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Rutas por Somiedo
Saliencia
Asturias

Lago La Cueva

Torrestio - León, 03/2010

JFCamina, 03/2010

 

De Raquetas al Lago de La Cueva

"Historia de una espinita clavada"

Inicio y fin : Torrestío - León.

Objetivo: Lago La Cueva - Somiedo - Asturias

Mapa de M. A. Adrados: Somiedo.

Recorrido: Torrestío (1370 m.a.) - Alto de la Farrapona (1708 m.a.) - Lago La Cueva (1611 m.a.) - Regreso sobre nuestras propias huellas a Torrestío.

Terreno: Pista terrera cubierta de nieve.

Distancia: 11 Kilómetros.

Desnivel: 400 mts.

Estilo: Raquetada.

Creative Commons License

 


Se me quedó muy grabado en el cabeza aquel 21/11/2004, cuando subimos al Alto de La Farrapona con un poco de nieve y al querer entrar en el lago de La Cueva un gran placa de nieve me lo impidió, tomaba todo el camino y al intentarlo me di un fuerte gochazu, así que con la cabeza gacha me dí la vuelta. De nuevo en el Alto me encontré con un septuagenario montañero que le había pasado lo mismo, aunque él llevaba las heridas a flor de piel, su pantalón roto lo dejaba ver muy a las claras. Allí nos consolamos los dos y como él había conseguido pasar y sacar unas fotos se comprometió a enviarmelas vía correo ordinario, compromiso que cumplió y al cual le estoy muy agradecido, aunque siempre me quedó el runrún de no haber podido ser yo el fotógrafo de esas guapas fotos pero... casi seis años después estoy aquí de nuevo para volver a intentarlo y sacarme la pequeña espina que tengo clavaba en mi amor propio.

(Torrestío, pueblo montañero de León desde donde podemos hacer numerosas excursiones)

Para el día que nos ocupa, las previsiones del tiempo eran buenas, aunque la noche anterior el tiempo era de perros, estaba nevando, así que nos metimos en la cama con el convencimiento de que al día siguiente no madrugaríamos. Esto último fue así, me levante temprano levanté la persiana y..¡pa la cama!. A las once de la mañana nos levantamos todos y lo primero que me dice Mary es el porqué no la había despertado, ¡está haciendo sol!, ¡¡¡sol!!!, pues...¡vamos!

De esta manera a las 13:15 estábamos en el pueblo Leones de Torrestío con las raquetas puestas y en marcha. Como es de esperar, no hubo tiempo para tomar un café en el barin del pueblo, a la vuelta sería mucho más relajado. En el trayecto de coche iba pensando que la carretera no estaría limpia, igual no había pasado aún la quitanieves, hubo suerte, pero los más madrugadores no tuvieron tanta fortuna. De esto nos enteramos por unos compañeros que encontramos en el camino y nos contaron que tuvieron que dejar el coche antes de tomar el desvío para el pueblo, pues aún no estaba la carretera limpia y el hielo impedía el paso seguro.

(En este caso aquello de "A quien madruga....)

Una vez en el pueblo, dábamos gracias por todo, por el hermoso día que estábamos disfrutando, por el cielo totalmente azul, por la quitanieves trabajadora que nos había brindado la oportunidad de gozar de lo queríamos y por las preciosas Ubiñas, ¡por todo!, ¡que suerte tuvimos!, no parábamos de repetirlo y con esta cantinela realizamos la marcha raquetera que va desde el pueblo de Torrestío a 1430 m.a. hasta el alto de La Farrapona a 1708 m.a. y de ahí hasta el primer lago del conjunto lacustre de Saliencia - Somiedo a unos 1650 m.a. Un trayecto corto pero intenso, además a nosotros eso de largo o corto es lo de menos, lo verdaderamente importante es disfrutar de lo que vamos pillando por el camino.

La nieve tenía una primera capa recién caída, en Mieres, la noche anterior habían caído unos pocos copos de nieve así que aquí..., debajo la nieve estaba un poco más dura pero blanda, los calores de la semana pasada estaban haciendo que la cota de nieve se fundiera y bajara mucho. La verdad es que a nosotros, en principio, esto no nos preocupa mucho, aunque después al meternos en harina y tener que raquetear por puntos complicados el estado de la nieve nos empieza a preocupar mucho más y echamos de menos una nieve bien compactada y que no nos plantee problemas en nuestro transito.

(Entre el pasado marino y el nuevo look montañero de Mary)

Con este precioso día vamos transitando por el valle de Sañedo, entre Peña Redonda (1926 m.a.) y La Cantera (1786 m.a.), el río Forcada queda a nuestra derecha. Llama mucho nuestra atención los plegamientos que forma la peña de La Cantera, claros restos de un pasado marino, no en vano en esa misma crestería se encuentra Los Bígaros (2038 m.a.), creo que no es fruto de la casualidad su nombre.

(Las miradas hacia las Ubiñas son inevitables)

Cruzamos el puente y dejamos el río a nuestra mano izquierda, ya no cambiaríamos de ladera hasta el Alto de La Farrapona. En esta zona nos encontramos con unos conocidos que ya venían de vuelta, habían madrugado y eso había corrido en su contra, pues, como ya he contado, la carretera no estaba transitable, así que han tenido un plus de caminata. Tanta cháchara hace que la hora de comer se nos eche encima y en lugar de subir en una hora se vaya a convertir en hora y media, la lengua nos pierde. La verdad es que yo me quedé muy satisfecho con este encuentro, ya que tenía la sensación de que Mary no me había creído, cuando volví para la cama en el primer intento de salida, no se podía creer que el tiempo cambiara tan rápido y pasara de la lluvia al sol en un abrir y cerrar de ojos, por eso estaba un poco mosca.

(No puede uno dejar de sacarse unas fotucas ante tan guapas laderas)

Las laderas del entorno de Peña Redonda estaban preciosas, una pena que no hubiéramos aprendido a esquiar en su momento porque seguro que ahora estábamos endamiaos en una de sus cornisas para lanzarnos por ellas, porque la verdad es que apetecía mucho, pero a estas alturas uno ya no está para muchas aventuras extremas. Así que nos tenemos que conformar con sacarle y sacarnos unas guapas fotos ante sus laderas en forma de fina capa blanca, porque hasta las pequeñas hendiduras se parecen a los pliegues que forma tan elegante prenda de vestir, actualmente en desuso, solo nosotros cuando la lluvia nos pilla por el camino las sacamos de nuestra mochila y nos viene de perlas, aunque en este caso la mía es de color rojo, así que...

(Los regatos dejan singulares dibujos sobre la nieve)

Cerca del objetivo inicial, La Farrapona, la cota de nieve es más grande, el camino no está tan marcado. Los riachuelos que bajan por la ladera de Peña Los Corros (1978 m.a.) van horadando la espesa capa de nieve formando figuras caprichosas, como una gran garra. El sol calienta y esto se nota, tenemos que tirar del agua, yo que pensaba que la iba a pasear inútilmente en mi mochila, la verdad es que apetecía, parecía que estábamos realizando una marcha de verano, pero en lugar de verdes praderías teníamos blancas laderas.

(En la última subida para llegar al Alto de La Farrapona)

Entre mirar a Las Ubiñas, el cambio de look de Mary, el calor y la charleta, llegamos al Alto de La Farrapona (1708 m.a.) con media hora de retraso sobre mis estimaciones. Para los cuatro kilómetros, un servidor había estimado que llegaríamos en 60 minutos pero le tuvimos que añadir 30 más, en total hora y media. Bueno, ¡no importa!, ¡bueno, sí!, era la hora del bocata y aún no habíamos culminado el objetivo del día, llegar al lago de La Cueva, así que sacamos las fotos de rigor: primero con Asturias a nuestras espaldas, Peña El Michu como acompañante de lujo y después con León, detrás nuestro, en este caso con las dos Ubiñas y Peña Redonda compartiendo guapa foto.

(Una guapa foto de Familia)

(Ya en la vertiente Asturiana, la carretera no se aprecia aunque se observa la señalización)

Con la prisas que nos fuerza la gusa nos encaminamos en dirección hasta la entrada a los Lagos de Saliencia, un nuevo cartel así nos lo indica, bueno hay más cosas nuevas pero están ocultas por la nieve. Ahora, desde la vertiente Asturiana, llega una carretera hasta el Alto, lo que antes era una pista terrera ahora es una carretera asfaltada que llega a un aparcamiento y facilita la labor a los que quieran conocer la zona. No vamos a decir nada más y dejar que cada uno piense lo que quiera sobre esta infraestructura.

(Vamos observamos a Peña El Michu, Peña Negra y el Real Camín de La Mesa)

No solo la nueva carretera y el aparcamiento estaban ocultos por la nieve, la huella de la senda que debería llevarnos hasta la entrada de los lagos también lo estaba, además con la gran cantidad de nieve que había provocó que el llano camino se confundiera con la ladera y dificultara un poco nuestro cómodo raqueteo.

(Abajo nos queda todo el valle de Saliencia)

La verdad es que no pensaba que hubiera tanta nieve, por mi mente pasó la idea de que igual teníamos que volver a dar la vuelta de nuevo, especialmente cuando contemplamos la acumulación que había sobre los postes que guían el camino, no se veían, estaban totalmente tapados y la nieve los sobrepasaba, además no daba muy buena sensación, parecía que estaba muy feo. Esta parte era muy sombría y la nieve no estaba tan blanda, parecía que al pisarla estábamos rompiendo las galletas sobre la taza de café con leche del desayuno, esto nos animó un poco y con mucho tiento y cuidado pasamos este "paso malo".

(Mary negociando el "paso malo" del día)

Además allí había resto de un alud, por lo que pasamos con mucha precaución. Justo en esta zona donde hace unos cuantos años di la vuelta por el hielo, el mismo hacía acto de presencia en forma de enormes colgajos, parecían puñales que caían de cielo, bueno en este caso de un bóveda caliza, casi se podía escalar por ellos, cuando miraba para ellos pensaba que los podía utilizar para hacer un montaje, eran relativamente pequeños pero parecía enormes.

(Estos gélidos cuchillos impresionan un poco)

Entre el cuidado al pasar por aquella oscura ladera y los gélidos colgajos nos había llevado 30 minutos, para solo un kilómetro y medio escaso que nos separa de La Farrapona y la entrada al lago de La Cueva. No importaba mucho, ya que lo importante es que habíamos superado lo anteriormente realizado, estábamos en el buen camino de conseguir sacarnos la espinita clavada hace unos cuantos inviernos.

(Tras el "esfuerzo" entramos en el inicio del conjunto lacustre de Saliencia)

Como premio a nuestro "esfuerzo", a la entrada al lago nos aparecieron unos cuantos rebecos que al golifarnos subieron ladera arriba, saqué la cámara rápidamente y me pude a disparar a tontas y a locas, pensando que no iba a tenerlos mucho tiempo ante mí, pero ellos no se asustaron mucho y se lo tomaron con calma, así que Mary me quitó la cámara y les sacó unas guapas fotos, además alguno de ellos tenía madera de actor ya que parecía que posaba para nosotros. Estos momentos, aunque parezca una pijada, son los mejores del día, el verte allí, contemplándolos como viven libremente, después dc esforzarte un poco para conseguirlo, además, ¡con este día tan...!, realmente merece la pena, son pequeños momentos que no se olvidan fácilmente.

(Los reyes del paraje: los rebecos)

(Tras unos minutos de tranquilidad... )

Tras la amplia sesión fotográfica a los reyes del paraje entramos en el lago, el cual había pasado a un segundo plano, ya nos habíamos olvidado de él, y gozamos de lo que en su momento nos habían privado, ver el lago de La Cueva totalmente cubierto de nieve, lo que es muy normal en esta época del año, rodeado por las preciosas laderas blancas y brillantes de las montañas que lo esconden. Además en este caso, en invierno, el paraje gana mucho, porque sin la nieve, esta zona en concreto, es muy fea, los restos de una antigua mina afean mucho el entorno, ahora la nieve cumbre todos esos colores rojizos que tanto desentonan en el verde Somiedo.

(Casi seis años de espera para tomar estas guapas fotos)

Son cerca de las cuatro de la tarde, tenemos que dejarnos de contemplaciones y desenvolver el bocata porque pronto el sol se irá y el frío hará incómoda nuestra plácida comida en tan maravilloso paraje. Antes de acomodarnos saludamos a un montañero con skis que bajaba desde La Colorada, venía con un grupo de Oviedo y tenían el bus aparcado en Torrestío, venían desde Valverde, nos indicó donde estaban el resto de su compañeros, así que observando el descenso de estos nos pasamos un buen rato degustando el bocata.

(Ell@s a 2.000 m.a. y nosotros a 1.650 m.a., una pequeña gran diferencia)

(Marcando "el territorio")

(Perdemos de vista los rebecos, solo nos queda observar como bajan los montañer@s)

Entre comer el bocata, hacerle el seguimiento a los chic@s de Oviedo y contemplar el guapo paraje donde estábamos nos pasó una hora volando, eran las cinco de la tarde, así que tomamos el cafetín y sacamos las últimas fotos, aún estamos en horario de invierno y la noche se nos cae encima, con la consiguiente bajada de temperaturas. Los montañeros bajaban por distintos sitios, no había unidad en el grupo, unos directamente hacia nosotros y otros cresteando hasta enlazar con el camino que viene de los demás lagos.

(La V de celebración sobre el lago de La Cueva)

Si al levantarme temprano el día hubiera apuntado maneras tendríamos más tiempo de disfrute y seguro que habríamos intentado subir a los lagos superiores del conjunto lacustre donde nos encontrábamos, aunque igual esto no era así, porque no parecía que estuviera muy fácil, para nosotros, la subida, había mucha nieve en la ladera que repegaba hasta alcanzar los lagos de Almagrera, Cerveriz y Calabazosa, mejor lo dejamos para una excursión guapa de primavera, de esas en que la nariz se te queda atontada de tanto éxtasis primaveral Somedado.

(Con pesar iniciamos el camino de vuelta)

(La nieve se acumula sobre las protecciones de madera)

Con el pesar de no tener más tiempo para disfrutar damos la vuelta camino de La Farrapona, pero antes teníamos que volver a negociar ese "paso malo" que nos impide transitar tranquilamente. Con la experiencia de haber pasado ya, más al estar la senda pisada por los colegas que ya había bajado de la crestería, la repetición de la jugada por la pindia ladera resultó más tranquila y menos problemática, lo cual se agradece pues no nos gusta sufrir mucho, más bien disfrutar.

(Un último cuidadín y....)

(...¡de nuevo en La Farrapona!)

Otra vez, en menos de media horuca, nos plantamos en La Farrapona donde con el sol del atardecer las dos Ubiñas, la grande y la pequeña, brillaban de una manera muy especial. Mary decía que estaba obsesionando con ellas, pero la verdad es que merece la pena salir de casa solo para sentarse un buen rato y quedarse mirándolas con cara de boborolo, realmente..¡merece la pena!

(Tres bellezas montañeras)

 

(El guapo atardecer sobre Peña Redonda y su laderas)

El sol del atardecer no solo nos iba a dejar hermosos pasajes sobre las grandes picos de Las Ubiñas, el mismo nos dejaba, también, una hermosa postal de Peña Redonda y sus laderas, ¡que maravilla!, la nieve tenia un color muy especial el cual se acentuaba, aún más, con las sombras que formaban los surcos de los regatos que por ella bajaban. Evidentemente esto nos retrasó un buen rato, no podíamos dejar de admirar estos grandes detalles que la madre naturaleza nos depara en tan hermoso día invernal.

(Atardecer en Torrestío, el pueblo en la sombra aunque en las cumbres aún reflejan el sol)

Llegamos al pueblo a las siete de la tarde, a 0ºC, limpiamos las raquetas un poco y rápido hasta el bar del pueblo para calentar un poco. El local estaba abarrotado, todo el grupo de montaña estaba allí, gente joven que estaban comentando con alegría las incidencias de tan excelente día, se enseñaban sus cámaras, ¡mira que foto!, no tenían prisa y eso se notaba.

Al volver a coger el coche la temperatura había descendido tres dígitos, estábamos a - 3ºC, ¡uff,uff, que frío!, no importa mucho, en nuestro interior el calor de haber disfrutado un excelente día montañero nos calentaba, a la vez, el cuerpo y el alma. En el trayecto en coche pensábamos si aún tendríamos oportunidad de volver a disfrutar de otra raquetada así, Mary mantiene la ilusión de hacer una por la zona de Andara, ese paraje de los Picos de Europa que tantos días de gloria nos reporta en verano pero..¡ya veremos!

 

Como broche a este personal reportaje os dejo el vídeo, ¡disfrutarlo!, nosotros al verlos aún nos queda algo de regusto.

 

 

Algun@ de los que han visionado este reportaje pensara que se me ha ido la mano con tantas fotos y vídeo, ¡igual sí!, pero es que somos unos enamorados de Somiedo y queremos que se note mucho.

JFCamina.

 

 


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* Aviso: En estos documentos solo tratamos de narrar la experiencia personal vivida al realizar nuestros recorridos, los itinerarios que aquí describimos son orientativos. Queda a la responsabilidad de quien realice la ruta el tomar las medidas de seguridad apropiadas para cada dificultad, que dependerán muchas condiciones, entre ellas el estado del terreno, la altitud, la meteorología, etc... así como la preparación tanto técnica como física de las personas que realicen la actividad.