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Rutas por Somiedo
Puerto San Lorenzo
Asturias

R. C. de la Mesa

Somiedo-Teverga, 02/2012

JFCamina, 02/2012

 

Raquetas por el Real Camino de

La Mesa.

(Un blanco paseo con historia y muchos guapos recuerdos)

Mapas ING: 76-II "Pola Somiedo" (1997) y 77-I "La Plaza" (1997)

Mapa de M. A. Adrados: Somiedo.

Inicio y fin : Alto Puerto San Lorenzo, Concejos de Teverga y Somiedo, Asturias.

Recorrido: Alto del Puerto San Lorenzo (1348 m.a.) - Piedraxueves (1530 m.a.) - Xuegolabola (1623 m.a.) - Pernarceicha (1610 m.a.) - Braña La Corra (1580 m.a.) - Alto del Cuerno (1709 m.a.) - Xuegolabola (1623 m.a.) - Piedraxueves (1530 m.a.) - Alto del Puerto San Lorenzo (1348 m.a.).

Distancia: ± 11,0 Kilómetros de Ida y Vuelta.

Tiempos: 4,40 horas =3 h. 00' + 1 h. 40'

Desnivel: 360 mts. de ascensos más su correspondiente descenso.

Terreno: Camino Real.

Señalizacion: Si el GR-101"Real Camín de La Mesa", la subida al Cuerno No.

Creative Commons License


Teníamos previsto hacer otro tipo de actividad pero al levantar la persiana y ver el hermoso cielo azul cambiamos los planes y nos fuimos sin demora hasta el alto del Puerto de San Lorenzo para iniciar una magnifica “raquetada” en el precioso entorno de las Peñas El Michu y la Negra, con la braña La Corra por el medio. Las radiantes fotos hablan por sí solas, así que no procede excederse en los comentarios, ¡disfrutarlas!

(Alto Puerto San Lorenzo, Concejos de Teverga y Somiedo - Asturias, ± 0,0 K / 1348 m.a. / 12:40 h.)

Cuando vamos subiendo por la carretera, desde la Plaza de Teverga hasta el alto del puerto San Lorenzo, en invierno siempre vamos pensando en los mismo: -¿Tendremos aparcamiento?, duda muy natural ya que el mismo, aunque es amplio, en inviernos ser vuelve muy raquítico porque la nieve invade toda la zona libre para dejar nuestro coche, así que cuando enfocamos puerto arriba la conversación siempre empieza igual:

-¿Tendremos aparcamiento?


Cuando llegamos vemos que un microbús ha cogido la zona más limpia, así que, si queremos dejar el coche fuera de las líneas blancas de la carretera, no nos queda otro remedio que montar encima de la dura nieve. Cuando sales de casa para realizar una actividad de nieve siempre es recomendable llevar una pala en el maletero del coche, así que…

En esta ocasión ponemos la raquetas desde el principio, la nieve aunque no tiene una espesa capa está dura y esto nos permite caminar con ellas, estamos a menos tres grados, tira un poco de brisa así que la fría sensación térmica es mayor, aunque se soporta bien. Al poco de comenzar a caminar comprobamos de primera mano que el termómetro del coche no nos engañaba, las primeras ramas de las escobas están totalmente congeladas, al igual que los postes que demarcan los pastos de los dos vecinos concejos el de Teverga, por donde llegamos, y el de Somiedo, en el cual entraremos.

En la cumbrera del puerto la nieve está muy venteada, las diversas calvas de nieve así lo reflejan y la brisa que nos da en los “morros” también. Desde aquí vemos que la nieve no es muy abundante para el otro lado de la carretera, Mary quería ir hasta Cueiro pero no me pareció que tuviéramos nieve suficiente para raquetear cómodamente. Para la zona de los Puertos de Marabio y Peña La Sobia la nieve está a punto de desaparecer, solo en el Áramo parece que se mantiene con ganas de durar unos días, igual está esperando por otra.

En la blanca campa del puerto la blanca senda va muy pisada, hay muchas huellas, de botas y raquetas, los amig@s del Grupo “Grumar”, los del microbús, se nos han adelantado y no nos han cedido el placer de pisar nieve virgen, además otros amates de la naturaleza han madrugado más que nosotros, aunque en esta ocasión tenemos disculpa, no pensábamos venir aquí, pero al levantar la persiana y contemplar el precioso cielo azul… ¡a La Mesa nos vamos!

(Los fríos detalles nos distraen nada más comenzar)

La blanca alambrada será nuestro guía, solo tenemos que seguirla y nos llevará hasta nuestro objetivo, -¿Cual es?, nada especial orográficamente, solo uno de los paseos más bellos de nuestra querida Asturias, siguiendo la traza del Real Camín de La Mesa (GR-101), en dirección al puerto de La Mesa, pasar por lugares con mucha historia y de especial encanto, pero eso ya lo iremos desgranando en este blanco reportaje.

(Una helada guía será nuestra muda compañera la mayor parte del día)

Superada la larga y tendida cuesta inicial, la cual solo nos pareció muy cuesta la primera vez que aquí vinimos, el resto del camino es casi llanear, hoy apenas superamos desnivel, una vez superada esta, todo es “coser y raquetear”, dejarse llevar, rumbo Sur, siguiendo el ancho y cómodo camino que nuestros ancestros nos han legado, una auténtica autovía “Romana” y de la cual no vamos a contar aquí más por la mucha literatura al respecto que por ahí existe.

(En las zonas sombrías la nieve es más abundante y dura)

Son muchas las ocasiones que por este cómodo camín transitamos, no recordamos ya cuantas han sido, aunque más han sido las personas con las que hemos realizado esta travesía, en todas las ocasiones igual de buenas y prestosas, así que a todos ellos les brindamos estas bellas postales, en recuerdo de los buenos momentos pasados en común.

(El camín ofrece muchas ocasiones para guapas fotografías de personal lucimiento)

En el camino inicial nos vamos encontrando con gente, unos van delante y otros vienen de vuelta, el precioso día que se levantó invita a salir, e incluso algunos han traído el trineo para que sus hijos disfruten de lo lindo en alguna blanca cuestina.

(No hay perdida, solo seguir la blanca traza del GR-101"Real Camín de La Mesa")

Este es un recorrido a caballo entre los concejos de Teverga y Somiedo, la verdad que si no fuera por la alambrada no sabríamos en cuál de los dos estamos, así que vamos a estar entrando y saliendo de ellos en todo momento, ya en casa mirando el recorrido sobre el mapa podemos observar que empezamos en “la frontera”, continuamos por la vertiente de Teverga, entramos en Somiedo, en Piedraxueves volvemos a entrar en Teverga, unos kilómetros más allá, en Xuegulabola, entrar en Somiedo, todo un “sin vivir” geográfico-administrativo.

(En ocasiones, regueros laterales invaden el camino, hay que tener cuidado con las placas de hielo)

No tenemos prisa así que vamos recreándonos en un montón de guapos detalles, el día así lo requiere, además aquí se viene a disfrutar, no hacer marcas, bueno esa es nuestra idea. Entre un blanco flanqueo, más o menos, arbóreo llegamos a la preciosa y amplia fuente-bebedero de Piedraxueves.

(La fria sombra impone su ley)

(Vuelve el sol y la Peña El Michu aparece ante nos)

Anteriormente ya comenté que esta era un recorrido muy compartido y desde que hicimos el mismo con nuestros “sobrinotes” es imposible no acordarse de la imagen del bejamín de la Familia ante el cristalino agua del pilón, recupero, del baúl de los recuerdos de nuestro disco duro, un párrafo escrito por Mary hace un par de años, creo que más ajustado a la realidad no puede ser:


“Al llegar a la fuente, que hay en Piedraxueves, Félix recordaba la cara del su sobrín Alex mirando el agua to extasiu, ocasión que aprovecho Felipe pa sacai una guapa foto, que talmente paez que quier beber del fontán, en aquella ocasión nos reímos, recordando la cara del nenu, ahora volvimos a reirmos recordando la ocurrencia, ¡talmente paecia un xatín queriendo beber!”

(Llegando a Piedraxueves)

Llegamos a la preciosa vega, la Peña del Michu se manifiesta en toda su extensión, aunque a un servidor lo que más le llama la atención es el precioso manto blanco de la planicie que a sus pies tiene, el recuerdo de los “guajes” de la Familia viene a mi cabeza: -¡Cómo disfrutarían aquí!, le dije a Mary, era un sitio ideal para llegar con ellos y ver la cara que se les quedaba al ver tan espectacular paraje.

(Piedraxueves, Concejos de Teverga, ± 2,4 K / 1530 m.a. / 13:40 h.)

Hacía tiempo que no apretaba al botón “Rec” de mi cámara para grabar un video, ante tan portentoso paraje lo hice y decidí hacer una video-ruta que hace tiempo que no realizaba, al final del presente reportaje, si os quedáis con ganas de más, podéis visionarlo.

(Preciosa vega blanca al cobijo de Peña El Michu)

Lo dicho anteriormente solo lo escuchó un servidor, porque Mary no me hacía ni caso, ella, cuando me dí cuenta estaba tirada en la blanca planicie haciendo “un angel”, ella igual que los “nenos”, disfrutando en vivo y en directo, yo en mis recuerdos, cada “loco” con su tema.

Hasta Piedraxueves unos dos kilómetros y medio escasos llevamos, una hora de placido raqueteo contemplativo, son cerca de las dos de la tarde, ¡uff”, ¡vaya horas!, el no madrugar tiene este pequeño inconveniente. A Mary le tienta la idea de dir hasta el Michu, a un servidor no le seduce la idea, arriba tiene que tener una buena cota de hielo, así que mejor olvidarnos de la peña.

(-Félix, ¡nun te pases con les fotos!)

En esta zona alcanzamos a unos compañeros de ruta que acompañados de una nerviosa perrina iban, portaban en sus mochilas piolets, seguro que tenían intención de subir a la peña, aunque el tema de llevar compañía canina igual los limitaba un poco, pensaba un servidor. Tras ellos atravesamos toda la vega y ponemos rumbo al siguiente “control” del día, la preciosa collá de Xuegulabola, un nombre del cual es muy difícil olvidarme.

(Imposible no recrearse sacando fotos y video, la tentación es muy fuerte)

El trayecto que tenemos por delante va a la sombra del Michu, por tu ladera Nor-Oriental, ahora el sol la calienta y el paseo resulta muy cómodo y agradable, a la vuelta será otra historia. Nos encontramos con un buen número de guapas y blancas sábanas, realmente así nos parece, una pena que no seamos los primeros y las hubiéramos disfrutado en toda su plenitud.

(Preciosas sábanas de frío algodón natural)

Siguiendo la estela de nuestros circunstanciales compañeros, cruzamos un par de regatos que nacen en la propia peña, los mismos van vertiente abajo, hacia lo fondero del valle de Teverga, los seguimos con la vista y chocamos de frente con la hermosa estampa del Aramo.

(Al fondo, La sierra del Aramo, las antenas del Gamoniteiru se observan muy bien)

En las zonas sombrías la baja temperatura se nota, sobre manera después de que el “solecito” nos hiciera levantar la guardia un poco., así que como elemento disuasorio del mismo solo nos queda que aligerar el paso un poco en busca de la reluciente nieve.

(En las zonas sombrías "arreamos" para volver al calorcito)

(Parece que fuimos unos cuantos lo que tuvimos la brillante idea de pasear por aquí)

Justo un poco antes de llegar a Xuegulabola vemos venir a un grupo numeroso, suponemos que son los chicos del “Grumar”, no tardamos mucho en confirmarlo, en mitad de grupo encontramos a nuestro amigo, charramos un poco, nos cuenta que querían subir al Michu, lo intentaron, pero en su parte alta hay mucho hielo y desistieron, ahora dan la vuelta. Tras coincidir que un poco más arriba está unos de los balcones más bonitos de nuestra querida Asturias nos despedimos hasta el próximo encuentro, bien real o virtualmente, siempre es un placer compartir estos bellos momentos.

(El Grumar se acerca, siempre es importante cambiar impresiones con los compeñer@s)

Siempre resulta muy especial llegar a Xuegulabola, la primera vez lo realicé corriendo, lo que intuía que iba a contemplar me obligaba, ahora, otra vez más hacía lo mismo, creo que es imposible resistirse a la llamada de las grandes montañas, la excelente panorámica de la Sierra de los Bígaros, las Ubiñas o las altas cumbres que guardan los lagos de Somiedo realizan un efecto imán, resulta difícil acercarse hacia el borde de la collá en plácido tránsito.

(Miliario de Xuegulabola, Concejos de Teverga, ± 4,1 K / 1623 m.a. / 14:45 h.)

Tras la obligada foto de pareja, ¿Cuántas van?, le damos la espalda al Michu y “voltiamos” hacia la braña La Corra, nuestro siguiente objetivo, esto dicho así parece fácil, pero no es así, uno se tiene que parar en el “miliario” de Penarceicha para contemplar plácidamente el extraordinario paraje alpino que ante nosotros tenemos.

(Miliario de Penarceicha, Concejos de Somiedo, ± 4,4 K / 1610 m.a. / 14:50 h.)

Desde el resalte de Penarceicha, en lo fondero, vemos la braña de Arbel.lales (Arbechales) y la bajada hacia lo Güergola, no hay mucha nieve, desde que, aquí mismo, conocimos personalmente a uno de su moradores, Maxi “el patillas” nos resulta muy difícil ver una braña somedana y no acordarnos de él, siempre nos quedará asociada su imagen a la del teitu.

Para afrontar la llegada a la estratégicamente escondida braña de La Corra tenemos que virar un poco al Oeste, nada de salirse del Camino Real, solo seguir el mismo, el cual por el medio de ella pasa. La primera vez que pasamos por aquí, había un poco de nieve, es una zona sobre la falda del Alto del Cuerno, recuerdo que en aquella ocasión dije que con más nieve sería difícil pasar, ahora los estábamos haciendo son nuestra raquetas y no me parecía tan complicado, más bien todo lo contario, son percepciones personales de cada momento vivido.

(Entrando en la braña La Corra con una guapa estampa de la Sierra de los Bígaros y La Ubiñona)

La entrada en la braña La Corra, al igual que en Xuegulabola, no te deja indiferente, a nosotros nos sorprendió mucho más la primera vez, sabíamos que por allí había unos teitos pero al dar la curva y encontrarte con aquello…. ¡una pasada!

(Braña La Corra, Concejo de Somiedo, ± 4,8 K / 1580 m.a. / 15:00 h.)

Le nieve amplificaba, si cabe aún más, la preciosa postal de este precioso lugar norteño, para mí figura en el top-ten de mis naturales rincones, resulta imposible clasificarlos, seguro que cometeríamos algún agravio comparativo, pero entre los primeros estaría. Hasta La Corra apenas llegamos a los cinco kilómetros de marcha, para este escaso trayecto hemos empleado dos horas, no es mucha la velocidad impuesta, las raquetas restan “reprix” pero las bellas distracciones más, aunque realmente esto no nos importa mucho.

(Los preciosos y blancos teitos de La Corra, uno no cansa de sacar fotos de los mismos)

Son muchas las fotos que tenemos de esta braña, son muchas las fotos de grupo, un par de video, a pesar de ellos no me resisto a seguir plasmando fotográficamente los que nuestros ojos contemplan, tampoco a sacar otra foto más de pareja, esta vez, ante un corro y un teitu, dos elementos importantes y singulares de la zona por la que estamos transitando.

(Imposible resistirse a tanta belleza)

Son las tres de la tarde, sería una guapa hora para comer el bocata si no tuviéramos en mente explorar la posibilidad de subir hasta Peña Negra por lo que no nos entretenemos mucho en compañía de los blancos teitos, ni comemos el bocata al lado de ellos, seguimos la blanca traza que nos propone el Real Camín de La Mesa.

Raqueteamos unos cientos de metros, dejamos tras nuestro una guapa fuente, parece que peña Negra está a nuestro alcance aunque la hora no es la mejor, es un poco tarde, dudamos si afrontar la ascensión a lo más alto de la peña, avanzamos y diseñamos, sin mucha convicción la estrategia de ataque.

Justo cuando estamos en el punto que debemos dejar el Real Camín vemos unas huellas “caninas”, ¡uff”, da un poco de “yuyu”, parecen dos lobos, la verdad que impresiona un poco. Estábamos en estos menesteres aventureros cuando miramos hacia atrás y vemos una guapa subida a un picu que está justo resguardando la braña que acabamos de dejar atrás, tiene muy buena pinta, así que como las dudas de subir a Peña Negra seguían… ¡cambiamos el objetivo!, ¡otra vez será, nos vamos a lo que sobre la marcha llamaríamos “Picu la Corra”, no había mucho tiempo para comprobar el nombre con el GPS.

(En principio la llamamos "Picu La Corra", después el GPS nos diría: Alto del Cuerno)

La ascensión por la blanca ladera que nos llevará a pisar nieve virgen, esto siempre es un especial placer, como un privilegio de la naturaleza, tiene un efecto muy confortable y agradable, difícil de explicar si no lo has disfrutado nunca.

Como es habitual en nuestra manera de caminar en pareja, Mary va delante y un servidor detrás de ella, esto a veces genera cierta tensión, parece que siempre va ella tirando de mí, yo procuro darle el relevo pero cuando me doy cuenta estoy otra vez detrás, le explico que es incompatible ir abriendo brecha y pararse a sacar foto de cualquier bello detalle, ella siempre contesta de la misma manera: -¡Mucho morro!

Según vamos pillando altura las vistas son cada vez mejores, aunque ya hemos visto lo más reseñable las mismas se hacen ahora como más palpables, la blanca y helada Sierra de los Bígaros está “mortal”, impresiona mucho, a sus pies vemos el puerto de la Mesa con una buena capa de nieve, y, al fondo, asoma la “cabezina” la Ubiñona, la Ubiña la Grande.

(En primer plano tenemos Peña Negra, depués el Pto. de la Mesa, los Bígaros, La Ubiñona y....)

También según vamos subiendo, a nuestra derecha, vemos las altas cumbres del Aramo, no tiene tanta nieve pero lucen con ganas su preciosa estola blanca. Según vamos acercándonos a la cumbre la nieve se vuelve más dura, no es hielo pero cuesta un poco más fijar la raqueta, justo lo que nos temíamos si subíamos a Peña Negra, son el agravante de que su cima es mucho más agreste que al alto que ahora estamos a punto de alcanzar.

(Como, casi siempre, ¡el último!)

(Otra vez la alambrera fronteriza)

(En el último largo de ascensión se pone más cuesto y...)

(... más duro)

Cerca del objetivo nos volvemos a reencontrar con la familiar alambrada blanca por el frío invernal, nuestra compañera y guía, siguiéndola afrontamos el último largo de la cumbre, aunque esto costó un poco más de trabajo, el mismo discurre por una zona muy sombría y el hielo se manifiesta un poco más, aunque sin problemas llegamos al objetivo improvisadamente marcado, una vez en él consultaríamos el GPS y nos informaría que estamos en el Alto del Cuerno, a 1709 metros de altitud.

(Alto del Cuerno, Concejos de Somiedo, ± 6,0 K / 1709 m.a. / 15:40 - 16:40 h.)

En la cumbre, como no podía ser de otra manera, tira un poco de “rasca”, consulto el termómetro digital y marca menos ocho grados centígrados, ¡uff!, no lo apreciamos mucho, ya que venimos calientes de la ascensión y además vamos bastante abrigados. Sigo grabando fragmentos de video, aunque este recorte seguro que me saldrá con mucho ruido de fondo, apenas me oigo a mí mismo, ¡una pena!.

Ante esta pequeña y habitual incomodidad Mary continúa la marcha por todo el alto, no lo hemos hablado pero nos parece muy lógico que el mismo muera, de una manera u otra, en el collau de Xuegulabola, así que no espera, no quiere pararse mucho, solo lo justo para sacar otra foto guapa de pareja, esta inédita en la zona.

(La gélida divisoria sigue siendo nuestra compañera)

Con la fría compañía de la alambrea que separa Somiedo, por donde ahora transitamos, y Teverga, seguimos el plano raqueteo, una pena que aquí el aire esté un poco revoltoso, a pesar de ello no dejo de sacar fotos del gélido entorno.

(Al otro lado, al Nor-Oeste, Teverga, Peña Sobia y el Aramo)

(Al Sur-Este, las altas cumbre de la zona de los lagos de Somiedo)

Más o menos, donde nuestra fría compañera gira a la izquierda, es decir hacia el collau, nosotros hacemos lo propio, la bajada es guapa de verdad, mucho más tendida y cómoda que la subida Oriental del alto del que comenzamos a descender, además nada más darle espalda el aire se tranquilizó y la sensación térmica se volvió mucho más cálida, aunque el termómetro sigue marcando bajo cero grados.

(Es hora de comer el bocata y volver al puerto San Lorenzo)

Eran cerca de las cuatro de la tarde, aún no hemos comido el bocata, no importaba mucho porque hoy no habíamos madrugado mucho y desayunamos tarde, pero aún así era un poco tarde. Aprovechando de que teníamos la sensación de que estábamos muy cálidos, el sol nos acariciaba suavemente con sus último rayos de sol, y a la vista que en Xuegulabola la sombra estaba a punto de hacerse cargo de ella, decidimos que, ante una piedra que por allí sobresalía, sería un lugar perfecto para comer.

He de confesar que el bocata se me hizo corto, -¡Qué raro!, dijo Mary, no sé si fue el ejercicio o lo bueno que estaba el caso fue que lo devoré en un tris, como elemento de “forro” me comí toda la parte proporcional de la fruta, incluso quise “sisarle” una fresa más a Mary, pero ella no tuvo miramientos con un servidor.

Tras tomar un cafetín caliente solo quedaba ayudar a Mary en confeccionar su tercer muñeco de nieve de esta temporada, tarea que no resultó fácil, la nieve no compactaba, era en polvo, no había manera de hacer un buen bloque, así que el mismo se quedó un poco canijo, aunque a ella eso no le importaba mucho.

Dejamos a “Somedín” solo ante la fría noche que se avecinaba y rápidamente nos tiramos a bajo, a las cinco de la tarde estábamos, de nuevo en la collá de Xuegulabola, cruzamos, otra vez más, la gélida alambrera y entramos en el Concejo de Teverga al mismo tiempo que la fría sombre de la Peña El Michu se hacía cargo de nosotros.

(Miliario de Xuegulabola, Concejos de Teverga, ± 7,0 K / 1623 m.a. / 17:00 h.)

El cambio para el “tendido” de sombra fue tan fuerte que en la última foto que saqué del lugar el mecanismo de cierre de las cortinillas de la cámara dejaron de funcionar, se quedó “atorá” por la fría sombre del Michu. Recuperado del pequeño susto inicial comenzamos a darle caña al cuerpo para que no nos pase como a la cámara.

(Miliario de Piedraxueves, Concejos de Teverga, ± 8,8 K / 1530 m.a. / 17:30 h.)

El camino de vuelta fue rápido, saludamos lateralmente a los circunstanciales compañeros y su nerviosa perra y todo para abajo, sin apenas fotos. En Piedraxueves los cálidos rayos del sol le daban un toque muy especial, no nos paramos mucho, al poco volvemos a entrar en la sombra, en menos de dos horas deshicimos la trayectoria sobre el mapa.

(Nuestro recorrido en torno del R. C. de La Mesa / ‘© INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA.2009’)

La guapa marcha blanca por tierras de Teverga-Somiedo toca a su fin, hemos tenido un día excelente y especial, nuestra cámara tomó un buen número de fotos, una pequeña muestra habéis visto, ahora, antes de llegar a la conclusión de la jornada y reportaje, queda dejaros el vídeo que montamos con los bellos y naturales momentos.

 

La especial orientación del Puerto San Lorenzo hace que el mismo siempre nos despida con un precioso atardecer, con un singular color cálido sobre sus, ahora, blancas praderías, no es de extrañar que nos quede ganas de volver hacia él, es como un pequeño guiño, es su especial manera de decirnos…. ¡Hasta pronto!

(Alto Puerto San Lorenzo, Concejos de Teverga y Somiedo - Asturias, ± 11,1 K / 1348 m.a. / 18:20 h.)

Días después, un amigo, sin comprender muy bien nuestra pasión por la naturaleza, nos decía que si estábamos locos por ir a la montaña con nieve, “que nos podía pasar algo...”, internamente nos sentimos un poco incomprendidos, tras culminar este pequeño reportaje…

¡Qué locura más guapa!

 

JFCamina

 


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