caldo Gallego, además de otras viandas, todas muy ricas. El local en el que estábamos le debía resultar muy efectiva la publicidad ya que a media cena aparecieron por allí Matilde y Andrés, así que... ¡casi todos juntos!

(Eva manejando el cucharón con maestria marcada muy de cerca por Jose y Paco)

(-¿Me permites una foto?, -Es pera enseñarsela a un amigo, je, je, je)
Como todas las cenas anteriores resultó otro buen momento, en el que se olvida uno de algún mal rollo que pudiera haber pasado durante el día, algún ronquido demás, los cinco últimos kilómetros, el "hospitalero", etc... además la camarera que nos atendía se nos presenta con un delantal muy simpático, decorado al estilo de la toalla que compró Rosa en Salas, con un conejín. Tras estos guapos momentos de chanzas intercambiamos los teléfonos con Matilde y Andrés ya que según nuestras programaciones seguro que no volveríamos a coincidir, ya que ellos van pernoctar en poblaciones diferentes a las nuestras.

(Tenemos toque de queda, pero aún nos da tiempo para un bonito paseo nocturno)

Ya totalmente de noche, aunque aún no son las diez de la noche, volvemos a entrar en el recinto amurallado y se nos brinda la oportunidad de dar un bonito paseo nocturno por la milenaria ciudad de Lugo, en la que teníamos (Mary & J. Félix) pensado hacer un alto en el camino y pasar un par de noches pero no queremos perder esta excelente compañía y seguimos a su ritmo, así que tendremos que volver un fin de semana para gozar de ella con más detenimiento.

(¡Qué pena!, ¡tenemos que volver a Lugo!)

Cinco minutos antes de las diez entramos por la puerta del albergue, donde nos esperaban nuestros amigos y el "hospitalero", alguno apuró para atender una llamada de móvil y cuando estaba en plena conversación oyó: -¡Entráis o cierro!, era la "agradable" voz del "hospitalero", Paco y Mary entraron al quite y se se volvió a entamar otra pequeña bronca, la cual, al igual que la de la tarde quedó... ¡inacabada!, porque en la vida te tienes que callar muchas de las cosas que piensas sobre el que tienes en frente ya que en caso contrario acabaríamos... No pedimos ser tratados como en el Ritz, pero ya que lo primero que nos piden es el dinero, solo queremos el respeto a los peregrinos.
A las diez en punto se apagaron las luces en la sala dormitorio así que las últimas acciones del día las realizamos palpando, esto del espíritu del francés empieza a ser un rollo, cada vez nos gusta menos, por eso esta será la última noche que pasaríamos en un albergue de "El Camino", el hermano de Paco ya nos había reservado un hostal para la etapa de Melide y estábamos organizando el resto, no queríamos renunciar a nuestro Espíritu de "El Primitivo" y eso, a partir de Fonsagrada, se iba perdiendo poco a poco.
Al ir para la litera, después de una pequeña tertulia en el patio trasero, comienza a llover, ¡la hermana de Paco acertó en su información!, fue la exclamación generalizada. Cuando nos acostamos al lado de los germanos Lisa y Toby estaban roques, nosotros hicimos lo propio pensando en aquello.... "qué raros son estos..."
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* Para volver a ver otra ruta cliclea aqui: www.jfcamina.es o Camino a Santiago por El Primitivo
* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.