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"Quién va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al Señor"

 

D-12 San Roman de Retorta - Melide

Arrancamos por la alternativa de la vía romana, en esta etapa los 22 primeros kilómetros fueron los más solitarios de todo el camino, a pesar de pasar por 16 aldeas con nombre, donde apenas encontramos gente y la que vimos era muy mayor, solo algún que otro joven, nada de bares ni máquinas expendedora de refresco, solo aldeas y caminos solitarios. Tras todo esto damos por terminado el tramo exclusivo de "El Primitivo", atrás han quedado más de 270 kms., de 140 pueblos con nombre y, lo más importante, un montón de buenos compañeros y excelentes momentos, para celebrarlo nos esperaba otra fiesta gastronómica en Melide, parada obligada y de "culto" de "El Camino".

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* Fecha: 25/09/2010

* Dist. día: 27,00 kms
* Duración: 7 h 00'

* Desnivel Ac.: + 450 mts

* Tiempo: Soleado

* Velocidad: 3,9 kms/h
* Dist. Ac.: 271,50 kms

* Restan: 52 Kms

Recorrido: San Román de Retorta - Vía Romana -Burgo Do Negral - Pacio - Ferreira - O'Carballal - Aguas Santas - Bouzachás - Seixón - Merlán - Seixas - Pasa el Camino - O Hospital - Alto de Torques -Vilouroiz - Villamayor de Arriba - Villamayor - Melide.


Ya lo habíamos palpado la noche anterior después de cenar, había caído la primera helada del recién entrado otoño, así que nos abrigamos un poco y retornamos de nuevo al albergue de San Román, en este primer trayecto íbamos acompañados de una menuda ciudadana danesa, la cual, tras llegar al albergue la perderíamos de vista. La blanca casina de planta baja estaba sumida en la oscuridad y el silencio, parecía que no había nadie, eran las ocho de la mañana y todos los peregrinos se habían ido, ¡todos, no!, siempre queda el último, José Luis, el cual estaba dando los últimos toques a su aseo personal. Charramos un buen rato mientras llegaban el resto de compañeros, parece que el hospitalero estaba un poco mosca con nosotros, así se lo había comentado la tarde anterior, no le había gustado mucho los comentarios sobre ciertas situaciones que se dan en los albergues gallegos, pero...¡ye lo que hay!

(San Román de Retorta, K 0,0 / 8:40 h.)

A las 8:40 horas arrancamos, atrás aún dejamos a José Luis, él siempre a su ritmo, nosotros tomamos la variante de la Vía Romana, la cual va señalizada con flechas por un terreno abrupto de pista forestal, a diferencia de la propuesta de las conchas que va más ceñida a la carretera a Vilamaior. Era la mañana más fría desde que iniciamos esta aventura peregrina, menos mal que el sol salió pronto y comenzó animarnos, aunque para calentarnos aún tardaría un poco.

(Con un gélido amanecer nos despedimos de San Román de Retorta)

La luna no quería dejarnos y perduraba en lo alto del cielo dejándonos una guapa estampa matinal, suponemos que será para compensar la soledad del recorrido que hoy nos tocaba realizar, casi treinta kilómetros por los parajes más solitarios de todo el camino, aunque no por eso exentos de aldeas o caserías, pero sin ningún puesto de comida o bar donde poder hacer un alto, para cubrir esta pequeña dificultad hemos comprado algo para hacernos unos "bocatas" y así aguantar hasta Melide. Así que nos repartimos las provisiones y con ansiedad vamos al encuentro del Camino Francés, ya tenemos ganas de comprobar por nosotros mismos lo que de él nos han dicho.

(Vamos por la Vía Romana, señalizada por flechas)

(Estos caballos, al ver las mochilas vienen hacia nosotros)

La primera parte de la marcha es un continuo subir y bajar, aunque esto se seguirá repitiendo todo el día y el resto de las jornadas que nos quedan, eso de que "El Camino" en Galicia será"llano" ya no cuela, a última hora de la jornada siempre te acaba cargando en las rodillas unos cuantos cientos de metros de desniveles acumulados, que si subes una cuesta, que la bajas, que vuelves a subir otra casi idéntica para volver a bajarla, etc....

(Burgo de Negral, K 3,0 / 9:25 h.)

(Optimización del reparto postal en Burgo de Negral)

Tras caminar los tres primeros kilómetros del día ya nos hemos olvidado de la pista terrera y estamos caminando por las estrechas carreterinas gallegas, llegamos a la aldea de Burgo Do Negral, donde el único ser que da muestras de vida es un perrin que nos ladra muy fieramente pero en cuanto se acerca a Mary se deshace todo ante sus caricias. A la Salida de este pueblo, para nosotros, ya que para otros efectos será la entrada, nos encontramos un simpático detalle, un "caseto" donde se encuentran agrupados los buzones de correos del pueblo, una manera de optimizar el reparto postal, ya que por estos lares la persona encargada del tema se tiene que meter unas buenas tundas.

(Carreterina estrecha y solitaria)

(Pacio, K 4,2 / 9:40 h.)

Llevamos cuatro kilómetros y entramos en Pacio, donde nos encontramos con la primera iglesia con cementerio del día, imágenes como estas nos vamos a encontrar varias durante toda la jornada, desgraciadamente vamos a ver más tumbas que personas vivientes. Se nota que la mañana está más fresca que las anteriores porque aquí cumplimos una hora de marcha y hemos caminado 4,2 kms, una buena marcha, esto no es muy habitual en nosotros.

Los nombres de los pueblos por los que pasamos resulta un poco difícil conocerlos, ya que la señalización no ayuda mucho, pasamos por varias aldeas en la que el nombre no aparece, pero igual es porque no entramos o salimos por la vía principal, así que en muchos casos, si tenemos suerte de encontrar a un lugareño le preguntamos el nombre del pueblo, aunque siempre se quedan algo sorprendidos por la pregunta.

(Pensando si esa casa roja será un bar, pero...)

Hoy, no tardando mucho, tenemos que decidirnos a que población del Camino Francés nos vamos a incorporar, a Palas de Rei o a Melide, hacer la primera opción sería retroceder, así que lo teníamos fácil, aunque en varias guías te encuentras como opción principal enlazar en Palas de Rei en lugar de Melide, nosotros, que tenemos el camino estudiado un poco... ¡lo tenemos claro!, ¡Melide!

(Aquí desayunos sí, cafés no)

Va rato que transitamos por el Concejo de Palas de Rei cuando nos encontramos con la aldea de Ferreira, lugar que es importante para nosotros por dos temas, para otros en uno, el primero, más personal, es porque aquí pasaron la noche Matilde y Andrés, al pasar vemos la Casa Rural donde los amigos han pernoctado, curioseamos un poco y vemos que no hay nadie, al poco aparece un señor y nos pregunta si queremos algo, le preguntamos por los compañeros, especialmente por el estado de Matilde, el nos dice que se marcharon pronto y que ella está muy bien, que el descanso le había sentado muy bien. Le preguntamos por la opción de tomar unos cafés y nos respondió que "solo desayunos", así que nos despedimos criticando un poco la situación, en un lugar tan apartado, por donde pasan tantos peregrinos, tener el barin abierto unas horitas... ¡no sería mala cosa!

(Ferreira, K 6,6 / 10:15 / M -74,622)

La segunda razón importante de este paraje, menos personal, es porque aquí entroncamos con el camino oficial, donde volverán aparecer las conchitas y los mojones, así el mojón que indicaba que aún nos quedaban 74,622 kilómetros para llegar a Santiago de compostela allí se encontraba. Además de esto había un pequeño puente que tras atravesarlo nos adentramos por otro simpático camín pasarela, así que con estas facilidades y sin poder saborear un cafetín nos olvidamos de la aldea de Ferreira, lo único positivo era que Matilde seguía avanzando.

(Guapu lugar, pena que no haya donde comer)

Otra de las constantes del día eran los guapos hórreos gallegos que nos íbamos encontrando a nuestro paso, fotografiamos unos cuantos así que no será plan de enseñarlos todos, fue en O'Carballal, donde una señorina nos dijo que no fotografiáramos" a ese, el de más arriba es mejor", así que le hicimos caso y aquí dejamos una foto del mismo. En este lugar fue donde nos dio caza José Luis, venía con la capa puesta, habían caído unas gotitas y se la había puesto pero.... pronto tendría que volver a meterla en la mochila.

(Un detalle de la arquitectura popular gallega en O'Carballal)

(Parroquia de Gousan, K 8,7 / 10:40 / M -72,543)

Olvidándonos ya del guapo camín empedrau transitamos, otra vez, por carreterina, entramos en la Parroquia de Gousan, son las 10:40 h. llevamos acumulados 8,7 kilómetros de marcha, ¡que velocidad!, pensamos que el Mojón Peregrino 72,543 sería un buen momento para hacer un alto en el camino y, a falta de café, meter mano a la reserva de barritas energéticas que llevamos desde que iniciamos el camino, esas que siempre tenemos que portar "por si...", así que en un paraje que parece un alto (600 m.a.) posamos la mochilas y nos relajamos 20 minutejos.

(Flecha amarilla del Camino y castañas de este otoño)

Tras el pequeño respiro arrancamos de nuevo, siguiendo las conchas y las flechas, por un tramo de pista terrera donde los colores y los frutos del otoño se dejan ver claramente, nos encontramos con la primeras castañas en el suelo. Fue aquí donde también tuvimos la oportunidad de saber que había escondido debajo de los grandes plásticos negros que en tantas ocasiones habíamos observado, ¿que guardaban?, - el maizón triturado, en la etapa de Lugo tuvimos la oportunidad de ver trabajar a una máquina que trituraba todo un campo de maizón, el producto lo echaba a un remolque anexo y de ahí..¡a taparlo bajo los plásticos negros cubiertos de ruedas!

(Suponemos que están preparándose para el invierno)

Tras esta pequeña lección de agricultura-ganadera gallega continuamos la marcha, al poco nos adelanta la pala protagonista del espectáculo anterior, iba conducida por la única persona joven que vimos en todo el día, no deja de sorprendernos a pesar de que ya sabemos lo que hay. Vamos por un terreno mixtos de carreterina y pista, cruzando pequeñas aldeas de las cuales no sabemos el nombre, alguna, como Bouzachás sí, pero son las menos, al poco de dejar esta pequeña población nos encontramos con la iglesia de San Xorxe, que como el resto está rodeada de tumbas, aunque en este caso las mismas nos rozan al pasar, están al borde de la carretera, hacen las veces de linde, está claro que esta mañana tenemos mucha más compañía de muertos que de vivos

(Extraña imagen de un cementerio con sus tumbas hacía el camín)

Mientras íbamos comentando el detalle necrológico entramos en la aldea de Seixón y con una carretera, estamos al lado del mojón 70,320, tenemos que cruzarla y antes de acabar esta acción nos encontramos con la pintada amarilla que nos indica que o vamos a Melide o a Rei, nosotros como ya lo tenemos claro nos adentramos en el bosque y nos olvidamos de la carretera que nos llevaría a Palas de Rei.

(Seixón, K 10,8 / 11:30 h. / M - 70.320 / ¿A Palas de Rei o Melide?)

(Nosotros por el bosque a Melide)

Ya habíamos salvado otro punto crítico de "El Camino", el tramo de bosque había durado poco y estábamos otra vez sobre asfalto, entrado en la aldea de Merlán donde nos volveríamos a encontrar otra iglesia-cementerio, esto que para estos parajes es habitual, a nosotros nos choca mucho, ya que de donde nosotros venimos no suele darse esta circunstancia, los cementerios, habitualmente, los tenemos un poco alejados del centro de la población, aquí están integrados en la misma, son diversas maneras de afrontar la presencia de la muerte.

(Merlan, K 11,5 / 11:45 h / M - 69,531 )

Dejamos el tema del día y seguimos nuestro peregrinar, ahora nos adentramos por un oscuro camín, pero antes el diablo nos tienta, un cartel ofreciendo el servicio de taxis es el cebo, bromas a parte sacamos una foto del detalle especialmente por dos motivos, el primero como un asunto curioso y el segundo por un tema de Seguridad, nunca sabes lo que puede pasar y un número de teléfono a mano no viene nada mal para realizar una evacuación rápida.

("El demonio" nos tienta de vez en cuando)

Entre conversaciones de muertos y taxis, sin darnos cuenta, llegamos a la aldea de Seixas, en la cual tenemos un interés muy especial de parar, queremos realizar una visita al nuevo albergue de peregrinos que allí existe, así que en el medio del pueblo nos desviamos del caminos y nos dirigimos a él y encontramos al compañero José Luis saciando, al igual que nosotros, su curiosidad. El edificio era esplendoroso y tenía muy buena pinta, un precioso patio con antojana, una cristalera permitía ver algo, ya que dentro no pudimos entrar, estaba cerrado hasta la una de la tarde y no había nadie, así que nos quedamos con las ganas de verlo en su totalidad. Descansamos un poco y, después de coger un poco de confianza, porque al principio intimida un poco, "jugueteamos" con el gran mastín que custodia el lugar.

(En el pueblo de Seixas nos desviamos un poco para visitar su nuevo albergue de Peregrinos)

(Albergue de Seixas, K 12,3 / 12:00 h / M - 68,826)

(José Luis deshaciéndose del juguetón mastín de Seixas)

Con la pena de no poder cotillear todo lo posible y de no llevarnos el sello del guapo albergue en nuestra credencial, dejamos tras nuestro el pueblo y el albergue de Seixas, días después nos encontraríamos al madrileño al que Paco le había recomendado pernoctar y le dio las gracias por la recomendación, se ve que por dentro está igual de bien que por fuera, un punto interesante que debemos tener en cuenta a la hora de programar otro viaje por estas tierras, aunque el tema de avituallarse sigue igual de peliagudo que en San Román de Retorta, pero aquí con un gran albergue donde pernoctar.

(Esti perrín ta tan triste como el pueblu, ni se molesto en ladrarnos)

(En fila de a uno, en busca de un lugar para comer un bocao)

Caminamos entre árboles, mohosas murias, casas viejas, hornos, aperos de labranza y algún que otro mojón peregrino despojado de su placa kilométrica, es cuando entramos en una aldea que nos lleva monte arriba, ¿dónde estamos?, - ahí dicen que en.."Pasa el Camiño", dudamos un poco, eran dos señoras mayores que están trabajando en labores agricola-ganaderas, un mastín nos saluda con su ronco ladrido, le bordeamos y nos metemos por una vereda montañera que nos irá permitiendo alcanzar altitud y pronto divisar la sierra de Careón cargada de molinos de viento, aunque no son precisamente los de Don Quijote.

("Pasa el Camiño", K 14,0 / 12:35 h / M-67,239)

(En días de invierno este lugar tiene que ser....)

Casi en lo alto de esta subida nos encontramos con un rústico cartel que en letras mayúsculas nos dice: "Área de descanso -agua- a 400 mts, después de la aldea", son un poco más de las doce y media y el lugar nos podría venir bien para comer algo, así que tomamos nota de ello y continuamos la marcha, la cual pronto interrumpiremos para observar la decoración especial que tenía un mojón de entrada al pueblo, hablamos del M - 66.245, metros después, a la entrada del pueblo, encontraríamos una casa y furgoneta decorada con los mismos colores del arco iris.

(El bocata parece que ya está cerca)

(¿Quién no dice que ye el mojón más pintureru?)

(Otro guapo detalle de arquitectura popular gallega en O Hospital)

Pasamos en medio de la aldea de O Hospital, tres señores mayores estaban allí trabajando y les preguntamos, a la salida del mismo encontramos el área recreativa anteriormente anunciada, hay una fuente, la única en todo el trayecto de día, parece mentira que estemos en el norte, es la una de la tarde, así que viendo "las ventajas" que este paraje ofrecía, decidimos descolgar nuestra mochilas y hacemos unos sanwiches con el pan de molde que Mary lleva portando en el altillo de su mochila durante toda la mañana.

(Área recreativa de O Hospital, K 15,3 / 13:00 h / M - 65.844)

La parada fue más corta de lo habíamos previsto inicialmente, en el sombrío paraje hacía un frío que pelaba, de tal manera que apenas nos sentamos para comer el pequeño bocadillo, que a los treinta minutos de haber descabalgado la mochila ya le teníamos de nuevo sobre nuestras duras espaldas y estábamos subiendo en dirección al alto que da entrada al Concejo de Torques donde alcanzamos los 700 metros de altitud, ahora comenzamos a descender hasta ya el cercano pueblo de Melide, aunque aún nos quedan 12 kilometrucos de nada.

(Alto de Torques, K 15,5 / 13:35 h / M - 65,222)

Seguimos por la carretera y tras dejar tras nuestro el viejo letrero indicador de la entrada en el Concejo de Torques y de superar una zona de pinos, al lado del Mojón Peregrino 64,802, tenemos las primeras vistas del punto de destino del día, ¡Melide a la vista!, esto da ánimos, ¡los necesitamos!, el frío de la parada del área recreativa nos había dejado el cuerpo y el ánimo un poco flojo. Necesitamos calentar un poco, un café nos vendría muy bien, tanto al cuerpo con al espíritu, pero esto tardará un poco en llegar, de momento nos conformábamos con dejar de subir e ir descendiendo lentamente hasta la entrada del destino final del día.

(Tierra de Melide)

(Laaaaargo camino a la vista)

El descenso pateo por la solitaria y estrecha carretera no será muy largo, apenas 1,4 kilómetros, junto el mojón 63,89 giramos a la izquierda, olvidándonos de los idílicos pastizales repletos de vacas que en este pequeño tramo nos ha tocado en suerte. En compensación comenzamos a transitar por un ancho camín flanqueado por grandes árboles y campos de maíz, con esta floresta compañía llegamos al pueblo de Vilouroiz donde observamos guapos elementos de la arquitectura popular gallega y donde el ánimo ya se había levantado y paramos un momento para quitarnos las prendas de abrigo.

(Atrás dejamos la sierra de Careón y vamos entrando en calor)

(En Vilouroiz, aligeramos ropa)

Estábamos caminando a plena marcha, el sol calentaba un poco y esto hace que avancemos rápido, así que sin darnos cuenta nos encontramos con otra aldea, el cual parece grande pero... ¡sin bar!, hablamos de Villamayor de Arriba, un guapo núcleo de población con grandes casas, una gran iglesia con cementerio incluido, un crucero y...¡una fuente!

(¡Uf! ¿pero dónde esta Melide?)

(Villamayor de Arriba, K 20,2 / 14:40 h)

Para poder tomar un cafetín tendíamos que llegar a Villamayor de Abajo, ochocientos metros más abajo, donde se encontraba el Bar Carburo, un nombre que nos venía casi como anillo a dedo, aunque unos kilómetros más arriba, en el alto de Torques, nos hubiera venido mucho mejor. ¡Al fín!, encontramos el primer establecimiento hostelero abierto del día, 21 kilómetros habíamos caminado hasta tropezar con él. Allí encontramos a una singular pareja, él de Venezuela y ella de Barcelona, cargaban voluminosas mochilas pues en ellas portaban tienda de campaña, ya que esa era su especial manera de hacer el camino, acampando en las pernoctas.

(Villamayor, Bar Carburo, K 21,0 / 15:00 h / M - 59,448)

Eran las tres de la tarde cuando llegamos a este bar, ofrecían comida, ¡una pena!, si lo llegamos a saber no paramos en el área recreativa y hubiéramos comido algo caliente en este local, pero esto no lo teníamos controlado y.... ¡ya estaba hecho!, ahora solo queda tomar un cafetín, sellar la credencial y continuar la marcha, último asunto que hacemos tras 20 minutos de relax.

 

A la salida de Villamayor un árbol viejo y sin ramas nos hacía un pequeño guiño, nos hacia la V de victoria o ¿sería de Villamayor?, ¡qué importa!, nosotros ya teníamos cerca a Melide y hacia ella marchábamos con firme decisión, aunque aún nos queda más de una hora para llegar.

(El duro asfalto nos acompaña ya hasta Melide)

Cruzamos el río Furelos por Ponte da Pedra, un puente tan estrecho como la propia carretera, la cual estaba jalonada de buen número de granjas y campos de maíz, el primer signo de civilización urbana fue una parada de bus la cual nos informaba que estábamos ya en la provincia de Coruña, ¿en que punto abandonamos la de Lugo?, fue la pregunta, miramos un poco el mapa y observamos que esto debió ocurrir antes de entrar en Vilouroiz, en la entrada del concejo de Torques, aunque esto es casi superficial, un tema puramente de estadística geográfica. Lo realmente importante era que estábamos entrando en Melide y que nos quedaba poco más de cincuenta kilómetros para llegar al final de nuestro peregrinaje.

En la entrada de Melide hubo un detalle que nos impactó mucho, a pesar de ser un de los muchos que hemos contemplado durante todo el día, un señor muy mayor llevaba tras él, del ramal, una vaca negra, las condiciones en las que caminaba el encorvado señor eran impactantes, el cayado soportaba toda la tensión del detalle.

(Melide, K 27 / 16:15 h. / M - 54,349)

Entramos en la gran población de Melide a las 16:15 h, tras acumular en nuestro contador 27 kilómetros, pasamos al lado del mojón 54,349 y enfocamos la calle que nos lleva directamente hasta la iglesia principal del lugar, en la cual paramos un momento para sellar pero al no estar la persona encargada, parece que vendría a las cinco, continuamos el camino en busca del Albergue de Peregrinos de Melide.

Nada más enfocar la puerta del albergue ya vimos que allí no había sitio, un albergue nuevo de 140 plazas sólo tenía disponibles 40, el resto no estaban operativas al tener una avería que había inutilizado la planta superior, ¡qué mala suerte!. La hospitalera se encargaría de decirnos que para subsanar este contratiempo estaba abierto el Pabellón Polideportivo. No había problema, nosotros solo queríamos sellar nuestra credencial, lo de ir de albergues lo habíamos finiquitado en la ciudad de Lugo, donde el espíritu que nosotros queríamos se había terminado y otro camino comenzaba.

(100 plazas menos de una tacada, ¡Menuda avería! )

Parece que el asunto de tumbas o lápidas nos persigue durante toda la jornada, ya que al lado del albergue había un monolito en memoria de un peregrino holandés fallecido en Melide en el año 1996, esto si que es una pena de verdad.

Una vez conseguido el sellado de nuestras credenciales solo nos quedaba buscar el hotel que nos había reservado el hermano de Paco, tenía nombre de multinacional y nos mosqueaba un poco, así que le preguntamos a la hospitalera hacia donde quedaba el hostal Sony, lo que le resultó bastante fácil ya que solo teníamos que seguir las conchas del caminos que va a Santiago, ¡más mosqueo!, menos mal que solo era un rodeo pero después el establecimiento estaba relativamente céntrico, solo que situado al otro lado de la ciudad. Una vez allí preguntamos por nuestras reservas y nos cuentan que las habitaciones tienen un pequeño inconveniente, ¿Cuál?

- Se encuentran ubicadas debajo de la zona del restaurante, con lo cual, a la hora de las cenas el arrastrar de la sillas molesta un poco, aunque hoy no se prevee mucho follón, no hay apenas reservas.

Cruzando los dedos aceptamos las habitaciones, estaba claro que en el tema del alojamiento no era nuestro fuerte en tierras gallegas. Rápidamente hacemos nuestro aseo personal y en hora y media estábamos danzando por las calles de Melide.

(Hospedaje Sony de Melide, K 28 / 16:30 h. / Final de etapa)

A las 18:00 ya estábamos de visita turística por el centro de Melide, teníamos ganas de ver lo que por allí se cocía y observar, de primera mano, las incorporaciones del Francés al Camino de Santiago. Estas eran evidentes que se notaban mucho en la pequeña ciudad, era un gran gentío de peregrinos, nada que ver con lo que nosotros habíamos visto, se apreciaba la diferencia hasta en la ropa, la gente iba "mejor" vestida, más marquitas y guapos bordados en las prendas que portaban. Otro detalle novedoso para nosotros era el gran numero de tiendas de souvenirs relacionadas con el tema que nos había llevado hasta allí.

(Museo "Tierra de Melide")

Visitamos de nuevo la iglesia pero tenemos que desistir del sellado, hoy parece que no es el día, así que nos conformamos con sellar la credencial en un guapo museo que hay a lado, "Tierra de Melide", donde a demás de aportarnos información cultural nos indicaron donde quedaban las famosas pulperías La Garrocha y Ezequiel, aún no teníamos claro al cual ir, estaban los dos en la misma zona, cerca de la Capilla de portada Románica de San Roque, así que....

Justo al salir de sellar nos encontramos con José Luis, nos andaba buscando para tomar unas cervezas en unas de las múltiples terrazas del lugar, el día estaba para ello. Así lo hacemos y, casualidades de la vida, lo vamos hacer al lado de la ligera y silenciosa peregrina Danesa con la cual habíamos comenzado la jornada, nos saludamos con una tímida sonrisa y nos sentamos y contemplamos el transitar de peregrinos que por allí pasaban.

José Luis estaba alojado en el Pabellón Polideportivo, ni siquiera llegó a ir hasta el albergue pues alguien le comentó la situación. El improvisado albergue no esta mal, bastante decente, nos dice, aunque para "los pudientes"..., je, je, je.

 

La elección de la pulpería la determinó José Luis, allí había quedado con el resto de compañeros en Ezequiel y eso era lo más importante, pero antes nos detendríamos un buen rato ante el pórtico Románico (Siglo XIII) de la Capilla de San Roque.

(Pórtico Románico, Siglo XIII, de la Capilla de San Roque)

Entramos en la pulpería Ezequiel y allí están Tedo y Pili, además de El Maño y otros peregrinos con los cuales no habíamos tenido mucho roce, bueno creo que todos los que allí estábamos éramos Peregrinos y, evidentemente, los que proveníamos de "El Primitivo" éramos una minoría aunque se nos veía más unidos que al resto. El menú que desgustamos fue bastante básico: pulpo, pimientos de Padrón, Cachelos, navajas y vino Ribeiro, realmente no queríamos mucho más era bastante abundante, de hecho las navajas eran un pelín grandes, casi daba miedo meterlas en la boca a pesar de lo apetitosas que aparentemente estaban, el caso es que, a pesar de ello, allí no quedó ninguna.

(Un par de poses antes de hincar el diente)

(Otros tres poses más)

(Una buena compañía es lo mejor de la velada peregrina)

(Están apetecibles pero... ¡meten miedo!)

Estábamos contentos, habíamos superado otro hito importante de nuestro peregrinaje a Santiago así que brindamos por ello y Tedo, nuestro "guadiana" peregrino se unió al grupo para acompañarnos en el brindis, un buen momento para hacer un guapo recuerdo de todos los compañeros con los que nos hemos encontrado en algún momento en El Camino, de todos tenemos un guapo recuerdo, aunque en algunos caso sea muy fugaz, y por todos ellos brindamos.

(Tedo, Paco, José, José Luis, Mary, J. Félix y Eva)

La gente que está alojada en el albergue tiene que entrar antes de las diez así que retiramos pronto con el fin de que no queden a dormir fuera. Nosotros tomaríamos la espuela en el bar del hospedaje, además aprovecharíamos el momento para liquidar la cuenta, no queríamos tener que esperar a que abrieran el local a las nueve de la mañana, no nos gusta madrugar pero tampoco... fue aquí dónde observamos la cualidades que José tenía para el negocio de la hostelería, el lo llevaba diciendo durante todo el tiempo, "cualquier día vengo y montó un bar en esta zona, tiene que ser un buen negocio", la verdad que tiene una gracia que le daría un toque especial, ¡seguro!.

El dueño del bar había acertado en su predicción y no había apenas cenas, así que tendríamos suerte y dormiríamos sin ningún ruido extraño, ¡menos mal!, necesitamos un buen descanso para iniciar con fuerza las últimas dos etapas que nos quedan aún, los 52 últimos kilómetros ya por el multitudinario Camino de Santiago, estábamos impacientes de comprobar lo que nos habían contado de propia mano, solamente nos quedaban ocho horas para ello.

 

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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.